El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El lema elegido para 2026, “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, es una llamada a reforzar el papel de la evidencia científica como base de los sistemas sanitarios y de la toma de decisiones clínicas.
Este mensaje tiene una traducción directa en la práctica sanitaria: sin ciencia no hay calidad asistencial y sin calidad no hay seguridad del paciente.
Defender la ciencia también es defender la seguridad del paciente. En la práctica clínica, las buenas prácticas en seguridad se sustentan en la mejor evidencia disponible. Esto incluye numerosas actividades como revisar y adecuar los tratamientos, individualizar las estrategias preventivas, depurar los listados de problemas de salud eliminando diagnósticos innecesarios. Además, la práctica clínica basada en la evidencia nos ayuda a gestionar de forma adecuada la incertidumbre, aplicando estrategias de esperar y observar la evolución de síntomas inespecíficos. En cuanto a la participación de los pacientes, los resultados de las investigaciones en atención primaria señalan que promover la toma de decisiones compartidas y mejorar la alfabetización en salud, para que los pacientes puedan participar de forma informada en su atención, son intervenciones que contribuyen a reducir daños evitables y a mejorar los resultados en salud a nivel global.
Apoyar la ciencia con acciones concretas supone tomar decisiones prudentes, sopesar de forma individualizada el balance beneficio-riesgo y evitar intervenciones innecesarias o sin beneficio demostrado. En este sentido, la Atención Primaria, por su continuidad, cercanía y conocimiento del contexto de los pacientes, es el ámbito idóneo para aplicar estos principios validados por la ciencia y que refuerzan la seguridad del paciente en la práctica cotidiana.
La paz es, por tanto, un determinante esencial de la salud y de la ciencia. En contextos de estabilidad es más factible garantizar el acceso a los servicios sanitarios, la continuidad asistencial, el seguimiento de las enfermedades crónicas, la aplicación de medidas preventivas y la continuidad de la investigación científica para seguir mejorando la salud global. Sin estas condiciones, la atención sanitaria también deja de ser segura. Este día es también una oportunidad para reconocer la labor de los profesionales sanitarios que trabajan en contextos de conflicto y crisis, donde continúan prestando atención en condiciones especialmente difíciles y garantizando el cuidado de las poblaciones más vulnerables, aplicando intervenciones basadas en la evidencia científica.
En este Día Mundial de la Salud, debemos recordar tres compromisos fundamentales de la Medicina Familiar y Comunitaria con la salud global y la seguridad del paciente:
- Compromiso con la ciencia, para orientar decisiones prudentes y seguras.
- Compromiso con las personas, adaptando la atención a sus necesidades y contexto.
- Compromiso con la paz, como base de sistemas sanitarios resilientes, seguros y en constante aprendizaje.
+ info:
World Health Day 2026: Together for Health – Stand with Science.
Health and peace: evidence and global reports on health in conflict settings.
Astier Peña MP. 7 de abril, Día Mundial de la Salud 2026: "Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia". [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [5 de abril de 2026; consultado 5 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/7-de-abril-dia-mundial-de-la-salud-2026.html

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