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Una competencia médica vital que no se está enseñando: el arte de “No hacer”. Rosa Añel señala el problema en Educación Médica y hace propuestas para solucionarlo

En medicina, más no es siempre mejor e incluso no hacer puede ser una alternativa mejor para el paciente que hacer. Y no hablamos de ahorro de tiempo o de vagancia: no hacer no lleva menos trabajo que hacer.

No hacer comporta valorar tanto lo que se podría hacer y sus efectos esperados (positivos y negativos) como las posibles consecuencias de descartar cualquier actuación o mantener una actitud expectante. La actitud expectante implica la previsión de posibles escenarios y consensuar con el paciente qué hacer en cada uno de los supuestos de evolución de la situación.

Hacer también debe implicar haber valorado y descartado otras opciones, incluida la de no hacer. 

La evolución de la situación puede indicar pasar de no hacer a hacer y viceversa.

Esta cultura de valoración, decisión y seguimiento, que contempla sistemáticamente la opción de no hacer, debería ser enseñada de manera explícita tanto en la formación de grado como de postgrado y continuada. Debería, porque es una cultura de la prudencia generalmente ausente tanto en la formación, como en la gestión y en la práctica.

La percepción de los profesionales, transmitida a través del currículo oculto —el que no se escribe pero se muestra en la práctica—, es que resulta más seguro para ellos hacer que no hacer. Si un médico hace una intervención, aunque no se cure el paciente e incluso sufra efectos adversos que podrían haberse evitado, es más probable que el paciente, sus superiores o un juez sean comprensivos: “son cosas que pasan”, “no siempre las cosas salen bien por buena voluntad que se ponga” ...

Contrariamente, si el profesional opta por no hacer, se expone a ser tildado de inútil, vago e incluso negligente. Una evolución desfavorable es altamente probable que sea atribuida a que el médico "no ha hecho nada", “si hubiera hecho algo no habría pasado lo que pasó” ... Esta peor tolerancia al no hacer supone un mayor riesgo de reclamaciones, sanciones y condenas que la práctica sistemática del hacer, incluso cuando todas las opciones de intervención son más desfavorables que la abstención.

En este espinoso terreno se adentra con tino Rosa Añel en el artículo El arte de «no hacer»: lo que la formación médica no enseña, publicado en dos partes por la revista Educación Médica. Un artículo llamado a ser de referencia de inmediato, tanto en la formación de grado como en seguridad del paciente.

El artículo abre un importante camino y lo hace de una manera poco común en aportaciones pioneras: la autora no se limita a enunciar una propuesta novedosa, sino que la argumenta, la desarrolla, la documenta y hace todo ello de una manera clara, coherente y basada en sólida evidencia científica. Un artículo así sólo lo puede escribir una profesional con la trayectoria clínica, docente, divulgadora y científica de Rosa Añel, siempre con el norte en la calidad asistencial y la seguridad del paciente. Actualmente trabaja en la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Bizkaia.

Los médicos necesitan formación, guías y condiciones de trabajo que favorezcan la reflexión para tomar decisiones prudentes sobre qué hacer y qué no hacer en la atención a los pacientes. Este artículo plantea las bases para avanzar en ese camino empezando desde el principio: la formación de los futuros profesionales. Aunque se centra en el postgrado, lo fundamental de sus recomendaciones puede y debe aplicarse a la enseñanza de grado y a la formación continuada de profesionales sanitarios en ejercicio.

La autora propone introducir tempranamente en la enseñanza médica conceptos como la adecuación clínica, la prevención de cascadas diagnósticas y terapéuticas y la atención de alto valor. Con estrategias facilitadoras como las evaluaciones orientadas a la adecuación clínica, el análisis de casos de sobreutilización o la enseñanza explícita del razonamiento de no intervenir.

Plantea un marco conceptual articulado en 4 niveles:
1. La cultura organizacional
2. El currículo
3. La práctica clínica
4. La evaluación

Define los objetivos y acciones necesarios para su implementación y orienta sobre el uso de herramientas específicas para su evaluación.

En la primera parte del artículo, la autora profundiza en los dos primeros niveles, abordando los siguientes aspectos:
  • Necesidad de potenciar una cultura institucional que respalde la atención de alto valor
  • Cultura de valor vs. cultura de volumen
  • Diferencias culturales entre ámbitos asistenciales
  • Impacto formativo de la asimetría cultural
  • Incorporar explícitamente el «no hacer» en el currículo formal
En la segunda parte se proponen estrategias operativas para adquirir la competencia sobre cuándo y cómo No hacer en la práctica clínica, así como para evaluar su desempeño: 
  • Integrar el «no hacer» en la práctica clínica
  • Evaluar la competencia para «no hacer»: desempeño clínico, evaluación multimodal y feedback
En ambos artículos se incluyen, para facilitar la labor de los docentes, excelentes tablas como la de “Fundamentos para la enseñanza del «no hacer» como competencia clínica” que alinea principios, significados, objetivos educativos y ejemplos de aplicación práctica. Como botón de muestra, el hipocrático principio de No maleficencia que, muy oportunamente, ocupa el primer lugar en la tabla:

Otra excelente tabla es la que ilustra en tres escenarios clínicos —prevención, diagnóstico y tratamiento— sendos ejemplos de situaciones en las que hay sólida evidencia contraria a intervenciones todavía muy frecuentes. La autora expone los riesgos directos y en cascada que originan esas intervenciones innecesarias y aporta para cada una de ellas alternativas más adecuadas. Finalmente desglosa las competencias que el profesional necesita para manejar con prudencia esas situaciones.

Una tercera tabla, más técnica, trata sobre métodos de evaluación del desempeño clínico (Workplace-Based Assessment, WBA, y Actividades Profesionales Confiables, APROC).

El artículo está tan condensado —es todo sustancia, no tiene paja— y tan impecablemente redactado que no se presta ni al resumen ni a la paráfrasis. Reseñaremos aquí algunas pinceladas de su contenido para que el lector interesado se anime a ampliar la lectura en el original.

Formula la autora el concepto de “Formación prudente”, que implica desaprender las prácticas de bajo valor y aprender las prácticas prudentes.

En esa línea, plantea incorporar explícitamente el no hacer en el currículo formal, pero no añadiendo simplemente los listados de recomendaciones No hacer por especialidades, sino como una competencia avanzada, esencial y transversal. Para ello se ha de capacitar para el análisis crítico sobre el valor real de las intervenciones sanitarias, la práctica orientada por los resultados de ese análisis y la evaluación de su desempeño.

Frente a “un modelo asistencial en el que «hacer» es el comportamiento por defecto y «no hacer» una posición incómoda que debe justificarse”, se propone el basado en un principio elemental para la seguridad del paciente: facilitar la realización de las prácticas más seguras frente a las más peligrosas. Así, no hacer debe apoyarse cuando es la opción más segura y eficiente. Es la realización de prácticas inseguras e ineficientes lo que debe rendir cuentas.

Es preciso alinear el currículo formal, explícito, con el oculto, implícito, ya que “si el residente aprende que la prudencia clínica es una competencia avanzada, pero observa que lo que se reconoce y valora en su entorno es la intervención, esta incoherencia genera una disonancia cognitiva que neutraliza el aprendizaje formal y refuerza el currículo oculto.”

Propone la autora el reto educativo de “ayudar a los residentes a reconocer los sesgos formativos que han asociado tradicionalmente la «buena práctica» con el intervencionismo sistematizado.” Plantea una evaluación no punitiva, en la que los residentes puedan cuestionar la práctica y las orientaciones de los profesionales acreditados para su formación.

Se trata de cambiar la manera en la que se enseña, se practica en los centros docentes, se supervisa lo que hacen los residentes y se evalúan los resultados, ya que es el conjunto de todas estas actividades las que moldean el aprendizaje profesional.

El actual contexto clínico premia la acción e ignora, cuando no penaliza, la posibilidad de no intervenir cuando es la mejor opción. Se necesita un entorno más prudente, con menos sobreactuación, para obtener profesionales capaces de decidir con prudencia cuándo actuar y cuándo abstenerse de hacerlo.

Este artículo es del máximo interés para los tutores y responsables de la formación de residentes, pero también para los profesionales deseosos de adquirir o mejorar una práctica más prudente, sin intervenciones innecesarias y perjudiciales. Los directivos y gestores de las instituciones sanitarias deberían tomar también buena nota de estas aportaciones, sólidamente documentadas, para hacer de los centros entornos que favorezcan prácticas prudentes, seguras y eficientes.

Publicado por Jesús Palacio

+ info:
Añel Rodríguez, RM. El arte de «no hacer»: lo que la formación médica no enseña (primera parte). Educación Médica. Disponible en línea el 27 de mayo de 2026;101201. 
Añel Rodríguez, RM. El arte de «no hacer»: lo que la formación médica no enseña (segunda parte). Educación Médica. Disponible en línea el 12 de junio de 2026;101206.

Ver en este blog: 
Añel Rodríguez RM. Manejo de la incertidumbre diagnóstica en atención primaria: recomendaciones para mejorar la comunicación y lograr una red de seguridad efectiva. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [11 de mayo de 2022; consultado 2 de julio de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/05/manejo-de-la-incertidumbre-diagnostica.html 
Añel Rodríguez RM, Palacio Lapuente J. Recursos y recomendaciones para establecer una red de seguridad efectiva en las consultas de atención primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [9 de agosto de 2022; consultado 2 de julio de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/08/recursos-y-recomendaciones-para.html
Aibar Remón C. No hacer para poder hacer: una llamada a la sensatez y la prudencia en las políticas, la gestión y la práctica clínica. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [13 de junio de 2023; consultado 3 de julio de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2023/06/no-hacer-para-poder-hacer-una-llamada.html

Cómo citar esta entrada: 
Palacio Lapuente J. Una competencia médica vital que no se está enseñando: el arte de “No hacer”. Rosa Añel señala el problema en Educación Médica y hace propuestas para solucionarlo. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria [6 de julio de 2026; consultado 6 de julio de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/07/una-competencia-medica-vital-que-no-se.html


Prevención cuaternaria: la seguridad del paciente desde la consulta de Atención Primaria

La seguridad del paciente ha protagonizado el inicio del IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes, organizado por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) y celebrado los días 20 y 21 de marzo de 2026 en Zaragoza.

Pilar Astier, médica de familia y presidenta electa de WONCA (Organización Mundial de Medicina de Familia) y Rosa Añel, médica de familia y técnica de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Bizkaia —ambas integrantes del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC— presentaron la mesa inaugural titulada “Prevención cuaternaria: la seguridad del paciente desde la consulta de Atención Primaria". 

Astier y Añel abordaron un problema a menudo infravalorado: una parte importante de los daños evitables en la asistencia sanitaria no se deben a un defecto de intervenciones sino a un exceso. 

WONCA, siguiendo a Jamoulle, define en su diccionario la prevención cuaternaria como las medidas adoptadas para identificar a los pacientes con riesgo de sobremedicalización, protegerlos de nuevas intromisiones médicas y proponerles tratamientos que sean éticamente aceptables. La prevención cuaternaria constituye una herramienta fundamental para integrar la seguridad del paciente en la práctica clínica diaria y en la formación de los futuros especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria.

La exposición partió de un caso clínico ilustrativo —una paciente de edad avanzada con pluripatología cuya evolución se complica tras diversas intervenciones aparentemente indicadas— para evidenciar lo fácil que resulta generar cascadas diagnósticas y terapéuticas con efectos adversos, deterioro funcional y pérdida de autonomía. Este ejemplo sirvió como hilo conductor para señalar que una parte relevante del daño evitable en los sistemas sanitarios está relacionada con intervenciones innecesarias o desproporcionadas.

Desde esta perspectiva, las ponentes recordaron que la prevención cuaternaria tiene como objetivo proteger a las personas de los daños derivados de las intervenciones sanitarias, incluso de aquellas que se realizan con intención preventiva. Este enfoque obliga a reconsiderar críticamente la práctica clínica habitual, especialmente en contextos como el de la atención primaria donde la incertidumbre, la presión asistencial y las expectativas de pacientes y profesionales pueden favorecer la sobreactuación y el uso inadecuado de recursos.

Uno de los ejes centrales de la sesión fue el papel de la prevención cuaternaria como competencia profesional avanzada a enseñar durante la residencia. Se destacó la necesidad de incorporar de forma explícita en la formación médica especializada aspectos como el manejo clínico de la incertidumbre, la prescripción prudente de pruebas y tratamientos, la revisión crítica de los diagnósticos y tratamientos (y su reversión, cuando proceda), la detección y prevención de cascadas diagnósticas y terapéuticas, y el valor clínico del “no hacer” cuando está indicado. Asimismo, se subrayó el papel del tutor como modelo de práctica clínica prudente, promoviendo el desarrollo del juicio crítico de los residentes y evitando la medicina de complacencia.

Entre los contenidos de la sesión, Añel y Astier presentaron una serie de recomendaciones prácticas orientadas a fomentar una medicina más reflexiva y a facilitar la incorporación de la prevención cuaternaria en el ámbito docente y asistencial. Estas recomendaciones —y las referencias bibliográficas que las sustentan— están recogidas, en formato descargable e imprimible, en estas dos infografías:

Decálogo para residentes (clic para ampliar)              Decálogo para tutores (clic para ampliar)

 

Estos materiales pueden resultar especialmente útiles como herramientas docentes y como apoyo para la reflexión individual y del equipo sobre cómo integrar la práctica prudente en la actividad cotidiana.

Durante la sesión congresual, se destacó el valor del liderazgo clínico, el trabajo en equipo y la participación de pacientes y cuidadoras como elementos facilitadores del cambio cultural necesario para evitar los excesos en medicina de familia.

Otro aspecto relevante fue la necesidad de avanzar desde el plano teórico al práctico mediante estrategias de desimplementación de prácticas de bajo valor. Entre las acciones propuestas se señalaron las siguientes: 

  • Priorizar la atención centrada en la persona frente a la centrada en pruebas.
  • Informar adecuadamente a los pacientes para ajustar sus expectativas y para facilitar el proceso de toma de decisiones compartidas.
  • Identificar intervenciones innecesarias o potencialmente dañinas.
  • Practicar el dediagnóstico y la deprescripción cuando proceda.
  • Incorporar indicadores sencillos de evaluación y seguimiento.

También se planteó que el médico de familia, que es quien atiende en primer lugar al paciente que solicita acceso al sistema sanitario, ha de cuidar de su seguridad a lo largo del itinerario asistencial. Hay que tener en cuenta que muchos de los eventos adversos que se producen en el ámbito sanitario se originan en los traspasos asistenciales.

El mensaje final es claro: la prevención cuaternaria no es únicamente un concepto teórico, sino una actitud profesional que debe impregnar tanto la formación como la práctica clínica diaria. Incorporarla de forma consciente al aprendizaje de los residentes supone avanzar hacia una medicina más segura, más prudente y más alineada con los valores y con la razón de ser de la Medicina Familiar y Comunitaria. Porque mejorar la salud no siempre consiste en hacer más, sino en saber cuándo es mejor no hacer, cuándo es más prudente la espera atenta y cuándo es necesario deshacer.

Publicado por Sano y salvo

Cómo citar esta entrada: 
Prevención cuaternaria: la seguridad del paciente desde la consulta de Atención Primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [19 de abril de 2026; consultado 19 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/prevencion-cuaternaria-la-seguridad-del.html 


"Tutorial DIY: Monta tu maletín rural". Taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC. Zaragoza, 21 de marzo de 2026


María Escorihuela es médica de familia en el consultorio de Mazaleón, en Teruel. Es la actual coordinadora del grupo de trabajo de Medicina Rural de la Sociedad Aragonesa de Medicina de Familia y Comunitaria, integrante del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente de la semFYC, y autora del del blog "Diario de una médica rural".

Recientemente ha participado como docente en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, que tuvo lugar en Zaragoza los días 20 y 21 de marzo de 2026. La entrevistamos para que nos cuente los detalles de su taller "Tutorial DIY: Monta tu maletín rural".

Sano y salvo: El maletín del médico de familia puede parecer algo poco relevante, incluso anticuado. ¿Cómo surgió la idea de hacer este taller?

María Escorihuela: El grupo de trabajo de medicina rural recuperó una iniciativa de hacía algunos años, consistente en impartir talleres sobre el maletín del médico rural para los médicos residentes. El comité científico nos propuso adaptarlo para este congreso y nos pareció una idea fantástica. Desde el principio tuvimos claro que debíamos actualizar nuestras presentaciones así que recopilé bibliografía al respecto. Resultó que, en su mayor parte, la biblografía existente se limitaba a propuestas de listados del contenido del maletín o al diseño de herramientas destinadas exclusivamente a resolver demandas de atención urgente.  

Me asaltaba constantemente la pregunta: ¿Esto es lo que me hubiera gustado que me contasen antes de preparar el maletín que iba a utilizar a diario? Estaba decidida a abordarlo desde el punto de vista del uso seguro del maletín; y debíamos contar todo eso que no se estaba publicando porque pertenece a la experiencia personal. Porque el maletín es mucho más que un contenedor de materiales y utensilios. Es una herramienta clínica, una extensión de la capacidad resolutiva del médico en el domicilio. Un maletín bien pensado y organizado es una forma de estar preparado para actuar lo mejor posible en cualquier circunstancia.

S. y s.: ¿El mantenimiento del maletín puede considerarse una práctica segura?

M. E.: Si, indudablemente la forma en que se prepara, organiza y revisa el maletín es en sí misma una práctica de seguridad, tanto para el paciente como para el profesional. Mantenerlo ordenado, revisar su contenido y adaptarlo a la práctica real forma parte del trabajo clínico responsable.

S. y s.:  Entonces, más que llenar el maletín de materiales, lo importante es pensar y decidir que es lo que verdaderamente es más necesario llevar.

M. E.: Exacto. Preparar el maletín obliga a anticipar las situaciones clínicas a las que te enfrentas, revisar tus propias competencias y tomar decisiones conscientes sobre lo que realmente necesitas. Ese proceso ayuda a evitar la improvisación, reduce incidentes, mejora la confianza profesional y favorece un uso más eficiente de los recursos.

S. y s.: ¿Qué aspectos prácticos consideras clave en la organización del maletín?

M. E.: Algunos aspectos importantes son elegir el tipo de maletín según las necesidades, organizar los compartimentos de forma funcional para el trabajo diario, protegerlo de factores que afectan a los materiales como las temperaturas extremas o la humedad y, por supuesto, revisar periódicamente su contenido y controlar las caducidades. Además, hay que pensar en la gestión segura de los residuos que se generan durante la atención, por lo que es importante llevar un pequeño contenedor de utensilios punzantes y residuos biológicos. 

La idea es diseñar un maletín con el que resolver casi todas las consultas domiciliarias que se plantean a un médico de familia, y no solo las urgentes. Pero, como sabemos, en el maletín no cabe todo, ni es pertinente llevar materiales de uso excepcional. Por eso proponemos la creación de algunos “kits” accesorios o pequeños módulos que pueden complementar al maletín en un momento dado y están pensados para escenarios clínicos concretos o para habilidades específicas que utilicemos con relativa frecuencia. 

Hablamos de un compartimento de suturas o cirugía menor, uno preparado para conseguir un acceso de vía venosa y sueroterapia, uno de terapias respiratorias, uno de vía subcutánea en situación paliativa y uno para un sondaje vesical evacuatorio; aunque podrían configurarse muchos diferentes según las necesidades de cada profesional.

Listados del material, fármacos y “kits” accesorios propuestos para el maletín rural

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S. y s.: Desde la perspectiva de la seguridad del paciente, ¿qué errores crees que deberían evitarse en relación con el uso del maletín?

M. E.: El maletín debe contener aquello que realmente permite diagnosticar y tratar los problemas más frecuentes y responder a las primeras actuaciones en situaciones urgentes. Uno de los errores más habituales suele ser llevar material o medicación que apenas se usa o que no sabe utilizar, o llevar fármacos o materiales caducados, lo que equivale a no poder disponer de ellos. Estas situaciones aumentan el riesgo de incidentes de seguridad del paciente. También es importante evitar el exceso de material innecesario, así como las carencias de lo verdaderamente importante. 

S. y s.:  En tu taller, has evitado presentar las típicas listas de "material imprescindible”, ¿por qué?

M. E.: Si, así es. Porque creo que ese enfoque tiene poco sentido. El maletín es mucho más que un contenedor de material. Cada profesional debería diseñar su maletín según su práctica, su entorno y sus necesidades reales. No hay dos médicos iguales y, por tanto, tampoco debería haber dos maletines iguales. Además, el maletín no es algo estático: cambia con el tiempo, conforme evoluciona el conocimiento médico y la experiencia profesional, pero también es diferente según el contexto en el que se trabaja. Por esa razón pusimos este título al taller “DIY”, del inglés “do it yourself”, porque nadie diseñará mejor tu maletín que tú misma.

Presentación del taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, el 21 de marzo de 2026 en Zaragoza

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S. y s.: ¿Qué mensaje darías a residentes y a jóvenes médicas y médicos de familia para tener el maletín siempre a punto, con lo estrictamente necesario, y así ser lo más eficientes posible durante la atención domiciliaria?

M. E.: El mensaje clave es que merece la pena diseñar nuestro maletín con tiempo. Los pasos indispensables serían: crear los listados de material y fármacos adaptados a nuestro perfil profesional y nuestra comunidad, elegir el continente en función de ese contenido y de nuestras necesidades, ordenarlo buscando la funcionalidad por encima de la lógica, elegir un sistema de reposición y control de caducidades fiable y cómodo, asegurar la gestión de los residuos rigurosa.  Porque un maletín que se improvisa con cada atención, o que no se abre o no se revisa provoca inseguridad; pero un maletín que se mantiene vivo y cuidado se convierte en el mejor aliado del médico de familia.

S. y s.: Enhorabuena María, es un gran trabajo, muy bien explicado, práctico y de ayuda no solo en el entorno rural, también en el urbano, para mejorar la calidad y la seguridad de la asistencia en los domicilios y en la comunidad.


Publicado por Sano y salvo

Cómo citar esta entrada:
Sano y salvo. "Tutorial DIY: Monta tu maletín rural". Taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, Zaragoza 21 de marzo de 2026. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [11 de abril de 2026; consultado 11 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/tutorial-diy-monta-tu-maletin-rural.html


April 7, World Health Day 2026: "Together for health. Stand with science"

On April 7th, World Health Organization (WHO) invite us to celebrate World Health Day. The theme selected for 2026, “Together for Health. Stand with Science”, calls for strengthening the role of scientific evidence as the foundation of health systems and clinical decision-making. This message translates directly into healthcare practice: without science there is no quality of care, and without healthcare quality there is no patient safety.

Speaking up for science is also defending patient safety. In clinical practice, good safety practices are grounded in the best available scientific evidence. Numerous evidence-based activities are implemented every day by healthcare professionals such as reviewing and optimising treatments, individualising preventive strategies, and refining problem lists by removing unnecessary diagnoses. In addition, scientific evidence supports the appropriate management of uncertainty by applying strategies of watchful waiting and monitoring the evolution of non-specific symptoms. Regarding patient involvement, findings from primary care research promote shared decision-making and improve health literacy, so that informed patient decisions contribute to safe, high-quality care and to improved health outcomes globally.

Supporting science through concrete actions involves making prudent decisions, carefully weighing the individual benefit–risk balance, and avoiding unnecessary interventions or those without proven benefit. In this respect, primary care —by virtue of its continuity, proximity, and knowledge of patients’ contexts— is the ideal setting in which to apply these evidence-based principles that strengthen patient safety in everyday practice.

In the current turbulent global context, the United Nations health agency highlights that conflicts have a direct impact on health: they weaken health systems, hinder continuity of care, and increase the vulnerability of people living with chronic conditions. The stability of health systems and patient safety also depend on structural factors such as equity, accessibility, and continuity of care, all of which are directly affected by conflicts.

Peace is therefore an essential determinant of both health and science. In stable contexts, it is more feasible to ensure access to healthcare services, continuity of care, follow-up of chronic conditions, implementation of preventive measures, and the continuity of scientific research to further improve global health. Without these conditions, healthcare itself ceases to be safe. This day is also an opportunity to recognise the work of health professionals operating in contexts of conflict and crisis, where they continue to provide care under particularly challenging conditions and ensure the protection of the most vulnerable populations through evidence-based interventions.

On this World Health Day, three fundamental commitments of Family and Community Medicine to global health and patient safety should be reaffirmed:

  • Commitment to science, to guide prudent and safe decision-making.
  • Commitment to people, by adapting care to their needs and context.
  • Commitment to peace, as the foundation of resilient, safe, and continuously learning health systems.

Health grounded in scientific evidence is a right—and so is peace: together, they enable healthcare that is safe, of high quality, and truly person-centred.

+ info:
World Health Day 2026: Together for Health – Stand with Science. 
Health and peace: evidence and global reports on health in conflict settings. 

Published by Pilar Astier
How to cite this post: 
Astier Peña MP. April 7, World Health Day 2026: "Together for health. Stand with science". [Internet]. Sano y Salvo. Patient safety blog in primary care. [April 6, 2026; accessed April 6, 2026]. Available from: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/april-7-world-health-day-2026-together.html


7 de abril, Día Mundial de la Salud 2026: "Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia"


El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El lema elegido para 2026, “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, es una llamada a reforzar el papel de la evidencia científica como base de los sistemas sanitarios y de la toma de decisiones clínicas. 

Este mensaje tiene una traducción directa en la práctica sanitaria: sin ciencia no hay calidad asistencial y sin calidad no hay seguridad del paciente.

Defender la ciencia también es defender la seguridad del paciente. En la práctica clínica, las buenas prácticas en seguridad se sustentan en la mejor evidencia disponible. Esto incluye numerosas actividades como revisar y adecuar los tratamientos, individualizar las estrategias preventivas, depurar los listados de problemas de salud eliminando diagnósticos innecesarios. Además, la práctica clínica basada en la evidencia nos ayuda a gestionar de forma adecuada la incertidumbre, aplicando estrategias de esperar y observar la evolución de síntomas inespecíficos. En cuanto a la participación de los pacientes, los resultados de las investigaciones en atención primaria señalan que promover la toma de decisiones compartidas y mejorar la alfabetización en salud, para que los pacientes puedan participar de forma informada en su atención, son intervenciones que contribuyen a reducir daños evitables y a mejorar los resultados en salud a nivel global. 

Apoyar la ciencia con acciones concretas supone tomar decisiones prudentes, sopesar de forma individualizada el balance beneficio-riesgo y evitar intervenciones innecesarias o sin beneficio demostrado. En este sentido, la Atención Primaria, por su continuidad, cercanía y conocimiento del contexto de los pacientes, es el ámbito idóneo para aplicar estos principios validados por la ciencia y que refuerzan la seguridad del paciente en la práctica cotidiana.

En este periodo turbulento a nivel mundial, la agencia de salud de las Naciones Unidas señala que los conflictos afectan de forma directa a la salud: deterioran los sistemas sanitarios, dificultan la continuidad asistencial y aumentan la vulnerabilidad de las personas con enfermedades crónicas. La estabilidad de los sistemas sanitarios y la seguridad del paciente dependen también de factores estructurales como la equidad, la accesibilidad y la continuidad de los cuidados, directamente afectados por los conflictos.

La paz es, por tanto, un determinante esencial de la salud y de la ciencia. En contextos de estabilidad es más factible garantizar el acceso a los servicios sanitarios, la continuidad asistencial, el seguimiento de las enfermedades crónicas, la aplicación de medidas preventivas y la continuidad de la investigación científica para seguir mejorando la salud global. Sin estas condiciones, la atención sanitaria también deja de ser segura. Este día es también una oportunidad para reconocer la labor de los profesionales sanitarios que trabajan en contextos de conflicto y crisis, donde continúan prestando atención en condiciones especialmente difíciles y garantizando el cuidado de las poblaciones más vulnerables, aplicando intervenciones basadas en la evidencia científica.

En este Día Mundial de la Salud, debemos recordar tres compromisos fundamentales de la Medicina Familiar y Comunitaria con la salud global y la seguridad del paciente:

  • Compromiso con la ciencia, para orientar decisiones prudentes y seguras.
  • Compromiso con las personas, adaptando la atención a sus necesidades y contexto.
  • Compromiso con la paz, como base de sistemas sanitarios resilientes, seguros y en constante aprendizaje.

La salud basada en la evidencia científica es un derecho y la paz también: juntas permiten una atención segura, de calidad y verdaderamente centrada en las personas.

+ info:
World Health Day 2026: Together for Health – Stand with Science. 
Health and peace: evidence and global reports on health in conflict settings. 

Publicado por Pilar Astier
Cómo citar esta entrada: 
Astier Peña MP. 7 de abril, Día Mundial de la Salud 2026: "Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia". [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [5 de abril de 2026; consultado 5 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/7-de-abril-dia-mundial-de-la-salud-2026.html


Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026: atención segura para las enfermedades no transmisibles

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado que el tema del Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026, que se celebrará el próximo 17 de septiembre, será la “Atención segura para las enfermedades no transmisibles”. 

Las enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes o las enfermedades respiratorias crónicas, constituyen la principal causa de muerte prematura, y evitable, a nivel mundial y requieren una atención sanitaria continuada y compleja.

Entre los principales riesgos de seguridad en la atención a las personas con enfermedades crónicas se encuentran los retrasos diagnósticos, los errores de medicación, las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria y los incidentes relacionados con el uso de dispositivos médicos. A estos riesgos se suman otros asociados a situaciones frecuentes en estos pacientes: la polimedicación, la multimorbilidad, las transiciones entre niveles asistenciales y las dificultades de acceso a la atención. La necesidad de un seguimiento prolongado, la participación de múltiples profesionales y la falta de coordinación entre ellos, configuran además un contexto de especial riesgo de eventos adversos derivados de la asistencia.

Esta jornada pretende aumentar la concienciación global sobre la seguridad del paciente y promover acciones coordinadas para reducir el daño evitable asociado a la atención sanitaria. La edición de este año nos recuerda que la seguridad del paciente debe formar parte del abordaje integral de las enfermedades crónicas y que reducir el daño evitable también forma parte del buen manejo clínico de estos pacientes.

El lema "Atención segura para toda la vida" resulta especialmente relevante en atención primaria, porque la longitudinalidad, la continuidad asistencial, la prevención del sobrediagnóstico, la adecuación terapéutica y la coordinación entre niveles asistenciales son aspectos esenciales para la seguridad del paciente.

Como en ediciones previas, esta convocatoria constituye una oportunidad para revisar nuestras prácticas y compartir iniciativas que contribuyan a una atención más segura.


+ info: 
Experiencia vivida que inspira el Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026: Atención segura para las enfermedades no transmisibles. Organización Mundial de la Salud. 30 de marzo de 2026 

Publicado por Sano y salvo

Cómo citar esta entrada: 
Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026: atención segura para las enfermedades no transmisibles. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [3 de abril de 2026; consultado 3 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/dia-mundial-de-la-seguridad-del.html


La confianza del médico en el paciente, a examen: impacto de la longitudinalidad


La revista Annals of Family Medicine ha publicado los resultados de un estudio de investigación cualitativa, realizado para indagar sobre qué significa para los médicos de familia confiar en sus pacientes, qué relación guarda la confianza con la longitudinalidad, y cuáles son los factores que facilitan u obstaculizan establecer esa relación de confianza.

A partir del análisis de contenido de las entrevistas semiestructuradas realizadas a 25 médicos de familia en Australia, las autoras han identificado tres hallazgos clave:

  1. La confianza en el paciente se asume de inicio, como base de la relación y como elemento con efecto terapéutico.
  2. La confianza se construye y se fortalece con el tiempo: la participación activa del paciente en su autocuidado la refuerza y, a su vez, la confianza del médico favorece la autonomía del paciente.
  3. La confianza se resiente cuando el profesional percibe, por parte del paciente, la búsqueda de algún beneficio secundario o algún intento de manipular la relación; aun así, los médicos de familia intentan comprender el contexto del paciente y reconstruir la relación.

El estudio no propone intervenciones concretas, pero sí establece el marco relacional sobre el que descansan las decisiones clínicas seguras en el día a día de las consultas de atención primaria: la longitudinalidad o continuidad en el tiempo de la relación entre el médico de familia y sus pacientes.

El conocimiento y la confianza mutua mejoran la calidad de la anamnesis, la detección precoz de cambios y señales de alarma, la toma de decisiones compartidas, el establecimiento de acuerdos realistas de cuidado y la adecuación de pruebas y tratamientos. Esto es especialmente relevante en el caso de los pacientes con mayor carga de enfermedad y con elevadas necesidades de atención sanitaria. 

En contextos especialmente complejos, los médicos de familia necesitan apoyo organizativo y unas condiciones de trabajo que permitan construir relaciones de confianza. Cuando los pacientes confían en su médico de cabecera y el médico confía en sus pacientes, la relación terapéutica se fortalece, mejora la toma de decisiones compartidas y los resultados son más satisfactorios para ambas partes. 

La longitudinalidad contribuye a reducir los efectos negativos derivados de la incertidumbre, la fragmentación de la asistencia y el uso inadecuado de otros recursos. Como hemos señalado anteriormente en este blog, la longitudinalidad reduce las intervenciones innecesarias y el daño evitable.

La longitudinalidad, como la confianza, ha de ser bidireccional: el paciente identifica a su médico de cabecera como fuente principal y prioritaria de cuidados, y el médico se compromete y se implica como profesional de referencia para atender la mayoría de los problemas de salud de los pacientes de su cupo. 

Las decisiones de gestión han de potenciar la longitudinalidad, no dificultarla. Medidas como priorizar la atención por el profesional o equipo de referencia, favorecer las consultas programadas, proteger la accesibilidad para reconsultar cuando sea necesario (p. ej., franjas de agenda reservadas para seguimiento con el profesional de referencia y adaptación de los canales de solicitud de citas, con menos burocracia), estabilizar cupos y equipos, y limitar rotaciones y cambios innecesarios, entre otras, refuerzan la confianza y el vínculo terapéutico. 

Los resultados de este nuevo estudio no hacen más que corroborar la evidencia preexistente: que la longitudinalidad impacta en la seguridad clínica y que, en la relación médico-paciente, la confianza se protege protegiendo la longitudinalidad.

+ info: 
Uebel K. et al. General Practitioners’ Trust in Their Patients: A Qualitative Study. The Annals of Family Medicine. 2025, 23(6): 500-506.
Publicado por Rosa Añel

Cómo citar esta entrada: 
Añel Rodríguez RM. La confianza del médico en el paciente, a examen: impacto de la longitudinalidad. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [27 de enero de 2026; consultado 27 de enero de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/01/la-confianza-del-medico-en-el-paciente.html


Luces y sombras de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035. Ponencia de Lourdes Luzón y Rubén Blanco en el XLV Congreso semFYC, 14 de noviembre de 2025

Con motivo del XLV Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), que se ha celebrado recientemente en Madrid, hemos hablado con Lourdes Luzón Oliver, médica de familia en el Centro de Salud Totana Sur (Murcia), y Rubén Blanco Herrera, médico de familia en el Centro de Salud Béjar (Salamanca), ambos miembros del Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de la semFYC.

Lourdes y Rubén han participado en una de las sesiones de actualización que presentan los grupos de trabajo de semFYC, llamadas “micropíldoras”, analizando las novedades, fortalezas y debilidades de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud (SNS) 2025-2035, con especial atención a la atención primaria. Les hemos pedido que nos expliquen los principales resultados y conclusiones del análisis que han realizado. 

Sano y salvo: ¿Qué es y qué se espera de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035?

Lourdes Luzón: La nueva estrategia supone una apuesta por seguir trabajando de manera transversal la seguridad del paciente, con el objetivo de minimizar y reducir los daños asociados a la asistencia sanitaria. Lo más relevante es que consolida todo el camino recorrido desde 2005, incorpora lo aprendido en la evaluación de la Estrategia 2015-2020 y plantea un horizonte de una década, para dar continuidad a las acciones que ya están en marcha y orientar las políticas de seguridad del paciente en todo el SNS durante los próximos diez años. 

S. y s.: En vuestra ponencia partís, precisamente, del análisis de los resultados de la anterior estrategia 2015-2020. ¿Qué resultados destacaríais y en qué aspectos diríais que queda más por mejorar? 

Rubén Blanco: Creemos que se han desarrollado avances en la cultura de la seguridad del paciente a nivel nacional, sobre todo en cultura de seguridad. El hecho de que alrededor del 79 % de los centros de atención primaria y el 74 % de los hospitales dispongan de un Plan de Seguridad del Paciente es un cambio notable respecto a hace unos años, aunque los avances son desiguales entre Comunidades Autónomas (CC. AA.) y entre unos centros sanitarios y otros. Si hablamos de prácticas clínicas seguras, encontramos muchos claroscuros como, por ejemplo, los siguientes: 
  • En el uso seguro de medicamentos, menos del 45 % de los centros de salud y el 40 % de los hospitales aplican protocolos para medicación de alto riesgo.
  • La prescripción de benzodiacepinas sigue siendo muy elevada: más de la mitad de las personas mayores de 65 años tienen pautada alguna, pese a las recomendaciones de "No Hacer" que insisten en no usarlas. 
  • En cirugía segura, solo un 20 % de los hospitales tienen implantada de forma sistemática la lista de verificación quirúrgica.
  • La adherencia de los profesionales a la higiene de manos se sitúa alrededor del 60 %, y el uso de preparados de base alcohólica en torno al 52 %, unas cifras claramente mejorables.
Todo esto muestra que la brecha entre lo que sabemos que hay que hacer y lo que realmente hacemos sigue siendo grande.

S. y s.: Entrando ya en la Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035, ¿qué cambios destacaríais respecto a la anterior?

Lourdes Luzón: Se ha ampliado el enfoque a todos los niveles. Hablamos de un horizonte temporal más prolongado, de una participación en su elaboración más multidisciplinar, incluyendo a las asociaciones de pacientes, y de una visión que va más allá del propio sistema sanitario, al considerar los cuidados en el domicilio, en centros sociosanitarios, residencias de personas mayores e instituciones que prestan cuidados a personas con problemas de salud mental. En este sentido, la nueva estrategia añade una séptima línea estratégica.

Creemos que esta ampliación es verdaderamente ambiciosa, pero su éxito dependerá de cómo se implemente en cada servicio de salud. Además, el Ministerio tendrá que realizar un trabajo importante de difusión y coordinación con todos los agentes implicados.

 

Contenidos de la sesión "Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035", presentada por Lourdes Luzón y Rubén Blanco, 14 de noviembre de 2025, Madrid


S. y s.: ¿Qué destacaríais en relación con la gestión del riesgo y los sistemas de notificación?

Rubén Blanco: El análisis de la Línea estratégica 3, que se centra en la gestión de riesgos y en el uso del Sistema de Notificación y Aprendizaje para la Seguridad del Paciente (SiNASP), muestra los siguientes resultados: 
  • Las 17 CC. AA. tienen unidades de gestión de riesgos (UGR) en más de la mitad de sus hospitales, pero solo 8 CC. AA. cuentan con UGR implantadas en atención primaria.
  • El SiNASP está disponible en prácticamente todo el territorio, pero la participación de los centros de salud es baja: se notifica menos de lo que se podría y, muchas veces, lo notificado no se traduce en cambios.
  • Los incidentes más notificados son los errores de medicación, los problemas de identificación de pacientes y los fallos de comunicación. 

S. y s.: En vuestra presentación también habláis de los puntos débiles de la nueva estrategia. ¿Cuáles os preocupan más?

Lourdes Luzón: Además de su extensión —se trata de un documento de 104 páginas, lo que dificulta que el profesional de a pie lo conozca y lo incorpore a su trabajo cotidiano— hay tres aspectos que nos parecen especialmente preocupantes:
  1. Los indicadores de evaluación están por definir. La estrategia insiste en que hay que medir, pero todavía no concreta qué indicadores se van a utilizar, cómo se van a recoger y quién va a rendir cuentas. Sin indicadores claros no podremos saber si realmente estamos mejorando. Eso sí, en el documento se señala que esos indicadores se van a definir y estarán consensuados entre el Ministerio y las Consejerías. 
  2. No hay un apartado específico para atención primaria. La estrategia se plantea para todos los niveles, pero la atención primaria queda diluida en un documento muy extenso. Teniendo en cuenta las particularidades de su práctica, hubiera sido deseable un capítulo o subapartado propio, con objetivos y acciones claramente adaptados a nuestro ámbito.
  3. Muchos objetivos, pocas medidas concretas. El documento recoge un número muy elevado de objetivos, pero a menudo sin aterrizar en acciones operativas, responsables, plazos y recursos. Se trata de una lista muy extensa de lo que hay que hacer, pero con pocas directrices claras y prácticas sobre cómo hay que hacerlo. 

S. y s.: ¿Qué papel atribuís a los profesionales de atención primaria en que la estrategia no se quede en papel?

Rubén Blanco: La estrategia es solo un marco. Quien la hace real son los equipos de profesionales. Ya que la responsabilidad de desplegar e implementar la estrategia depende de las CC. AA., creemos que desde estas deben definirse planes concretos y alcanzables que permitan avanzar en la cultura de seguridad. Hay que evaluar y conocer cada territorio para poder adaptar la estrategia a las características de cada área de salud. Es fundamental trabajar con los servicios hospitalarios para reducir incidentes en las transiciones. Hay que "formar, formar y formar" a los profesionales de las diferentes categorías para que todos seamos conscientes de los riesgos que asumimos en cada acto médico, enfermero y administrativo, y trabajar conjuntamente para incorporar las barreras que nos ayuden a evitarlos.

Lourdes Luzón: Y también ser realistas y firmes al mismo tiempo: la seguridad del paciente no puede construirse a costa de más sobrecarga para los profesionales, sin recursos adicionales. La estrategia habla de cultura, pero la cultura se sostiene con condiciones de trabajo razonables y con estructuras estables de apoyo. Es importante que, como profesionales, lo digamos alto y claro.

S. y s.: Muchas gracias a los dos por vuestra labor de divulgación en el XLV Congreso semFYC y por ayudarnos a entender mejor las fortalezas y limitaciones de esta nueva estrategia para la mejora de la seguridad del paciente a nivel del SNS.



Cómo citar esta entrada:
Luzón Oliver L, Blanco Herrera R. Luces y sombras de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035. Ponencia de Lourdes Luzón y Rubén Blanco en el XLV Congreso semFYC, 14 de noviembre de 2025. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [4 de diciembre de 2025; consultado 4 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/12/luces-y-sombras-de-la-nueva-estrategia.html 


Prácticas de bajo valor y estrategias para revertirlas: de la teoría a la práctica. Sesión impartida por Rosa Añel y Txema Coll en el XLV Congreso semFYC, Madrid 13 de noviembre de 2025

El pasado 13 de noviembre, en el XLV Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) celebrado en Madrid, Rosa Añel y Txema Coll impartieron la sesión interactiva titulada “(No) hacer lo que (no) hay que hacer. Prácticas de bajo valor y estrategias para revertirlas”.

La participación de Añel y Coll en este congreso de ámbito nacional, afianza y da continuidad a las publicaciones y actividades desarrolladas por los integrantes del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC.

El objetivo de la sesión ha sido informar y sensibilizar sobre el impacto de las prácticas de bajo valor (PBV) y las dificultades para revertirlas. No se trata de prácticas exóticas, sino de acciones rutinarias, integradas en la inercia clínica, frecuentemente demandadas por los pacientes e incluso promovidas por el propio sistema. 

Diferentes estudios realizados a nivel nacional e internacional cuantifican que entre el 20 y el 40% de las prácticas que se realizan habitualmente en las consultas de atención primaria son inadecuadas por tratarse de prácticas ineficientes, perjudiciales o, simplemente, superfluas o inútiles. El que sean intervenciones que aportan poco o ningún beneficio, no quiere decir que sean inocuas. Pueden causar daño a los pacientes y, además, consumen recursos que podrían destinarse a otras actuaciones más efectivas y necesarias. Precisamente por eso su revisión crítica es clave para la seguridad del paciente y para la sostenibilidad del sistema.

Como se recoge en la crónica publicada por iSanidad, el mensaje central del debate podría condensarse en una sola frase de Añel: “No hay efecto adverso más lamentable y prevenible que el derivado de una práctica de bajo valor que no debía haberse realizado”. 

Los ponentes señalaron que el objetivo de las estrategias para revertir las PBV no es simplemente dejar de hacer por el mero hecho de hacer menos. Se trata más bien de contrarrestar los llamados "excesos médicos" y de adecuar las intervenciones a las necesidades reales de la población. El fin último es garantizar una atención que aporte más beneficios que daños, tenga en cuenta las circunstancias y necesidades de cada paciente, se sustente en la mejor evidencia disponible y suponga un uso eficiente de recursos.

                    Contenidos de la sesión "(No) hacer lo que (no) hay que hacer. Prácticas de bajo valor y estrategias para revertirlas", presentada por Rosa Añel y Txema Coll, el 13 de noviembre de 2025 en Madrid


Tras una breve introducción para aclarar la confusión que generan los conceptos "valor" y "bajo valor" aplicados a las intervenciones sanitarias, Añel y Coll fueron desgranando las causas y las consecuencias de las PBV, y las dificultades con las que se encuentran los profesionales para revertirlas. 

También advirtieron sobre las consecuencias indeseadas que puede tener la retirada brusca de una PBV como, por ejemplo, la infrautilización de intervenciones útiles, la sustitución de una intervención de bajo valor por otra aún peor, el deterioro de la relación médico-paciente o el desplazamiento de la demanda del paciente a otros niveles asistenciales.

En la parte final de su exposición, los ponentes subrayaron que reducir las PBV es un desafío actual para todos los sistemas sanitarios y que no basta con publicar listados de recomendaciones de "No Hacer", es necesario pasar a la acción: desimplementar de forma activa y planificada. 

Para orientar las intervenciones, presentaron las propuestas de Kool y colaboradores, basadas en el marco de desimplementación de «Choosing Wisely», que propone seguir los siguientes pasos:

  1. Identificar las PBV.
  2. Priorizar qué PBV abordar primero, ya que no es posible revertir todas a la vez. 
  3. Analizar, en cada contexto, los principales obstáculos y elementos facilitadores.
  4. Diseñar intervenciones de cambio adaptadas: formación, recordatorios, ayudas a la decisión, cambios organizativos, etc.
  5. Medir y evaluar utilizando indicadores antes y después de la intervención, que midan el impacto de la reversión de las PBV en la seguridad clínica, en el coste para el sistema y en la satisfacción de pacientes y profesionales.
  6. Divulgar los resultados efectivos para favorecer su extensión a otras organizaciones sanitarias.

También explicaron el enfoque de las “4 E” de Silverstein y colaboradores, que propone desarrollar iniciativas que combinen múltiples enfoques, incorporando los siguientes elementos: 

  1. Educar o formar a los profesionales: proporcionar información sobre las indicaciones respaldadas por las guías, los daños del uso excesivo y lo seguro que es reducir la atención de poco valor.
  2. Emitir recordatorios: utilizar ayudas a la toma de decisiones clínica, alertas, ventanas emergentes, listas de verificación, etc., para ayudar a los profesionales a evitar el uso excesivo.
  3. Estandarizar las actuaciones: empoderar a los equipos de trabajo potenciando la colaboración interdisciplinar, delegar tareas médicas a otros miembros del equipo, como protocolos de enfermería, para ayudar a revertir ciertas PBV.
  4. Exigir el cumplimiento de las recomendaciones: aplicar la gestión de forma rigurosa. 

Según la evidencia revisada por estos autores, cada paso sucesivo requiere más esfuerzo, pero también es más efectivo para reducir la atención innecesaria de manera sostenible. 

A modo de síntesis, la sesión de Rosa Añel y Txema Coll sitúa el abordaje de las PBV en el centro de la agenda de seguridad del paciente, no como una moda, sino como un eje estratégico, y deja varios mensajes especialmente relevantes para quienes trabajamos en atención primaria:
  • Reconocer que el problema existe y es frecuente: una parte importante de lo que hacemos cada día puede ser de escaso o nulo valor para nuestros pacientes.
  • Incorporar formación específica en PBV: la capacitación de los profesionales es la primera palanca de cambio, como se evidenció en el intenso debate con el público.
  • Trabajar con datos: incorporar indicadores sencillos que permitan “poner números” a las PBV en cada equipo y seguir la evolución de las intervenciones de desimplementación.
  • Desimplementar de forma gradual y priorizada: empezar por unas pocas PBV de alta prevalencia e impacto, factibles de abordar con los recursos disponibles.
  • Cuidar la relación con pacientes y equipos: explicar por qué dejamos de hacer algo que antes hacíamos, apostar por la decisión compartida e implicar al personal de enfermería y al resto de profesionales de los equipos de atención primaria. 
Como señalaron los ponentes, ha llegado el momento de pasar de la teoría a la acción: de las recomendaciones de “No Hacer” a una reducción medible y segura de las prácticas que se ha demostrado que no aportan valor.

+ info: 

Publicado por Sano y salvo
Cómo citar esta entrada:
Prácticas de bajo valor y estrategias para revertirlas: de la teoría a la práctica. Sesión impartida por Rosa Añel y Txema Coll en el XLV Congreso semFYC, Madrid 13 de noviembre de 2025. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [21 de noviembre de 2025; consultado 21 de noviembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/11/practicas-de-bajo-valor-y-estrategias.html


Pilar Astier, coordinadora del GdT de Seguridad del Paciente de semFYC, ha sido elegida presidenta de WONCA, la organización mundial de médicos de familia


Pilar Astier, coordinadora del Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC que publica este blog, ha sido elegida presidenta de WONCA, la organización mundial de médicos de familia. La elección se ha celebrado este lunes 15 de septiembre, en el marco de su 25 Asamblea Mundial de WONCA celebrada en Lisboa.

En este blog, cuando fue presentada por semFYC, reseñabamos la trayectoria profesional y las prioridades de actuación que plantea Pilar Astier. 

+ info:

Nota de prensa de semFYC: Pilar Astier-Peña, primera mujer española elegida como presidenta electa de la WONCA, la Organización Mundial de la Medicina de Familia.

Las primeras palabras de Pilar Astier como presidenta electa de WONCA.

La semFYC felicita a María Pilar Astier-Peña por su elección como presidenta de WONCA World.


Publicado por Sano y salvo


Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia


La continuidad de la atención es uno de los pilares fundamentales de la medicina de familia. No es solo un principio ético y organizativo: cada vez contamos con más evidencia de que una relación continuada a lo largo de la vida con el mismo profesional de medicina de familia (longitudinalidad) se traduce en mejores resultados de salud, en un uso más racional de los servicios sanitarios y en una relación médico-paciente de confianza que favorece la seguridad y la calidad asistencial.

Un estudio publicado recientemente en The Lancet Primary Care aporta una contribución decisiva a este debate. Sus autores, Prior et al., analizaron la información de salud y uso de servicios sanitarios de más de 4,5 millones de personas adultas en Dinamarca. Estas personas fueron seguidas durante un año a partir de 2022, para estudiar la relación existente entre la continuidad en la adscripción a un mismo cupo de medicina de familia y diversos resultados clínicos.

Los hallazgos son claros: quienes habían permanecido más tiempo en el mismo centro de salud tenían menor riesgo de mortalidad, menos hospitalizaciones no planificadas y un menor uso de los servicios de urgencias fuera de horario. 

Aunque los cambios frecuentes de médica/o de familia se asociaron a peores resultados en salud, estos efectos negativos podían mitigarse si posteriormente el paciente permanecía más años en el mismo centro. 

Los resultados principales se pueden consultar en la siguiente infografía, que muestra la asociación entre los años adscritos a la consulta actual (estratificados por cambios previos de consulta) y las variables resultado del estudio: la mortalidad, la continuidad asistencial intersectorial, los contactos hospitalarios no programados y los contactos con la atención urgente fuera de horario en atención primaria.


Estos resultados se suman a otros ya conocidos. En Noruega, un estudio del año 2022 de Sandvik et al. demostró que ser atendido por el mismo médico de familia durante más de 15 años aumentaba en un 30% la supervivencia de los pacientes, además de reducir ingresos hospitalarios y visitas a urgencias. La revisión sistemática de 2018 de Pereira Gray et al.,que incluyó 22 estudios de diferentes países, demostró que tener el mismo médico de familia durante más de 10 años reducía un 30% el uso de servicios de urgencias, un 28% las hospitalizaciones y un 25% la mortalidad.

La evidencia es consistente en diferentes países y sistemas sanitarios: la longitudinalidad, es decir, el mantenimiento de una relación continuada en el tiempo entre paciente y el/la médica/o de familia se comporta como un verdadero “factor protector de la salud”.

En España, esta reflexión ha sido recogida y desarrollada en el editorial publicado por Añel y Astier en la Revista Clínica de Medicina de Familia, ya reseñado anteriormente en este blog. En ese artículo se destaca que la longitudinalidad no es únicamente una cuestión de organización o conveniencia, sino una característica esencial que protege frente a la fragmentación de la atención sanitaria, mejora la eficiencia y refuerza el compromiso del sistema con las personas y las comunidades. La longitudinalidad es, en definitiva, un determinante más de salud, comparable a otros más clásicos, como la alimentación, la vivienda o la actividad física.

La coincidencia entre la evidencia internacional y la experiencia española refuerza la necesidad de preservar y reforzar este valor en nuestros centros de salud. Sin embargo, sabemos que la longitudinalidad se encuentra amenazada por la sobrecarga asistencial, la escasez de profesionales y las dificultades para garantizar una asignación estable de médico y enfermera de familia a cada persona. La tentación de modelos organizativos basados en la inmediatez y la atención episódica puede ser comprensible en contextos de presión asistencial, pero sus costes en salud y equidad son muy elevados como demuestra la evidencia científica.

El estudio danés aporta un mensaje especialmente relevante para la política sanitaria: la continuidad no es un lujo, es una necesidad real de salud pública. Invertir en longitudinalidad significa invertir en supervivencia, en menos hospitalizaciones y en una atención más eficiente y segura. Y es, además, una forma de fortalecer el vínculo de confianza que constituye el corazón mismo de la medicina de familia.

En un momento en el que se debaten reformas y modelos alternativos, conviene recordar que la longitudinalidad no es un atributo opcional, sino un derecho de los pacientes y una obligación de los sistemas sanitarios. Las y los médicos de familia en España, como en Dinamarca y Noruega, sabemos que acompañar a nuestros pacientes a lo largo de su vida es una de las intervenciones más poderosas, eficaces y menos costosas que podemos ofrecer.


+ info:
Prior A, Rasmussen LA, Virgilsen LF, Vedsted P, Vestergaard M. Continuity of care in general practice and patient outcomes in Denmark: a population-based cohort study. Lancet Prim Care. 2025;1:100016. DOI: 10.1016/j.lanprc.2025.100016
Sandvik H, Hetlevik Ø, Blinkenberg J, Hunskaar S. Continuity in general practice as predictor of mortality, acute hospitalisation, and use of out-of-hours care: a registry-based observational study in Norway. Br J Gen Pract. 2022;72(715):e84-e90. DOI: 10.3399/BJGP.2021.0340
Pereira DJ, Sidaway K, White E, Thorne A, Evans PH. Continuity of care with doctors—a matter of life and death? A systematic review of continuity of care and mortality. BMJ Open. 2018;8:e021161. DOI: 10.1136/bmjopen2017-021161
Añel Rodriguez RM, Astier Peña MP. Longitudinalidad en Atención Primaria: un factor protector de la salud. Rev Clín Med Fam. 2022;15(2):75-76. DOI: 10.55783/rcmf.150202
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Cómo citar este artículo:
Vidal Alaball J, Astier Peña, MP. Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [14 de septiembre de 2025; consultado 14 de septiembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/09/mas-anos-juntos-mas-salud-la.html


Análisis y propuestas para un nuevo marco legal en la seguridad del paciente


La seguridad del paciente (SP) es uno de los pilares de la calidad asistencial y su desarrollo en España ha sido notable desde la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), que sentó las bases para la creación de los sistemas de notificación de incidentes y eventos adversos.

En 2005 la Estrategia de SP del SNS sirvió de guía a nivel nacional al establecer los objetivos y líneas de acción prioritarias en esta materia, entre las que se incluían la gestión del riesgo y la implementación de sistemas de notificación de incidentes y eventos adversos. Sin embargo, este desarrollo ha sido desigual dado que algunas Comunidades Autónomas (CC. AA.) han implementado sus propios sistemas de notificación y otras se han adherido al Sistema de Notificación y Aprendizaje para la Seguridad del Paciente (SiNASP), lo que impide que la notificación sea una realidad plena y homogénea en todo el territorio. Este problema se agrava por la falta de un marco normativo sólido que proteja a los profesionales sanitarios y evite que la información de las notificaciones se use para la responsabilidad jurídico-penal, lo que provoca desconfianza y un menor número de notificaciones.

El trabajo “Estudio para el incremento del conocimiento sobre cómo abordar una reforma legislativa en materia de seguridad del paciente” del Ministerio de Sanidad analiza en profundidad estos desafíos y propone el camino a seguir. El estudio se centra en tres objetivos concretos que analiza extensamente, como base para una reforma que refuerce la SP y proteja a los profesionales: 

1. Requisitos de autorización de centros sanitarios

Este objetivo busca una medida preventiva para la SP, con la posibilidad de la obligatoriedad de implementar un sistema de notificación y registro de incidentes y eventos adversos para la autorización. Para ello sería necesario modificar la normativa nacional ya existente (el Real Decreto 1277/2003) y, dado que las competencias sanitarias están transferidas, requeriría el acuerdo de todas las CC. AA. a través del Consejo Interterritorial del SNS.

2. Reforzar los derechos de los pacientes

Este punto se centra en el paciente como el principal beneficiario de la reforma. Aunque la SP ya es una preocupación, no existe un derecho legal explícito a la misma en la legislación española. Se propone aprobar una ley que reconozca de forma explícita que los pacientes tienen derecho a recibir una atención segura, lo que situaría a España al nivel de países como Italia, que ya cuentan con una ley específica al respecto, o bien potenciar que las CC. AA., a través de sus propias estrategias sanitarias, incorporen de manera concreta y articulada medidas que garanticen la seguridad y calidad de la atención.

3. Medidas de protección para los profesionales

Este es quizás el objetivo más complejo y crucial, ya que aborda directamente el cambio de cultura a la hora de notificar un incidente, pasando de un modelo que busca culpables a uno que analiza el sistema para prevenir fallos. Para lograr esto, la solución más completa sería crear una ley específica sobre SP, similar a las de Dinamarca o Estados Unidos, que establezca un marco legal integral. Una alternativa más limitada sería modificar la Ley de Enjuiciamiento Criminal, para garantizar que la información contenida en los sistemas de notificación no sea usada en contra de los profesionales.

En conclusión, el estudio del Ministerio de Sanidad es un informe muy técnico que aborda cómo puede hacerse la transformación para que la SP se convierta en un principio rector de decisiones clínico/administrativas. Este cambio sería un paso crucial hacia un sistema de salud más equitativo, seguro y eficiente para todos.

+ info:

Estudio para el incremento del conocimiento sobre cómo abordar una reforma legislativa en materia de seguridad del paciente. Particular toma en consideración de los sistemas de notificación y registro de eventos adversos. Ministerio de Sanidad, 2025.




Cómo citar este artículo: 
Olivera Cañadas G. Análisis y propuestas para un nuevo marco legal en la seguridad del paciente. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [4 de septiembre de 2025; consultado 4 de septiembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/09/analisis-y-propuestas-para-un-nuevo.html