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La seguridad del paciente comienza con el acceso a la atención sanitaria

Tradicionalmente, los programas de seguridad del paciente se han centrado en el análisis y prevención de los eventos adversos que se producen durante la atención clínica. Pero la seguridad del paciente comienza mucho antes: comienza en el acceso a la asistencia sanitaria. 
Este es el argumento central del artículo sobre los incidentes de seguridad que se producen antes de atender al paciente, recientemente publicado en JAMA.

Los autores señalan que las demoras y dificultades en el acceso a la asistencia son más que meros problemas de gestión o de eficiencia administrativa, y deben considerarse incidentes de seguridad del paciente. Por ello, proponen abordar los problemas de accesibilidad aplicando algunos principios propios de las organizaciones de alta fiabilidad.

Estudios previos han demostrado que los riesgos de seguridad del paciente comienzan antes de la valoración clínica, desde la llegada del paciente al centro sanitario. Se han descrito, sobre todo en los servicios de urgencias, eventos adversos por retrasos diagnósticos y deterioros clínicos no detectados, asociados a la sobrecarga asistencial y a los tiempos de espera.

Hassid y Kaafarani amplían el espacio temporal en el que puede verse comprometida la seguridad del paciente, situándolo antes del contacto físico con el sistema sanitario. Su aportación más relevante consiste en considerar que las barreras para conseguir cita y las dificultades para recibir la atención precisa, a tiempo y por el profesional más adecuado en cada caso, impactan directamente en la seguridad del paciente con consecuencias clínicas que pueden ser graves.

El editorial llega en un momento oportuno. Su publicación en marzo de 2026 coincide con la del informe sobre los 10 problemas más preocupantes para la seguridad del paciente en 2026, que sitúa los problemas de acceso a la asistencia en el segundo puesto entre los principales riesgos. Aunque el informe alude específicamente al deterioro de la accesibilidad en las zonas rurales, la realidad en nuestro país es que las dificultades para acceder a la atención sanitaria constituyen un problema en aumento, que afecta también al ámbito urbano y que incrementa las desigualdades sociales en salud.

Las dificultades para conseguir cita, las demoras para la realización de pruebas diagnósticas y el incremento de las listas de espera empujan a la población a buscar vías alternativas de acceso a la atención sanitaria. La evidencia disponible en nuestro país muestra la asociación entre las demoras en atención primaria y la contratación de seguros privados. También en este aspecto se cumple la ley de los cuidados inversos: las personas con mayores ingresos son las que pueden recurrir con más facilidad a seguros médicos privados, lo que introduce un importante factor de inequidad en el acceso a la asistencia.

Las listas de espera constituyen una de las expresiones más visibles de los problemas de accesibilidad. Detrás de ellas confluyen factores organizativos complejos, como los recursos insuficientes, las dificultades de planificación, la sobrecarga asistencial o la fragmentación de los circuitos de atención. Su impacto va mucho más allá de la demora en la atención: retrasos diagnósticos, deterioro clínico, pérdida de oportunidades terapéuticas y peor pronóstico. Son, exactamente, los riesgos que Hassid y Kaafarani reclaman que el sistema aprenda a identificar.

Aunque las barreras para el acceso a la asistencia han estado fuera del radar de la seguridad clínica, sus consecuencias pueden ser igual de graves que las de los eventos adversos derivados de la asistencia sanitaria. 

Cuando un paciente no puede acceder a tiempo a la atención que necesita, algo está fallando en el sistema. Independientemente de que los problemas de acceso se deban a dificultades administrativas, a obstáculos organizativos o a decisiones de gestión inadecuadas, se trata de fallos que merecen ser analizados, registrados y corregidos con el mismo rigor que los que se producen durante la atención clínica. Reconocer su importancia es el primer paso para hacerles frente.


+ info:
Hassid VJ, Kaafarani HM. Patient Safety Begins With Access: Safety Events That Occur Before Meeting the Patient. JAMA. Publicado en línea el 11 de marzo de 2026. 
ECRI & Institute for Safe Medication Practices (ISMP). Top 10 Patient Safety Concerns 2026. Plymouth Meeting, PA: ECRI. Publicado en línea el 9 de marzo de 2026.
Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). Demoras en la Atención Primaria y aseguramiento privado. Publicado en línea el 5 de julio de 2023. 

Publicado por Rosa Añel

Cómo citar esta entrada: 
Añel Rodríguez RM. La seguridad del paciente comienza con el acceso a la atención sanitaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria [20 de mayo de 2026; consultado 20 de mayo de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/05/la-seguridad-del-paciente-comienza-con.html 


April 7, World Health Day 2026: "Together for health. Stand with science"

On April 7th, World Health Organization (WHO) invite us to celebrate World Health Day. The theme selected for 2026, “Together for Health. Stand with Science”, calls for strengthening the role of scientific evidence as the foundation of health systems and clinical decision-making. This message translates directly into healthcare practice: without science there is no quality of care, and without healthcare quality there is no patient safety.

Speaking up for science is also defending patient safety. In clinical practice, good safety practices are grounded in the best available scientific evidence. Numerous evidence-based activities are implemented every day by healthcare professionals such as reviewing and optimising treatments, individualising preventive strategies, and refining problem lists by removing unnecessary diagnoses. In addition, scientific evidence supports the appropriate management of uncertainty by applying strategies of watchful waiting and monitoring the evolution of non-specific symptoms. Regarding patient involvement, findings from primary care research promote shared decision-making and improve health literacy, so that informed patient decisions contribute to safe, high-quality care and to improved health outcomes globally.

Supporting science through concrete actions involves making prudent decisions, carefully weighing the individual benefit–risk balance, and avoiding unnecessary interventions or those without proven benefit. In this respect, primary care —by virtue of its continuity, proximity, and knowledge of patients’ contexts— is the ideal setting in which to apply these evidence-based principles that strengthen patient safety in everyday practice.

In the current turbulent global context, the United Nations health agency highlights that conflicts have a direct impact on health: they weaken health systems, hinder continuity of care, and increase the vulnerability of people living with chronic conditions. The stability of health systems and patient safety also depend on structural factors such as equity, accessibility, and continuity of care, all of which are directly affected by conflicts.

Peace is therefore an essential determinant of both health and science. In stable contexts, it is more feasible to ensure access to healthcare services, continuity of care, follow-up of chronic conditions, implementation of preventive measures, and the continuity of scientific research to further improve global health. Without these conditions, healthcare itself ceases to be safe. This day is also an opportunity to recognise the work of health professionals operating in contexts of conflict and crisis, where they continue to provide care under particularly challenging conditions and ensure the protection of the most vulnerable populations through evidence-based interventions.

On this World Health Day, three fundamental commitments of Family and Community Medicine to global health and patient safety should be reaffirmed:

  • Commitment to science, to guide prudent and safe decision-making.
  • Commitment to people, by adapting care to their needs and context.
  • Commitment to peace, as the foundation of resilient, safe, and continuously learning health systems.

Health grounded in scientific evidence is a right—and so is peace: together, they enable healthcare that is safe, of high quality, and truly person-centred.

+ info:
World Health Day 2026: Together for Health – Stand with Science
Health and peace: evidence and global reports on health in conflict settings

Published by Pilar Astier
How to cite this post: 
Astier Peña MP. April 7, World Health Day 2026: "Together for health. Stand with science". [Internet]. Sano y Salvo. Patient safety blog in primary care. [April 6, 2026; accessed April 6, 2026]. Available from: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/april-7-world-health-day-2026-together.html


7 de abril, Día Mundial de la Salud 2026: "Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia"


El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El lema elegido para 2026, “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, es una llamada a reforzar el papel de la evidencia científica como base de los sistemas sanitarios y de la toma de decisiones clínicas. 

Este mensaje tiene una traducción directa en la práctica sanitaria: sin ciencia no hay calidad asistencial y sin calidad no hay seguridad del paciente.

Defender la ciencia también es defender la seguridad del paciente. En la práctica clínica, las buenas prácticas en seguridad se sustentan en la mejor evidencia disponible. Esto incluye numerosas actividades como revisar y adecuar los tratamientos, individualizar las estrategias preventivas, depurar los listados de problemas de salud eliminando diagnósticos innecesarios. Además, la práctica clínica basada en la evidencia nos ayuda a gestionar de forma adecuada la incertidumbre, aplicando estrategias de esperar y observar la evolución de síntomas inespecíficos. En cuanto a la participación de los pacientes, los resultados de las investigaciones en atención primaria señalan que promover la toma de decisiones compartidas y mejorar la alfabetización en salud, para que los pacientes puedan participar de forma informada en su atención, son intervenciones que contribuyen a reducir daños evitables y a mejorar los resultados en salud a nivel global. 

Apoyar la ciencia con acciones concretas supone tomar decisiones prudentes, sopesar de forma individualizada el balance beneficio-riesgo y evitar intervenciones innecesarias o sin beneficio demostrado. En este sentido, la Atención Primaria, por su continuidad, cercanía y conocimiento del contexto de los pacientes, es el ámbito idóneo para aplicar estos principios validados por la ciencia y que refuerzan la seguridad del paciente en la práctica cotidiana.

En este periodo turbulento a nivel mundial, la agencia de salud de las Naciones Unidas señala que los conflictos afectan de forma directa a la salud: deterioran los sistemas sanitarios, dificultan la continuidad asistencial y aumentan la vulnerabilidad de las personas con enfermedades crónicas. La estabilidad de los sistemas sanitarios y la seguridad del paciente dependen también de factores estructurales como la equidad, la accesibilidad y la continuidad de los cuidados, directamente afectados por los conflictos.

La paz es, por tanto, un determinante esencial de la salud y de la ciencia. En contextos de estabilidad es más factible garantizar el acceso a los servicios sanitarios, la continuidad asistencial, el seguimiento de las enfermedades crónicas, la aplicación de medidas preventivas y la continuidad de la investigación científica para seguir mejorando la salud global. Sin estas condiciones, la atención sanitaria también deja de ser segura. Este día es también una oportunidad para reconocer la labor de los profesionales sanitarios que trabajan en contextos de conflicto y crisis, donde continúan prestando atención en condiciones especialmente difíciles y garantizando el cuidado de las poblaciones más vulnerables, aplicando intervenciones basadas en la evidencia científica.

En este Día Mundial de la Salud, debemos recordar tres compromisos fundamentales de la Medicina Familiar y Comunitaria con la salud global y la seguridad del paciente:

  • Compromiso con la ciencia, para orientar decisiones prudentes y seguras.
  • Compromiso con las personas, adaptando la atención a sus necesidades y contexto.
  • Compromiso con la paz, como base de sistemas sanitarios resilientes, seguros y en constante aprendizaje.

La salud basada en la evidencia científica es un derecho y la paz también: juntas permiten una atención segura, de calidad y verdaderamente centrada en las personas.

+ info:
World Health Day 2026: Together for Health – Stand with Science
Health and peace: evidence and global reports on health in conflict settings

Publicado por Pilar Astier
Cómo citar esta entrada: 
Astier Peña MP. 7 de abril, Día Mundial de la Salud 2026: "Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia". [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [5 de abril de 2026; consultado 5 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/7-de-abril-dia-mundial-de-la-salud-2026.html


Luces y sombras de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035. Ponencia de Lourdes Luzón y Rubén Blanco en el XLV Congreso semFYC, 14 de noviembre de 2025

Con motivo del XLV Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), que se ha celebrado recientemente en Madrid, hemos hablado con Lourdes Luzón Oliver, médica de familia en el Centro de Salud Totana Sur (Murcia), y Rubén Blanco Herrera, médico de familia en el Centro de Salud Béjar (Salamanca), ambos miembros del Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de la semFYC.

Lourdes y Rubén han participado en una de las sesiones de actualización que presentan los grupos de trabajo de semFYC, llamadas “micropíldoras”, analizando las novedades, fortalezas y debilidades de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud (SNS) 2025-2035, con especial atención a la atención primaria. Les hemos pedido que nos expliquen los principales resultados y conclusiones del análisis que han realizado. 

Sano y salvo: ¿Qué es y qué se espera de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035?

Lourdes Luzón: La nueva estrategia supone una apuesta por seguir trabajando de manera transversal la seguridad del paciente, con el objetivo de minimizar y reducir los daños asociados a la asistencia sanitaria. Lo más relevante es que consolida todo el camino recorrido desde 2005, incorpora lo aprendido en la evaluación de la Estrategia 2015-2020 y plantea un horizonte de una década, para dar continuidad a las acciones que ya están en marcha y orientar las políticas de seguridad del paciente en todo el SNS durante los próximos diez años. 

S. y s.: En vuestra ponencia partís, precisamente, del análisis de los resultados de la anterior estrategia 2015-2020. ¿Qué resultados destacaríais y en qué aspectos diríais que queda más por mejorar? 

Rubén Blanco: Creemos que se han desarrollado avances en la cultura de la seguridad del paciente a nivel nacional, sobre todo en cultura de seguridad. El hecho de que alrededor del 79 % de los centros de atención primaria y el 74 % de los hospitales dispongan de un Plan de Seguridad del Paciente es un cambio notable respecto a hace unos años, aunque los avances son desiguales entre Comunidades Autónomas (CC. AA.) y entre unos centros sanitarios y otros. Si hablamos de prácticas clínicas seguras, encontramos muchos claroscuros como, por ejemplo, los siguientes: 
  • En el uso seguro de medicamentos, menos del 45 % de los centros de salud y el 40 % de los hospitales aplican protocolos para medicación de alto riesgo.
  • La prescripción de benzodiacepinas sigue siendo muy elevada: más de la mitad de las personas mayores de 65 años tienen pautada alguna, pese a las recomendaciones de "No Hacer" que insisten en no usarlas. 
  • En cirugía segura, solo un 20 % de los hospitales tienen implantada de forma sistemática la lista de verificación quirúrgica.
  • La adherencia de los profesionales a la higiene de manos se sitúa alrededor del 60 %, y el uso de preparados de base alcohólica en torno al 52 %, unas cifras claramente mejorables.
Todo esto muestra que la brecha entre lo que sabemos que hay que hacer y lo que realmente hacemos sigue siendo grande.

S. y s.: Entrando ya en la Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035, ¿qué cambios destacaríais respecto a la anterior?

Lourdes Luzón: Se ha ampliado el enfoque a todos los niveles. Hablamos de un horizonte temporal más prolongado, de una participación en su elaboración más multidisciplinar, incluyendo a las asociaciones de pacientes, y de una visión que va más allá del propio sistema sanitario, al considerar los cuidados en el domicilio, en centros sociosanitarios, residencias de personas mayores e instituciones que prestan cuidados a personas con problemas de salud mental. En este sentido, la nueva estrategia añade una séptima línea estratégica.

Creemos que esta ampliación es verdaderamente ambiciosa, pero su éxito dependerá de cómo se implemente en cada servicio de salud. Además, el Ministerio tendrá que realizar un trabajo importante de difusión y coordinación con todos los agentes implicados.

 

Contenidos de la sesión "Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035", presentada por Lourdes Luzón y Rubén Blanco, 14 de noviembre de 2025, Madrid


S. y s.: ¿Qué destacaríais en relación con la gestión del riesgo y los sistemas de notificación?

Rubén Blanco: El análisis de la Línea estratégica 3, que se centra en la gestión de riesgos y en el uso del Sistema de Notificación y Aprendizaje para la Seguridad del Paciente (SiNASP), muestra los siguientes resultados: 
  • Las 17 CC. AA. tienen unidades de gestión de riesgos (UGR) en más de la mitad de sus hospitales, pero solo 8 CC. AA. cuentan con UGR implantadas en atención primaria.
  • El SiNASP está disponible en prácticamente todo el territorio, pero la participación de los centros de salud es baja: se notifica menos de lo que se podría y, muchas veces, lo notificado no se traduce en cambios.
  • Los incidentes más notificados son los errores de medicación, los problemas de identificación de pacientes y los fallos de comunicación. 

S. y s.: En vuestra presentación también habláis de los puntos débiles de la nueva estrategia. ¿Cuáles os preocupan más?

Lourdes Luzón: Además de su extensión —se trata de un documento de 104 páginas, lo que dificulta que el profesional de a pie lo conozca y lo incorpore a su trabajo cotidiano— hay tres aspectos que nos parecen especialmente preocupantes:
  1. Los indicadores de evaluación están por definir. La estrategia insiste en que hay que medir, pero todavía no concreta qué indicadores se van a utilizar, cómo se van a recoger y quién va a rendir cuentas. Sin indicadores claros no podremos saber si realmente estamos mejorando. Eso sí, en el documento se señala que esos indicadores se van a definir y estarán consensuados entre el Ministerio y las Consejerías. 
  2. No hay un apartado específico para atención primaria. La estrategia se plantea para todos los niveles, pero la atención primaria queda diluida en un documento muy extenso. Teniendo en cuenta las particularidades de su práctica, hubiera sido deseable un capítulo o subapartado propio, con objetivos y acciones claramente adaptados a nuestro ámbito.
  3. Muchos objetivos, pocas medidas concretas. El documento recoge un número muy elevado de objetivos, pero a menudo sin aterrizar en acciones operativas, responsables, plazos y recursos. Se trata de una lista muy extensa de lo que hay que hacer, pero con pocas directrices claras y prácticas sobre cómo hay que hacerlo. 

S. y s.: ¿Qué papel atribuís a los profesionales de atención primaria en que la estrategia no se quede en papel?

Rubén Blanco: La estrategia es solo un marco. Quien la hace real son los equipos de profesionales. Ya que la responsabilidad de desplegar e implementar la estrategia depende de las CC. AA., creemos que desde estas deben definirse planes concretos y alcanzables que permitan avanzar en la cultura de seguridad. Hay que evaluar y conocer cada territorio para poder adaptar la estrategia a las características de cada área de salud. Es fundamental trabajar con los servicios hospitalarios para reducir incidentes en las transiciones. Hay que "formar, formar y formar" a los profesionales de las diferentes categorías para que todos seamos conscientes de los riesgos que asumimos en cada acto médico, enfermero y administrativo, y trabajar conjuntamente para incorporar las barreras que nos ayuden a evitarlos.

Lourdes Luzón: Y también ser realistas y firmes al mismo tiempo: la seguridad del paciente no puede construirse a costa de más sobrecarga para los profesionales, sin recursos adicionales. La estrategia habla de cultura, pero la cultura se sostiene con condiciones de trabajo razonables y con estructuras estables de apoyo. Es importante que, como profesionales, lo digamos alto y claro.

S. y s.: Muchas gracias a los dos por vuestra labor de divulgación en el XLV Congreso semFYC y por ayudarnos a entender mejor las fortalezas y limitaciones de esta nueva estrategia para la mejora de la seguridad del paciente a nivel del SNS.



Cómo citar esta entrada:
Luzón Oliver L, Blanco Herrera R. Luces y sombras de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035. Ponencia de Lourdes Luzón y Rubén Blanco en el XLV Congreso semFYC, 14 de noviembre de 2025. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [4 de diciembre de 2025; consultado 4 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/12/luces-y-sombras-de-la-nueva-estrategia.html 


Prácticas de bajo valor y estrategias para revertirlas: de la teoría a la práctica. Sesión impartida por Rosa Añel y Txema Coll en el XLV Congreso semFYC, Madrid 13 de noviembre de 2025

El pasado 13 de noviembre, en el XLV Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) celebrado en Madrid, Rosa Añel y Txema Coll impartieron la sesión interactiva titulada “(No) hacer lo que (no) hay que hacer. Prácticas de bajo valor y estrategias para revertirlas”.

La participación de Añel y Coll en este congreso de ámbito nacional, afianza y da continuidad a las publicaciones y actividades desarrolladas por los integrantes del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC.

El objetivo de la sesión ha sido informar y sensibilizar sobre el impacto de las prácticas de bajo valor (PBV) y las dificultades para revertirlas. No se trata de prácticas exóticas, sino de acciones rutinarias, integradas en la inercia clínica, frecuentemente demandadas por los pacientes e incluso promovidas por el propio sistema. 

Diferentes estudios realizados a nivel nacional e internacional cuantifican que entre el 20 y el 40% de las prácticas que se realizan habitualmente en las consultas de atención primaria son inadecuadas por tratarse de prácticas ineficientes, perjudiciales o, simplemente, superfluas o inútiles. El que sean intervenciones que aportan poco o ningún beneficio, no quiere decir que sean inocuas. Pueden causar daño a los pacientes y, además, consumen recursos que podrían destinarse a otras actuaciones más efectivas y necesarias. Precisamente por eso su revisión crítica es clave para la seguridad del paciente y para la sostenibilidad del sistema.

Como se recoge en la crónica publicada por iSanidad, el mensaje central del debate podría condensarse en una sola frase de Añel: “No hay efecto adverso más lamentable y prevenible que el derivado de una práctica de bajo valor que no debía haberse realizado”. 

Los ponentes señalaron que el objetivo de las estrategias para revertir las PBV no es simplemente dejar de hacer por el mero hecho de hacer menos. Se trata más bien de contrarrestar los llamados "excesos médicos" y de adecuar las intervenciones a las necesidades reales de la población. El fin último es garantizar una atención que aporte más beneficios que daños, tenga en cuenta las circunstancias y necesidades de cada paciente, se sustente en la mejor evidencia disponible y suponga un uso eficiente de recursos.

                    Contenidos de la sesión "(No) hacer lo que (no) hay que hacer. Prácticas de bajo valor y estrategias para revertirlas", presentada por Rosa Añel y Txema Coll, el 13 de noviembre de 2025 en Madrid


Tras una breve introducción para aclarar la confusión que generan los conceptos "valor" y "bajo valor" aplicados a las intervenciones sanitarias, Añel y Coll fueron desgranando las causas y las consecuencias de las PBV, y las dificultades con las que se encuentran los profesionales para revertirlas. 

También advirtieron sobre las consecuencias indeseadas que puede tener la retirada brusca de una PBV como, por ejemplo, la infrautilización de intervenciones útiles, la sustitución de una intervención de bajo valor por otra aún peor, el deterioro de la relación médico-paciente o el desplazamiento de la demanda del paciente a otros niveles asistenciales.

En la parte final de su exposición, los ponentes subrayaron que reducir las PBV es un desafío actual para todos los sistemas sanitarios y que no basta con publicar listados de recomendaciones de "No Hacer", es necesario pasar a la acción: desimplementar de forma activa y planificada. 

Para orientar las intervenciones, presentaron las propuestas de Kool y colaboradores, basadas en el marco de desimplementación de «Choosing Wisely», que propone seguir los siguientes pasos:

  1. Identificar las PBV.
  2. Priorizar qué PBV abordar primero, ya que no es posible revertir todas a la vez. 
  3. Analizar, en cada contexto, los principales obstáculos y elementos facilitadores.
  4. Diseñar intervenciones de cambio adaptadas: formación, recordatorios, ayudas a la decisión, cambios organizativos, etc.
  5. Medir y evaluar utilizando indicadores antes y después de la intervención, que midan el impacto de la reversión de las PBV en la seguridad clínica, en el coste para el sistema y en la satisfacción de pacientes y profesionales.
  6. Divulgar los resultados efectivos para favorecer su extensión a otras organizaciones sanitarias.

También explicaron el enfoque de las “4 E” de Silverstein y colaboradores, que propone desarrollar iniciativas que combinen múltiples enfoques, incorporando los siguientes elementos: 

  1. Educar o formar a los profesionales: proporcionar información sobre las indicaciones respaldadas por las guías, los daños del uso excesivo y lo seguro que es reducir la atención de poco valor.
  2. Emitir recordatorios: utilizar ayudas a la toma de decisiones clínica, alertas, ventanas emergentes, listas de verificación, etc., para ayudar a los profesionales a evitar el uso excesivo.
  3. Estandarizar las actuaciones: empoderar a los equipos de trabajo potenciando la colaboración interdisciplinar, delegar tareas médicas a otros miembros del equipo, como protocolos de enfermería, para ayudar a revertir ciertas PBV.
  4. Exigir el cumplimiento de las recomendaciones: aplicar la gestión de forma rigurosa. 

Según la evidencia revisada por estos autores, cada paso sucesivo requiere más esfuerzo, pero también es más efectivo para reducir la atención innecesaria de manera sostenible. 

A modo de síntesis, la sesión de Rosa Añel y Txema Coll sitúa el abordaje de las PBV en el centro de la agenda de seguridad del paciente, no como una moda, sino como un eje estratégico, y deja varios mensajes especialmente relevantes para quienes trabajamos en atención primaria:
  • Reconocer que el problema existe y es frecuente: una parte importante de lo que hacemos cada día puede ser de escaso o nulo valor para nuestros pacientes.
  • Incorporar formación específica en PBV: la capacitación de los profesionales es la primera palanca de cambio, como se evidenció en el intenso debate con el público.
  • Trabajar con datos: incorporar indicadores sencillos que permitan “poner números” a las PBV en cada equipo y seguir la evolución de las intervenciones de desimplementación.
  • Desimplementar de forma gradual y priorizada: empezar por unas pocas PBV de alta prevalencia e impacto, factibles de abordar con los recursos disponibles.
  • Cuidar la relación con pacientes y equipos: explicar por qué dejamos de hacer algo que antes hacíamos, apostar por la decisión compartida e implicar al personal de enfermería y al resto de profesionales de los equipos de atención primaria. 
Como señalaron los ponentes, ha llegado el momento de pasar de la teoría a la acción: de las recomendaciones de “No Hacer” a una reducción medible y segura de las prácticas que se ha demostrado que no aportan valor.

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Publicado por Sano y salvo
Cómo citar esta entrada:
Prácticas de bajo valor y estrategias para revertirlas: de la teoría a la práctica. Sesión impartida por Rosa Añel y Txema Coll en el XLV Congreso semFYC, Madrid 13 de noviembre de 2025. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [21 de noviembre de 2025; consultado 21 de noviembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/11/practicas-de-bajo-valor-y-estrategias.html


Analizar pero no cambiar: la respuesta a los incidentes de seguridad del paciente en Inglaterra


Un estudio reciente, publicado en la revista Safety Science, muestra como la política nacional para la gestión de incidentes graves del National Health Service (NHS) ha condicionado la forma en que las organizaciones sanitarias investigan y aprenden a partir de los incidentes de seguridad del paciente. 

El objetivo del estudio ha sido analizar los resultados de la aplicación del Marco de Respuesta a Incidentes de Seguridad del Paciente o PSIRF (por sus siglas en inglés Patient Safety Incident Response Framework) en las prácticas locales de respuesta, investigación y aprendizaje de los incidentes de seguridad del paciente. 

En 2023 el PSIRF reemplazó al Marco de Incidentes Graves (SIF, Serious Incident Framework) que se venía aplicando desde 2015, porque no hacía distinción entre ‘incidentes de seguridad del paciente’ e ‘incidentes graves’. El PSIRF elimina la clasificación de incidentes graves y promueve un enfoque proporcionado de respuesta a los incidentes de seguridad del paciente, en el que los recursos asignados al aprendizaje se equilibren con los necesarios para lograr mejoras. El objetivo final es aprender y mejorar a partir del análisis de situaciones que podrían haber dañado o dañaron a uno o más pacientes durante la asistencia sanitaria.

A través del estudio cualitativo del contenido de las entrevistas a 49 profesionales sanitarios de seis organizaciones del NHS, se evidenció una desalineación entre los principios y objetivos del PSIRF y su aplicación práctica. El énfasis en métricas de cierre y niveles de daño favoreció un desempeño burocrático y de cumplimiento de "lo esperado", generando lo que los autores denominan una “industria de investigaciones” más preocupada por “marcar casillas” que por extraer aprendizajes útiles. Se generó un volumen muy alto de investigaciones, dedicando muchos recursos a abrir, tramitar y cerrar expedientes de incidentes graves, pero con una escasa repercusión en cambios sistémicos.

El estudio muestra un exceso de requisitos formales y procedimentales —con énfasis en definición y cumplimiento de plazos, clasificación del nivel de gravedad, cumplimentación de formularios y producción de informes— y un déficit de guías claras y útiles sobre el contenido de la investigación, es decir sobre:

  1. Cómo investigar bien un incidente.
  2. Qué metodologías usar (por ejemplo, enfoques sistémicos o centrados en individuos).
  3. Cómo involucrar a pacientes, familias y profesionales.
  4. Qué cambios implantar después y cómo asegurar que se traduzcan en mejoras reales.

Se vio que la excesiva especificación de requisitos de rendimiento, combinada con la escasa orientación sustantiva —directrices sobre calidad, enfoque y utilidad del proceso de investigación y aprendizaje— provoca una gran variabilidad en los procesos de investigación, en la capacidad y recursos organizativos, y en la formación y experiencia de los investigadores.

Además, la participación de pacientes y familiares resultó inconsistente y limitada, y se evidenciaron tensiones entre directivos y personal asistencial a la hora de aplicar las políticas.

Los hallazgos resaltan, como ya se ha mencionado, la falta de alineación entre los objetivos y principios clave de la política y su implementación práctica, revelando un déficit de guías claras sobre cómo estudiar y aprender de los incidentes, y un exceso de esfuerzo invertido en investigar (de ahí la idea de una “industria”) con poco retorno en términos de mejoras reales en la seguridad del paciente.

Una reflexión de interés también para nuestro entorno, donde la presión de los gestores de las organizaciones sanitarias por cumplir con los indicadores exigidos puede desviar la atención del objetivo fundamental: aprender de los errores e implementar las mejoras necesarias para evitar que se repitan.


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Publicado por Rosa Añel y Jesús Palacio 

Cómo citar este artículo: 
Añel Rodríguez RM, Palacio Lapuente J. Analizar pero no cambiar: la respuesta a los incidentes de seguridad del paciente en Inglaterra [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [30 de septiembre de 2025; consultado 30 de septiembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/09/analizar-pero-no-cambiar-la-respuesta.html


Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia


La continuidad de la atención es uno de los pilares fundamentales de la medicina de familia. No es solo un principio ético y organizativo: cada vez contamos con más evidencia de que una relación continuada a lo largo de la vida con el mismo profesional de medicina de familia (longitudinalidad) se traduce en mejores resultados de salud, en un uso más racional de los servicios sanitarios y en una relación médico-paciente de confianza que favorece la seguridad y la calidad asistencial.

Un estudio publicado recientemente en The Lancet Primary Care aporta una contribución decisiva a este debate. Sus autores, Prior et al., analizaron la información de salud y uso de servicios sanitarios de más de 4,5 millones de personas adultas en Dinamarca. Estas personas fueron seguidas durante un año a partir de 2022, para estudiar la relación existente entre la continuidad en la adscripción a un mismo cupo de medicina de familia y diversos resultados clínicos.

Los hallazgos son claros: quienes habían permanecido más tiempo en el mismo centro de salud tenían menor riesgo de mortalidad, menos hospitalizaciones no planificadas y un menor uso de los servicios de urgencias fuera de horario. 

Aunque los cambios frecuentes de médica/o de familia se asociaron a peores resultados en salud, estos efectos negativos podían mitigarse si posteriormente el paciente permanecía más años en el mismo centro. 

Los resultados principales se pueden consultar en la siguiente infografía, que muestra la asociación entre los años adscritos a la consulta actual (estratificados por cambios previos de consulta) y las variables resultado del estudio: la mortalidad, la continuidad asistencial intersectorial, los contactos hospitalarios no programados y los contactos con la atención urgente fuera de horario en atención primaria.


Estos resultados se suman a otros ya conocidos. En Noruega, un estudio del año 2022 de Sandvik et al. demostró que ser atendido por el mismo médico de familia durante más de 15 años aumentaba en un 30% la supervivencia de los pacientes, además de reducir ingresos hospitalarios y visitas a urgencias. La revisión sistemática de 2018 de Pereira Gray et al.,que incluyó 22 estudios de diferentes países, demostró que tener el mismo médico de familia durante más de 10 años reducía un 30% el uso de servicios de urgencias, un 28% las hospitalizaciones y un 25% la mortalidad.

La evidencia es consistente en diferentes países y sistemas sanitarios: la longitudinalidad, es decir, el mantenimiento de una relación continuada en el tiempo entre paciente y el/la médica/o de familia se comporta como un verdadero “factor protector de la salud”.

En España, esta reflexión ha sido recogida y desarrollada en el editorial publicado por Añel y Astier en la Revista Clínica de Medicina de Familia, ya reseñado anteriormente en este blog. En ese artículo se destaca que la longitudinalidad no es únicamente una cuestión de organización o conveniencia, sino una característica esencial que protege frente a la fragmentación de la atención sanitaria, mejora la eficiencia y refuerza el compromiso del sistema con las personas y las comunidades. La longitudinalidad es, en definitiva, un determinante más de salud, comparable a otros más clásicos, como la alimentación, la vivienda o la actividad física.

La coincidencia entre la evidencia internacional y la experiencia española refuerza la necesidad de preservar y reforzar este valor en nuestros centros de salud. Sin embargo, sabemos que la longitudinalidad se encuentra amenazada por la sobrecarga asistencial, la escasez de profesionales y las dificultades para garantizar una asignación estable de médico y enfermera de familia a cada persona. La tentación de modelos organizativos basados en la inmediatez y la atención episódica puede ser comprensible en contextos de presión asistencial, pero sus costes en salud y equidad son muy elevados como demuestra la evidencia científica.

El estudio danés aporta un mensaje especialmente relevante para la política sanitaria: la continuidad no es un lujo, es una necesidad real de salud pública. Invertir en longitudinalidad significa invertir en supervivencia, en menos hospitalizaciones y en una atención más eficiente y segura. Y es, además, una forma de fortalecer el vínculo de confianza que constituye el corazón mismo de la medicina de familia.

En un momento en el que se debaten reformas y modelos alternativos, conviene recordar que la longitudinalidad no es un atributo opcional, sino un derecho de los pacientes y una obligación de los sistemas sanitarios. Las y los médicos de familia en España, como en Dinamarca y Noruega, sabemos que acompañar a nuestros pacientes a lo largo de su vida es una de las intervenciones más poderosas, eficaces y menos costosas que podemos ofrecer.


+ info:
Prior A, Rasmussen LA, Virgilsen LF, Vedsted P, Vestergaard M. Continuity of care in general practice and patient outcomes in Denmark: a population-based cohort study. Lancet Prim Care. 2025;1:100016. DOI: 10.1016/j.lanprc.2025.100016
Sandvik H, Hetlevik Ø, Blinkenberg J, Hunskaar S. Continuity in general practice as predictor of mortality, acute hospitalisation, and use of out-of-hours care: a registry-based observational study in Norway. Br J Gen Pract. 2022;72(715):e84-e90. DOI: 10.3399/BJGP.2021.0340
Pereira DJ, Sidaway K, White E, Thorne A, Evans PH. Continuity of care with doctors—a matter of life and death? A systematic review of continuity of care and mortality. BMJ Open. 2018;8:e021161. DOI: 10.1136/bmjopen2017-021161
Añel Rodriguez RM, Astier Peña MP. Longitudinalidad en Atención Primaria: un factor protector de la salud. Rev Clín Med Fam. 2022;15(2):75-76. DOI: 10.55783/rcmf.150202
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Cómo citar este artículo:
Vidal Alaball J, Astier Peña, MP. Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [14 de septiembre de 2025; consultado 14 de septiembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/09/mas-anos-juntos-mas-salud-la.html


Actualización de la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2025-2035

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) ha aprobado la Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035, elaborada por el Ministerio de Sanidad en colaboración con las comunidades autónomas (CC. AA.), sociedades científicas, asociaciones de pacientes y expertos en la materia. Esta nueva actualización abre un horizonte de diez años para consolidar prácticas seguras y promover una cultura de seguridad en todos los entornos asistenciales.

Actualmente, en España, aunque el Ministerio de Sanidad establece las directrices generales y coordina el SNS a nivel central, los servicios autonómicos son los que tienen las competencias sanitarias, controlan los recursos y aplican estrategias y políticas de seguridad del paciente heterogéneas.

En este contexto, la Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035, marco de referencia para todo el territorio nacional, debe servir de guía para orientar las políticas y acciones destinadas a garantizar una atención sanitaria segura, equitativa y de calidad.

El Informe de evaluación de la estrategia anterior puso de manifiesto las diferencias entre CC. AA. No todos los centros sanitarios disponían de un plan de seguridad del paciente, solo el 78,8 % de los centros de atención primaria y el 73,9 % de los hospitales. De los que la tenían, no todos cumplían con los requisitos indicados en el Manual de evaluación de la Estrategia de Seguridad del Paciente 2015-2020 relativos a la existencia de un plan de seguridad del paciente que incluya responsables, fecha de vigencia, información anual de actividades, evaluación y divulgación. Estos datos, entre muchos otros que desvela el informe de evaluación, justifican la necesidad de renovar y fortalecer la estrategia nacional de seguridad del paciente, incorporando el conocimiento acumulado e insistiendo en la necesidad de reforzar el liderazgo, la formación y la cultura de seguridad.

Esta estrategia parte de la misma misión que la anterior: definir y establecer los objetivos y las recomendaciones, basadas en la evidencia científica disponible, orientadas a minimizar los riesgos asistenciales y reducir el daño asociado a la atención sanitaria. Pero la versión actualizada tiene una visión más amplia y proactiva, invitando a todas las administraciones, direcciones sanitarias, sociedades científicas y organizaciones de pacientes a comprometerse para que cada persona reciba una atención segura y respetuosa en cualquier momento y lugar. 

El documento señala que la pandemia de COVID‑19, la digitalización, la asistencia telemática y otros avances tecnológicos han cambiado el contexto asistencial y sus riesgos, por lo que añade nuevos objetivos y recomendaciones. Destaca, por ejemplo, la incorporación de un objetivo específicamente dirigido a promover la disminución de las prácticas de bajo valor: la implantación de recomendaciones "No Hacer". 

Además, la nueva estrategia amplía el enfoque con una séptima línea de acción dirigida a mejorar la seguridad clínica en todos los ámbitos asistenciales. Queda conformada por 7 líneas estratégicas, cuyos objetivos se resumen a continuación y quedan reflejados en la infografía adjunta.

Líneas de acción y objetivos principales de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035
Elaborada por @roanelSP para @sanoysalvoblog

Respecto a la anterior Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2015-2020, en la nueva se observan los siguientes cambios y avances:
  • Horizonte temporal y consenso más amplio. La nueva estrategia abarca un periodo de 10 años, frente al periodo quinquenal de la anterior. Para su elaboración se ha contado con una participación más amplia de organizaciones, sociedades científicas y asociaciones de pacientes. Este enfoque colaborativo reconoce que la seguridad del paciente es una responsabilidad compartida que requiere el compromiso institucional, político, técnico y ciudadano.
  • Enfoque más amplio y global de atención sanitaria. La línea estratégica 7 extiende la seguridad del paciente a todos los ámbitos asistenciales, más allá del hospitalario, incluyendo atención primaria, salud mental, centros sociosanitarios y domicilio.
  • Mención específica a las recomendaciones "No Hacer", que aparecían de forma incipiente en la estrategia anterior y ahora se convierten en un objetivo específico para promover que no se realicen prácticas de bajo valor.
  • Incorporación de la perspectiva de género y de la responsabilidad social como valores transversales. Se reconoce que las inequidades relacionadas con el género pueden influir en los riesgos y resultados de la atención sanitaria. Con respecto a la responsabilidad social, se insta a gestionar con transparencia la seguridad del paciente en la comunidad. 
  • Impacto de las nuevas tecnologías. Se enfatiza la importancia de la investigación sobre los riesgos de la inteligencia artificial y el uso seguro de las herramientas digitales y de la telemedicina. 
  • Participación de pacientes, familiares y ciudadanos. Se amplían los contenidos y la población diana de la línea estratégica 4. Se alude a la Carta de Derechos de Seguridad del Paciente de la OMS y al Plan de Acción Mundial de la OMS para la Seguridad del Paciente 2021-2030, donde se destaca la necesidad, cada vez mayor, de implicar y empoderar a pacientes, familiares y personas cuidadoras para lograr una atención sanitaria más segura.
  • Medición y transparencia. Se señala la necesidad de disponer de un sistema de evaluación con indicadores específicos, consensuados con los responsables autonómicos, para evaluar el desarrollo e implementación de las líneas de acción. Este enfoque refuerza la transparencia y permite la comparación entre comunidades autónomas y centros. 
En definitiva, la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS refleja una evolución y maduración de los esfuerzos iniciados en 2005, mantiene la estructura de líneas estratégicas de actuación e incorpora elementos esenciales para los próximos años, como la seguridad de la atención en todos los ámbitos asistenciales, la eliminación de las prácticas de escaso valor y la necesidad de estudiar y tener en cuenta el impacto de las nuevas tecnologías en la seguridad asistencial.
Su éxito dependerá del compromiso de las organizaciones sanitarias, del liderazgo de los profesionales y de la implicación activa de los pacientes y de la ciudadanía con la estrategia consensuada, así como de la capacidad y la voluntad de las autoridades autonómicas de alinear sus planes estratégicos con la misión, visión, valores y contenidos de la estrategia nacional aprobada en el Consejo Interterritorial del SNS. Los resultados en los pacientes dependerán finalmente de los recursos que se destinen y los esfuerzos que se realicen para llevar las estrategias a la práctica.

+ info
El Consejo Interterritorial aprueba la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035. Nota de prensa del Ministerio de Sanidad de 4 de julio de 2025.

Publicado por Rosa Añel y Jesús Palacio

Cómo citar este artículo: 
Añel Rodríguez RM, Palacio Lapuente J. Actualización de la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2025-2035. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [23 de agosto de 2025; consultado 23 de agosto de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/08/actualizacion-de-la-estrategia-de.html


Así fue la XVII Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria, celebrada el 3 de junio de 2025 en Madrid

El pasado 3 de junio se ha celebrado en Madrid, en el pabellón docente del Hospital Clínico San Carlos, la XVII Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria. El lema elegido en esta ocasión, “La longitudinalidad, un factor clave para la seguridad del paciente", ha pretendido poner de relieve las amenazas que actualmente acechan a la longitudinalidad y qué hacer para contrarrestarlas. 

La jornada, coorganizada por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA), la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y de Atención Primaria (FAECAP), la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y el Ministerio de Sanidad, ha contado con una notable asistencia de profesionales y con el mayor número de comunicaciones presentadas desde su primera edición en el año 2008.

La mesa de inauguración, moderada por Esther Nieto, presidenta de la FAECAP, contó con la presencia de María Fernández, subdirectora general de calidad de la Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud, del Ministerio de Sanidad; César Gómez, Director Gerente Hospital Clínico San Carlos; Inmaculada Mediavilla, presidenta de la SECA; M.ª Carmen Sánchez, secretaria general de la SEPEAP, y Edurne Ciriza, pediatra de atención primaria y coordinadora del grupo de trabajo de investigación de la AEPap. Tras agradecer la presencia a todos los asistentes, Esther Nieto explicó brevemente los contenidos de la jornada y fue dando turno de palabra a los integrantes de la mesa, que destacaron la importancia de la longitudinalidad y del trabajo en equipo en el primer nivel asistencial. 

A continuación, Teresa Martín Melgarejo, periodista y presidenta de la Asociación de Usuarios de Sanidad de la Región de Murcia, moderó la mesa de debate en la que hubo consenso sobre el valor que tiene la longitudinalidad para la seguridad y la calidad de la asistencia, pero quedaron patentes las diferentes opiniones y perspectivas sobre cómo potenciar los beneficios de la atención longitudinal. Los integrantes de esta mesa fueron Javier Padilla, médico de familia y secretario de Estado de Sanidad; María Isabel Baena, farmacéutica de salud pública del Servicio Andaluz de Salud y ex viceconsejera de la Consejería de Salud de Andalucía; y Laura Iglesias, doctora y enfermera especialista en atención familiar y comunitaria.

Vídeo de la mesa "La longitudinalidad a debate", XVII Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria, 3 junio 2025


El debate se centró en torno a las barreras estructurales que amenazan la longitudinalidad, especialmente las que tienen que ver con la política de recursos humanos y las decisiones de los gestores sanitarios, la insuficiente financiación del primer nivel asistencial, el desconocimiento de los beneficios de la longitudinalidad en atención primaria por parte de la ciudadanía y la deriva hacia una atención excesivamente centrada en episodios puntuales. Se trataron aspectos tales como el cambio cultural y de prioridades de los profesionales jóvenes y la falta de una definición precisa y reconocida del término "longitudinalidad", que hasta la fecha no está incluido en el diccionario de la lengua española ni en ningún diccionario de términos médicos.

El trabajo en equipo, la estabilidad de los profesionales que componen el equipo básico de atención primaria, la información y educación sanitaria de la población, la incentivación de una atención no fragmentada, son factores que también estuvieron muy presentes en este debate. 

Como en años anteriores, los objetivos principales de esta jornada son proporcionar un espacio en el que los profesionales puedan debatir y compartir experiencias relacionadas con la seguridad del paciente, así como promover e incentivar la participación y el compromiso de los profesionales de atención primaria con la calidad y la seguridad. 

Por eso, año tras año, la parte nuclear de la jornada está dedicada a la presentación de comunicaciones orales por los profesionales. En esta ocasión se han recibido un total de 152 comunicaciones, y se han aceptado 120: 73 casos que enseñan, 25 experiencias para la mejora, 11 estudios originales y 11 proyectos de investigación. El volumen de comunicaciones presentadas y de profesionales asistentes de diferentes comunidades autónomas son reflejo del interés y el compromiso de los equipos de atención primaria con la mejora continua de la calidad asistencial y, muy especialmente, con la seguridad del paciente. 

Miguel Melguizo, médico de familia jubilado tras una larga e intensa trayectoria de más de 35 años de trabajo en el mismo centro de salud, en Granada, realizó la conferencia de clausura. A través de algunas de sus vivencias profesionales dejó constancia de los efectos protectores de la longitudinalidad para la salud de los pacientes, y también para la de los propios profesionales, señalando que "el tiempo mantenido con el paciente no sirve de nada si no se crea un vínculo con él, con una visión integral y polivalente de la atención prestada". 

Vídeo de la conferencia de clausura "La atención longitudinal: un factor clave para la seguridad del paciente y para la satisfacción del profesional", por Miguel Melguizo, XVII Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria


José Ángel Maderuelo, copresidente del comité científico junto a Elvira Eva Moreno, presentó el resumen científico de la jornada. María José Calvo, subdirectora General de Farmacia de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, y Alberto Pardo, subdirector General de Calidad Asistencial de la misma Consejería, se encargaron de cerrar el evento, no sin antes realizar la entrega de los “Premios Fernando Palacio” a las tres mejores comunicaciones:
  • Mejor comunicación larga: "Revisión clínica de la medicación en personas que viven en residencias sociosanitarias en nuestra zona básica de Salud", defendida por Inés Sebastián Sánchez, Centro de Salud Universitas, Sector Zaragoza III, Servicio Aragonés de Salud.
  • Mejor comunicación corta: "Sexo e hipertensión", presentada por Inés Moreno Unzurunzaga, Centro de Salud Monóvar, Servicio Madrileño de Salud.
  • Mejor caso que enseña (presentado por profesionales en formación): "Artritis secundaria a tirzepatida", defendido por Esperanza Martín Correa, CAP Passeig Maragall, EAP Congres, Institut Català de la Salut.

Finalizada la mesa de clausura, y ya en horario de tarde, se desarrollaron los cuatro talleres: 

  • Taller 1. El FAP como parte del equipo para el uso seguro de la medicación y longitudinalidad en la atención sanitaria.
  • Taller 2. Herramientas de inteligencia artificial en atención primaria: precisión, eficiencia y seguridad.
  • Taller 3. Seguridad del adolescente en la transición de la atención pediátrica a la medicina y enfermería de familia. 
  • Taller 4. Longitudinalidad, ¿dónde te encuentras?

Desde Sano y salvo felicitamos a todas las personas implicadas en la organización y desarrollo de esta jornada, que año tras año sigue consolidándose como un espacio esencial para el intercambio de conocimiento y la mejora de la seguridad en atención primaria.

+ info:
Página web de la XVII Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria: https://www.seguridadpaciente.com/2025/

Entrada publicada por Sano y salvo el 10 de junio de 2025, y actualizada el 18 de junio de 2025 para incluir las grabaciones de la jornada.

Cómo citar esta entrada: 
Así fue la XVII Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria, celebrada el 3 de junio de 2025 en Madrid. Resumen científico y vídeos de las ponencias. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [10 de junio de 2025; actualizada 18 de junio de 2025; consultada 18 de junio de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/06/asi-fue-la-xvii-jornada-de-seguridad.html


Prevenciones, las justas: prevención prudente, infra/sobreprevención y deprevención


En una reciente entrada en este blog apuntábamos que, como en la prescripción prudente, en la prevención prudente podemos decir que "actividades preventivas, las justas". Ni más, ni menos.

En esta entrada proponemos nuevos conceptos como prevención prudente, sobreprevención y deprevención, así como unas primeras recomendaciones para su aplicación en la práctica, en el contexto actual.

Necesitamos desarrollar nuevos términos, paradigmas y actividades para ajustar las medidas de prevención, a la luz de la evidencia científica, para hacerlas más efectivas, eficientes, seguras, equitativas y practicables en el mundo real.

En lo relativo a la prevención —como en cualquier otro tipo de intervención sanitaria— tanto los excesos como los defectos pueden perjudicar la salud.

Todo el mundo tiene claro que no aplicar un tratamiento preventivo o curativo, cuando está indicado, puede perjudicar al paciente. Pero hay menos conciencia del peligro de los excesos en el tratamiento farmacológico, la sobremedicación, y menos aún de los riesgos asociados a los excesos en las actividades preventivas, que proponemos llamar sobreprevención

La sobreprevención es la realización de actividades preventivas que no han demostrado mejorar la salud de las personas a las que se aplican o que tienen un balance negativo entre los daños y los beneficios que generan.

Los daños pueden deberse, en primer lugar, a los efectos adversos de las pruebas o tratamientos preventivos.

Por ejemplo, en EE.UU., tras promover el actual secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. el uso de la vitamina D como alternativa a la vacunación para prevenir el sarampión contra toda evidencia—, se ha producido un aumento inédito tanto de las hospitalizaciones por intoxicación de vitamina D como de sarampión. Este último es el otro riesgo de una actividad preventiva ineficaz cuando se usa en vez de otra eficaz: la persona que se somete a ella pierde la oportunidad de evitar un daño prevenible. Es la antítesis de la prevención, lo que podríamos llamar disprevención: actuaciones que no evitan daños, sino que los producen. 

El uso de la hidroxicloroquina o la ivermectina para la prevención de la COVID-19 es otro ejemplo reciente con desastrosos resultados. El desabastecimiento de la hidroxicloroquina por su uso fuera de indicaciones también afectó a las personas que la tenían prescrita en afecciones en las que sí está indicada, otro efecto colateral a tener en cuenta cuando se consumen recursos valiosos y limitados en actividades prescindibles.

La llegada a la potestad reguladora de los que defienden estas medidas dispreventivas en diversos países, y notablemente en uno de la importancia de EE.UU., abre una preocupante era de riesgos nuevos o reemergentes para la salud pública. Siguiendo con el ejemplo de la ivermectina, en el estado de Arkansas acaba de ser liberalizada su venta sin receta médica, una reivindicación de los que propugnan su uso, sin base científica, con fines tan dispares como prevenir y tratar la COVID o tratar el cáncer.

Las propias pruebas de cribado —detección de enfermedades en personas sin síntomas de padecerlas— también pueden producir efectos adversos: radiaciones ionizantes acumulativas, hematomas o síncopes con caída por venopunción... Sólo son asumibles, por bajo que sea su riesgo, si la probabilidad de que el paciente salga beneficiado por su realización supera a la de que sea dañado. Toda prueba cuya realización no es de esperar que mejore los resultados de la atención, incluso si sus efectos adversos no son graves ni frecuentes, es inaceptable tanto desde el punto de vista de la seguridad del paciente como desde el de la eficiencia del sistema.

Una prueba de cribado puede así mismo producir daño por falsos resultados positivos, que tienen un impacto psicológico en el paciente, pueden causarle problemas sociales o laborales y a menudo generan nuevas pruebas y tratamientos innecesarios.

Los falsos positivos pueden deberse a la falta de validez de la prueba, que puede ser intrínseca o debida a su aplicación en poblaciones con baja prevalencia del problema a cribar. Hay pruebas como la determinación del PSA que tienen cierta utilidad en el manejo del paciente con síntomas compatibles con cáncer de próstata, pero no como método de cribado en población general asintomática. Encontrar los subgrupos de población, por edad, raza u otras variables, en los que las pruebas tienen un balance daño/beneficio favorable es objeto de continuas revisiones para el PSA y otros métodos de cribado.

No es igual el valor predictivo de una prueba en pacientes con síntomas de una enfermedad, estudiados por el médico que la ha solicitado para afinar el diagnóstico —una población en la que la prevalencia de la enfermedad es muy alta— que en personas asintomáticas en las que la prevalencia es baja. Se trata de una simple cuestión de cálculo: a menor prevalencia, menor valor predictivo positivo.

En algunos casos, los positivos son reales pero intranscendentes: no hubieran generado ningún problema al paciente, al que sí le pueden causar daños los tratamientos innecesarios inducidos, además de las preocupaciones por el hallazgo. Una variante es el caso de enfermedades que no tienen mejor pronóstico por la detección en fase asintomática respecto a la detección cuando aparecen síntomas, por su lenta progresión o porque no existe un tratamiento eficaz para ellas. Cargar a un paciente asintomático con el peso del diagnóstico de una enfermedad que no se le puede tratar es una forma de ensañamiento que atenta directamente contra el principio ético de no maleficencia.

Los anteriores son casos de sobrediagnóstico: la identificación de una enfermedad o hallazgo incidental que, de no haberse detectado, no hubiera tenido consecuencias para el paciente. El sobrediagnóstico, un efecto adverso en cascada de la sobreprevención, suele generar a su vez sobretratamiento. En la imagen contigua representamos esta cascada de la sobreprevención.


La cascada de la sobreprevención

(Hacer clic para aumentar imagen)

Por ejemplo, tanto la U.S. Preventive Services Task Force como el  Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud desaconsejan el cribado del cáncer de tiroides en personas asintomáticas, ya que es más probable que obtengan un daño (por cirugías innecesarias) que un beneficio. Algo que es lo opuesto a la finalidad de una actividad preventiva.

Los programas que producen sobrediagnóstico, si no se miden los resultados en las personas, se retroalimentan: los que los hacen exhiben los hallazgos como éxitos (suponiendo gratuitamente que se ha beneficiado a todos los participantes con hallazgos) y consiguen así más recursos para seguir produciendo más sobrediagnóstico.

La aplicación inadecuada de actividades preventivas incluye su infrautilización, lo que podríamos llamar infraprevención. Es algo que está sucediendo, por ejemplo, con vacunas eficaces y seguras, tanto por el desistimiento de personas intoxicadas por la desinformación como por las dificultades de acceso por razones de poder adquisitivo en países que no la proveen gratuitamente. En el mencionado caso del resurgimiento del sarampión en EE. UU. se combinan ambos factores, ya que el nuevo gobierno ha combinado la difusión de bulos sobre las vacunas con el recorte presupuestario, el despido de personal y el cierre de centros que vacunaban a personas de bajos ingresos.

La equidad en el acceso a las pruebas preventivas es un aspecto que no se puede negligir porque, si se hace, los programas de cribado pueden acabar aumentando las brechas en salud entre las personas más y menos favorecidas socialmente. Por ejemplo, el riesgo de morir por cáncer de cérvix es mayor en las mujeres que ejercen la prostitución, que están entre las que menos se realizan las pruebas de detección temprana. Si simplemente se ofrece la prueba, sin una actitud proactiva hacia los colectivos más vulnerables, se dedicarán los recursos en mayor medida a las personas que menos lo necesitan. Esta inequidad en la prevención hará que las diferencias en la mortalidad se mantengan e incluso aumenten.

Para evitar caer tanto en la infraprevención —para minimizar las enfermedades evitables— como en la sobreprevención —para evitar daños y gastos innecesarios—, los responsables de las campañas poblacionales y los profesionales sanitarios hemos de usar la prudencia. Para practicar la prevención prudente hay en identificar las intervenciones preventivas efectivas y las personas que puedan beneficiarse de ellas, y descartar aquellas cuyo beneficio, en general o en determinadas poblaciones, sea mínimo o incierto.

En atención primaria se hacen actividades de prevención de eficacia demostrada y relevante, como la vacunación, la detección precoz de determinadas enfermedades con cribados de alto impacto o el consejo breve para dejar de fumar. Y hay otras que no se deberían hacer, como los programas de cribado sin evidencia sólida de beneficio neto, los chequeos de salud sistemáticos aplicados a personas sin factores de riesgo o los electrocardiogramas y otros exámenes en personas asintomáticas sin una indicación clara. 

La prevención prudente necesita una gestión prudente de la prevención: una gestión racional de las actividades preventivas que garantice una atención primaria equilibrada en sus prestaciones y centrada en el paciente. En la toma de decisiones sobre las actividades preventivas que realiza un servicio o sistema sanitario deben participar tanto los directivos como los profesionales implicados en su aplicación y las personas a las que se dirigen. Además de evaluar cada una de las actividades de forma aislada, se ha de evaluar el impacto conjunto de todas ellas en la salud y la calidad de vida de las personas a las que se aplican, así como la carga de trabajo que suponen y su compatibilidad con la realización de otras actividades.

La prevención debe enmarcarse en la medicina mínimamente impertinente y, tras una cuidadosa selección de las actividades entre las opciones existentes, incluida la de no hacer nada, deben aplicarse de la manera menos disruptiva para el paciente.

La gestión prudente de la prevención también debe tener en cuenta los costes de oportunidad, es decir, los resultados que podrían obtenerse de invertir los recursos en otras actividades más efectivas y eficientes.

La prevención debe estar basada en la evidencia, la experiencia, el conocimiento de los recursos disponibles y la coherencia con la actividad de la organización. Los planes de prevención han de ser realistas, aplicables y coherentes con los demás aspectos de la práctica de los profesionales.

A la hora de hacer planes preventivos personalizados, la toma de decisiones compartida entre los profesionales y los destinatarios contribuye a mejorar la relación entre ambos y la adherencia a las actividades consensuadas.

En atención primaria, recapitulando, la prevención es esencial, pero debe llevarse a cabo con sensatez. No debe convertirse en una carga insoportable ni para el paciente ni para los profesionales, ni debe imponerse a costa de la adecuada atención clínica a los pacientes enfermos. Debe estar basada en la evidencia, focalizada en quienes más lo necesitan y aplicada de manera prudente para evitar el sobrediagnóstico, los eventos adversos derivados del intervencionismo innecesario y la sobrecarga del sistema. 

Por todo lo expuesto proponemos definir la prevención prudente como aquella que selecciona las actividades preventivas teniendo en cuenta:

  • la evidencia científica sobre sus resultados en las personas,
  • las relaciones daño/beneficio y coste/efectividad más favorables para cada población objetivo,
  • los costes de oportunidad respecto a otras inversiones alternativas de los recursos utilizados,
  • la sobrecarga de los profesionales y del sistema sanitario,
  • la decisión informada de las personas a las que se ofrecen los programas,
  • el acceso equitativo a las actividades preventivas, 
  • el acceso al tratamiento de los problemas de salud detectados.

Si cuando se detecta que a un paciente se le han prescrito más medicamentos de los convenientes está indicada la deprescripción, cuando se están realizando más actividades preventivas de las convenientes procede reajustarlas mediante la deprevención.

Definimos la deprevención como un proceso de revisión del uso de actividades preventivas innecesarias o inapropiadas para una persona o una población. Tras evaluar la relación daño/beneficio de cada actividad y su papel, coherencia y oportunidad para esa persona o población, en un contexto y momento determinado, se puede considerar su mantenimiento, su suspensión o su modificación, ajustando su intensidad o frecuencia. 

El objetivo es reducir daños evitables y evitar actuaciones innecesarias que consumen recursos limitados. Es una toma de decisiones informada y compartida para adecuar el uso de las actividades preventivas, que busca mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, reducir la sobrecarga de trabajo de los profesionales y mejorar la eficiencia del sistema.

En una entrevista reciente, Iona Heath, referente en medicina de familia, comentaba el artículo que ya reseñamos sobre el impacto del creciente número de actividades preventivas en la atención a los enfermos. Entre otras interesantes declaraciones hacía esta advertencia:“La atención primaria ha empezado a asustar a los sanos y a descuidar a los enfermos”.

Los responsables de las campañas y programas de prevención deben usar la ciencia y la prudencia para seleccionar qué actividades se programan y quién las realiza. Los responsables de la atención primaria deben encontrar un equilibrio entre los recursos que se dedican a la prevención y a la atención.

Los médicos de familia debemos recuperar y armonizar las funciones que nos son propias, sin renunciar a la prevención, pero practicándola de manera eficiente, integrada en su práctica clínica: no como tareas impuestas a justificar en la burocracia,sino como parte de la relación terapéutica que profesional y paciente construyen en su relación longitudinal, a lo largo de la vida.

Necesitamos una prevención basada en la evidencia y en la prudencia.


+ info:
Palacio Lapuente J. No hacer para poder hacer: sensatez en las políticas, la gestión y la práctica. Atención Primaria, 2023; 55(7), 102646. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2023.102646.
Rosa María Añel Rodríguez, María Pilar Astier Peña, Txema Coll Benejam, ¿Por qué resulta cada vez más complicado “hacer lo que hay que hacer” y “dejar de hacer lo que no hay que hacer”? Estrategias para revertir las prácticas de bajo valor, Atención Primaria, 2023; 55(7), 102630, https://doi.org/10.1016/j.aprim.2023.102630.
"Necesitamos un mayor compromiso con la continuidad de la atención y priorizar a los enfermos por encima de los sanos". Entrevista a Iona Heath. [Internet] salud 2000 (FASDP) nº 166  [marzo de 2025; consultado 18 de abril de 2025]. Disponible en: https://fadsp.es/wp-content/uploads/2025/04/SALUD2000_166_4.Entrevista-Iona-Heath.pdf 

Ver en este blog: 
Añel Rodríguez RM, Palacio Lapuente J. Cuando la prevención se convierte en un problema: una mirada crítica desde la atención primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [4 de marzo de 2025; consultado 30 de abril de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/03/cuando-la-prevencion-se-convierte-en-un.html
Añel Rodríguez RM, Astier Peña MP. Prácticas de bajo valor: dificultades para su desimplementación. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [4 de octubre de 2022; consultado 30 de abril de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/10/practicas-de-bajo-valor-dificultades.html

Publicado por Jesús Palacio y Rosa Añel. Diseño de la infografía: Txema Coll

Cómo citar este artículo: 
Palacio Lapuente J, Añel Rodríguez RM. Prevenciones, las justas: prevención prudente, infra/sobreprevención y deprevención. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [1 de mayo de 2025; consultado 29 de abril de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/05/prevenciones-las-justas-prevencion.html