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5 de mayo, Día Mundial de la Higiene de Manos: "La acción salva vidas"

En 2005 la OMS lanzó su Primer Reto Mundial por la Seguridad del Paciente, "Una atención limpia es una atención más segura", destacando la higiene de manos como la medida fundamental para reducir las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria (IAAS). 

En 2009 comenzó a celebrarse, cada 5 de mayo, el Día Mundial de la Higiene de Manos, dentro de la campaña "SALVA VIDAS: Lávate las manos". El objetivo no es otro que concienciar sobre la importancia de esta buena práctica: la higiene de manos es la medida más barata y eficaz para prevenir las infecciones y la diseminación de microorganismos multirresistentes.

Este año el programa de higiene de manos de la OMS —el primero y durante algunos años el único programa de seguridad del paciente de la agencia de las Naciones Unidas— cumple 18 años. El lema seleccionado, "La acción salva vidas", es un llamamiento a quienes prestan y apoyan la atención sanitaria para que refuercen las medidas de higiene de manos, contribuyendo a la seguridad de los pacientes y del personal sanitario.

También el Blog sano y salvo, el Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC y sus recomendaciones de higiene de manos para atención primaria, cumplen 18 años en 2026. Unas recomendaciones pioneras y durante mucho tiempo únicas —hasta que la OMS publicó las suyas—, que siguen plenamente vigentes y que actualizamos al inicio de la pandemia

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) estima que 4,3 millones de pacientes hospitalizados adquieren al menos una IAAS cada año, y que hasta el 50% de las IAAS son evitables. 

Según el último informe del ECDC, cada año se producen más de 3,5 millones de IAAS en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo (UE/EEE), causando más de 90.000 muertes y aproximadamente 2,5 millones de años de vida ajustados por discapacidad: una carga que supera la de la gripe y la tuberculosis combinadas en esta región. Además, las IAAS constituyen el 71% de los casos de infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos, lo que las convierte en uno de los principales impulsores de la resistencia antimicrobiana. 

En España, el Informe de Indicadores de Higiene de Manos 2024 del Sistema Nacional de Salud (SNS) aporta datos preocupantes. En atención primaria, el consumo medio de preparados de base alcohólica (PBA) fue de 3,8 litros por cada 10.000 consultas, y 16 de las 18 comunidades autónomas por debajo de 5 litros. Estos datos reflejan un descenso cercano al 24% respecto a 2023, con una caída acumulada de más del 87% desde el pico de 2020, lo que sitúa el consumo actual por debajo de los niveles prepandémicos. 

Cuando se observa la práctica real en el conjunto del SNS, el cumplimiento global de la higiene de manos se sitúa en el 61,2%, el dato más bajo de la serie desde 2019. No existen datos desagregados de cumplimiento específicos en atención primaria —los datos de cumplimiento por observación directa y de disponibilidad de PBA se refieren a las áreas de hospitalización y UCI—,  lo que impide conocer con precisión cómo se practica realmente la higiene de manos en las consultas de medicina de familia, pediatría o enfermería. Tampoco se puede saber si la situación en atención primaria es mejor o peor que en el ámbito hospitalario. En un entorno donde cada día se producen millones de contactos con pacientes vulnerables, esa laguna de información es, por sí sola, un problema. 

El informe del SNS incorpora por primera vez datos del programa de prevención de infecciones en los centros residenciales de personas mayores (programa PRINCESS), señalando que, hasta el momento, solamente 8 comunidades autónomas han iniciado acciones en este sentido.

En el marco de la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud, el Ministerio de Sanidad se suma a la campaña del Día Mundial de la Higiene de Manos. En esta ocasión ha adaptado el mensaje de la campaña con el siguiente lema: “Antes del contacto y después también. Higiene de manos: por el paciente, por el centro, por ti”. Para facilitar la labor de difusión, pone a disposición de las instituciones y centros sanitarios la cartelería informativa destinada a reforzar esta práctica con el lema  “Desinféctate aquí antes y después de cada contacto, aunque uses guantes”, traducido a los diferentes idiomas oficiales.

La OMS desarrolla y pone a disposición nuevos materiales formativos e informativos, y todos los recursos trabajados desde el año 2009 para ayudar a poner en marcha la estrategia multimodal del programa de Higiene de Manos. También, como cada año, ha programado un seminario online que se emitirá en directo el 5 de mayo de 2026 (14:00 – 15:30 CET) con el objetivo de resaltar la importancia de tomar medidas para mejorar la higiene de manos y el control de infecciones en la atención sanitaria, y mostrar algunos ejemplos de los avances conseguidos a nivel mundial. La inscripción es gratuita.

La higiene de manos es una de las intervenciones más coste‑efectivas del sistema sanitario, con un alto retorno de la inversión y un impacto directo en la seguridad del paciente. Pero no se sostiene solo con buena voluntad. Requiere acceso continuado a recursos, formación, medición, seguimiento y retroalimentación. Para ello es necesario que todos los países cuenten con sistemas de monitorización del cumplimiento integrados en los planes de prevención y control de infecciones, un reto que debería extenderse también al ámbito comunitario.

Frente al riesgo de que esta celebración se convierta en un ritual simbólico con nuevos carteles y mensajes bienintencionados que se diluyen a los pocos días, el 5 de mayo es una buena oportunidad para preguntarnos por qué sigue siendo tan difícil integrar en la práctica diaria algo tan efectivo como la higiene de manos, y qué hace falta para que un gesto tan básico deje de depender del voluntarismo y forme parte real de una atención sanitaria segura. Todos los días del año.

+ info:
European Centre for Disease Prevention and Control. Healthcare-associated infections in European hospitals (PPS survey) 2022-2023. Stockholm: ECDC; 2024.
Ministerio de Sanidad de España. Campaña de higiene de manos 5 de mayo 2026 
World Health Organization. World Hand Hygiene Day 2026

Publicado por José Ángel Maderuelo y Rosa Añel

Cómo citar esta entrada:
Maderuelo Fernández JA, Añel Rodríguez RM. 5 de mayo, Día Mundial de la Higiene de Manos: "La acción salva vidas". [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria [5 de mayo de 2026; consultado 5 de mayo de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/05/5-de-mayo-dia-mundial-de-la-higiene-de.html 


Cuatro millones de vistas en Sano y salvo, el blog decano de la seguridad del paciente en atención primaria

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En enero de 2026, coincidiendo con su 18 aniversario, el blog Sano y salvo alcanzó los tres millones de vistas. Tan solo tres meses después, en abril de 2026, ha superado los cuatro millones. En este mes de abril ha habido más de medio millón de vistas, la cifra mensual más alta desde la creación del blog del Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Una progresión exponencial que refleja el interés creciente por los asuntos que trata esta publicación. En Sano y salvo se publican reseñas de artículos, guías y material de actualidad relacionado con la seguridad del paciente en el ámbito de la atención primaria o de interés para el conjunto del sistema sanitario. El blog no acepta financiación de la industria y ofrece sus contenidos para lectura y difusión libre de los interesados.

El equipo editorial, encabezado por Jesús Palacio hasta abril de 2023, está actualmente liderado por Rosa Añel. La autoría de las entradas publicadas ha sido variada, con la participación destacada de los editores, coordinadores e integrantes del Grupo de Trabajo, así como de otros expertos invitados. Entre los autores hay profesionales de medicina, enfermería y farmacia.

Como enfoque general, en el blog se ha promovido la cultura de seguridad del paciente —que busca encontrar y resolver todos los fallos, humanos y del sistema, que contribuyen a la aparición de eventos adversos— frente a la cultura imperante de la culpa —que solo busca encontrar cabezas de turco, sin promover los cambios necesarios para evitar nuevos eventos adversos—.

Entre los temas que hemos abordado están los problemas relacionados con la medicación y las pruebas diagnósticas, las medidas de prevención de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria, la seguridad y calidad asistencial en epidemias y pandemias, los riesgos de la atención no presencial, la participación del paciente en su seguridad y la atención a las segundas víctimas, los profesionales que quedan afectados cuando sus pacientes sufren un evento adverso. En diversas ocasiones hemos hecho hincapié en que la seguridad de los pacientes y de los profesionales son dos caras de la misma moneda. 

Hay una línea editorial cuyas entradas han sido muy consultadas por los lectores: la que aborda tanto los excesos como los déficits en la atención sanitaria. La seguridad del paciente ya no se enfoca solo a hacer bien lo que hay que hacer, sino también a no hacer lo que no hay que hacer. Es por eso que hemos difundido o propuesto conceptos como deprescripción, dediagnóstico o deprevención, así como estrategias de desimplementación de las prácticas de bajo valor.

Estos excesos se acompañan, de una manera creciente, con déficits de atención a problemas relevantes, incluso críticos para la seguridad de los pacientes y la salud pública. Hay dificultades de acceso a una atención de calidad en todo el mundo, con una distribución de gran inequidad entre países, zonas y estratos sociales. El crecimiento de las demoras se ha disparado en los últimos años hasta el punto de que, en muchas y muy pobladas comunidades autónomas de España, han llegado a conculcar en la práctica el derecho a la atención en el sistema público de salud. En algunas comunidades se han recortado las plantillas y los medios de que disponen hasta impedir que se pueda prestar una atención con los mínimos estándares exigibles de calidad y seguridad. Un problema que afecta especialmente a la atención primaria y que llega en algunas comunidades a tener un número creciente de centros de salud, en la atención normal y urgente, sin médicos de familia o con médicos sin la especialidad de medicina familiar y comunitaria.

Hay actividades preventivas de eficacia y seguridad demostradas que han sido atacadas mediante campañas de desinformación —lanzadas incluso por los máximos responsables gubernamentales en países tan destacados como EE.UU.— con consecuencias visibles. Es el caso del resurgimiento de brotes de enfermedades epidémicas en distintos países de Europa y América del Norte, donde hacía muchos años que se habían erradicado, como está ocurriendo con el sarampión. 

Este grupo de trabajo insta a tener en cuenta el balance riesgo/beneficio de las intervenciones en gestión y atención a la salud, para descartar las que producen más daño que beneficio. A la luz de la evidencia disponible, se trata de evitar tanto los excesos como los déficits en las prestaciones. Por eso se han publicado entradas sobre el uso prudente de los medicamentos y otros tratamientos, de las pruebas diagnósticas y de las actividades preventivas. En atención a la salud: medicinas, pruebas y prevenciones, las justas.

Además de las entradas sobre los contenidos mencionados, también han sido muy visitadas las dedicadas a la necesidad de preservar y potenciar los atributos de la atención primaria que la hacen singularmente eficiente y segura. Hemos puesto una especial atención a la longitudinalidad, la relación duradera entre el paciente y su médico de familia, por los ataques que está recibiendo en los últimos años. Ataques que contrastan con la contundente evidencia de su impacto beneficioso para la seguridad e incluso la esperanza de vida de los pacientes, para la calidad y la eficiencia del sistema sanitario, y para la satisfacción de los pacientes y de los profesionales. 

Con el fin de facilitar la localización y consulta de contenidos, en la columna de la derecha están disponibles una serie de etiquetas y un buscador interno.

Complementan al blog otros canales de difusión como las cuentas en XBluesky y Slideshare de Sano y salvo, que contribuyen a la divulgación de las entradas publicadas en el blog y de otras actividades de los integrantes del grupo de trabajo.

Sano y salvo se ha consolidado como una referencia mundial en seguridad del paciente y atención primaria, visitado desde países de todo el mundo.

Países desde los que Sano y salvo es más consultado

Hace 18 años Sano y salvo publicaba su primera entrada. Era el primer recurso en internet dedicado a la seguridad del paciente en español y el único en cualquier idioma que la contemplaba en atención primaria. Un proyecto que se ha consolidado como un referente —a nivel nacional e internacional— sostenido en el rigor y la independencia. Cuatro millones de vistas después, su objetivo sigue siendo construir un lugar donde compartir conocimiento que resulte útil para los profesionales y contribuya a hacer más segura la asistencia sanitaria.

Publicado por Jesús Palacio y Rosa Añel

Cómo citar esta entrada: 
Palacio Lapuente J, Añel Rodríguez RM. Cuatro millones de vistas en Sano y salvo, el blog decano de la seguridad del paciente en atención primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria [1 de mayo de 2026; consultado 1 de mayo de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/05/cuatro-millones-de-vistas-en-sano-y.html


"Tutorial DIY: Monta tu maletín rural". Taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC. Zaragoza, 21 de marzo de 2026


María Escorihuela es médica de familia en el consultorio de Mazaleón, en Teruel. Es la actual coordinadora del grupo de trabajo de Medicina Rural de la Sociedad Aragonesa de Medicina de Familia y Comunitaria, integrante del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente de la semFYC, y autora del del blog "Diario de una médica rural".

Recientemente ha participado como docente en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, que tuvo lugar en Zaragoza los días 20 y 21 de marzo de 2026. La entrevistamos para que nos cuente los detalles de su taller "Tutorial DIY: Monta tu maletín rural".

Sano y salvo: El maletín del médico de familia puede parecer algo poco relevante, incluso anticuado. ¿Cómo surgió la idea de hacer este taller?

María Escorihuela: El grupo de trabajo de medicina rural recuperó una iniciativa de hacía algunos años, consistente en impartir talleres sobre el maletín del médico rural para los médicos residentes. El comité científico nos propuso adaptarlo para este congreso y nos pareció una idea fantástica. Desde el principio tuvimos claro que debíamos actualizar nuestras presentaciones así que recopilé bibliografía al respecto. Resultó que, en su mayor parte, la biblografía existente se limitaba a propuestas de listados del contenido del maletín o al diseño de herramientas destinadas exclusivamente a resolver demandas de atención urgente.  

Me asaltaba constantemente la pregunta: ¿Esto es lo que me hubiera gustado que me contasen antes de preparar el maletín que iba a utilizar a diario? Estaba decidida a abordarlo desde el punto de vista del uso seguro del maletín; y debíamos contar todo eso que no se estaba publicando porque pertenece a la experiencia personal. Porque el maletín es mucho más que un contenedor de materiales y utensilios. Es una herramienta clínica, una extensión de la capacidad resolutiva del médico en el domicilio. Un maletín bien pensado y organizado es una forma de estar preparado para actuar lo mejor posible en cualquier circunstancia.

S. y s.: ¿El mantenimiento del maletín puede considerarse una práctica segura?

M. E.: Si, indudablemente la forma en que se prepara, organiza y revisa el maletín es en sí misma una práctica de seguridad, tanto para el paciente como para el profesional. Mantenerlo ordenado, revisar su contenido y adaptarlo a la práctica real forma parte del trabajo clínico responsable.

S. y s.:  Entonces, más que llenar el maletín de materiales, lo importante es pensar y decidir que es lo que verdaderamente es más necesario llevar.

M. E.: Exacto. Preparar el maletín obliga a anticipar las situaciones clínicas a las que te enfrentas, revisar tus propias competencias y tomar decisiones conscientes sobre lo que realmente necesitas. Ese proceso ayuda a evitar la improvisación, reduce incidentes, mejora la confianza profesional y favorece un uso más eficiente de los recursos.

S. y s.: ¿Qué aspectos prácticos consideras clave en la organización del maletín?

M. E.: Algunos aspectos importantes son elegir el tipo de maletín según las necesidades, organizar los compartimentos de forma funcional para el trabajo diario, protegerlo de factores que afectan a los materiales como las temperaturas extremas o la humedad y, por supuesto, revisar periódicamente su contenido y controlar las caducidades. Además, hay que pensar en la gestión segura de los residuos que se generan durante la atención, por lo que es importante llevar un pequeño contenedor de utensilios punzantes y residuos biológicos. 

La idea es diseñar un maletín con el que resolver casi todas las consultas domiciliarias que se plantean a un médico de familia, y no solo las urgentes. Pero, como sabemos, en el maletín no cabe todo, ni es pertinente llevar materiales de uso excepcional. Por eso proponemos la creación de algunos “kits” accesorios o pequeños módulos que pueden complementar al maletín en un momento dado y están pensados para escenarios clínicos concretos o para habilidades específicas que utilicemos con relativa frecuencia. 

Hablamos de un compartimento de suturas o cirugía menor, uno preparado para conseguir un acceso de vía venosa y sueroterapia, uno de terapias respiratorias, uno de vía subcutánea en situación paliativa y uno para un sondaje vesical evacuatorio; aunque podrían configurarse muchos diferentes según las necesidades de cada profesional.

Listados del material, fármacos y “kits” accesorios propuestos para el maletín rural

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S. y s.: Desde la perspectiva de la seguridad del paciente, ¿qué errores crees que deberían evitarse en relación con el uso del maletín?

M. E.: El maletín debe contener aquello que realmente permite diagnosticar y tratar los problemas más frecuentes y responder a las primeras actuaciones en situaciones urgentes. Uno de los errores más habituales suele ser llevar material o medicación que apenas se usa o que no sabe utilizar, o llevar fármacos o materiales caducados, lo que equivale a no poder disponer de ellos. Estas situaciones aumentan el riesgo de incidentes de seguridad del paciente. También es importante evitar el exceso de material innecesario, así como las carencias de lo verdaderamente importante. 

S. y s.:  En tu taller, has evitado presentar las típicas listas de "material imprescindible”, ¿por qué?

M. E.: Si, así es. Porque creo que ese enfoque tiene poco sentido. El maletín es mucho más que un contenedor de material. Cada profesional debería diseñar su maletín según su práctica, su entorno y sus necesidades reales. No hay dos médicos iguales y, por tanto, tampoco debería haber dos maletines iguales. Además, el maletín no es algo estático: cambia con el tiempo, conforme evoluciona el conocimiento médico y la experiencia profesional, pero también es diferente según el contexto en el que se trabaja. Por esa razón pusimos este título al taller “DIY”, del inglés “do it yourself”, porque nadie diseñará mejor tu maletín que tú misma.

Presentación del taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, el 21 de marzo de 2026 en Zaragoza

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S. y s.: ¿Qué mensaje darías a residentes y a jóvenes médicas y médicos de familia para tener el maletín siempre a punto, con lo estrictamente necesario, y así ser lo más eficientes posible durante la atención domiciliaria?

M. E.: El mensaje clave es que merece la pena diseñar nuestro maletín con tiempo. Los pasos indispensables serían: crear los listados de material y fármacos adaptados a nuestro perfil profesional y nuestra comunidad, elegir el continente en función de ese contenido y de nuestras necesidades, ordenarlo buscando la funcionalidad por encima de la lógica, elegir un sistema de reposición y control de caducidades fiable y cómodo, asegurar la gestión de los residuos rigurosa.  Porque un maletín que se improvisa con cada atención, o que no se abre o no se revisa provoca inseguridad; pero un maletín que se mantiene vivo y cuidado se convierte en el mejor aliado del médico de familia.

S. y s.: Enhorabuena María, es un gran trabajo, muy bien explicado, práctico y de ayuda no solo en el entorno rural, también en el urbano, para mejorar la calidad y la seguridad de la asistencia en los domicilios y en la comunidad.


Publicado por Sano y salvo

Cómo citar esta entrada:
Sano y salvo. "Tutorial DIY: Monta tu maletín rural". Taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, Zaragoza 21 de marzo de 2026. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [11 de abril de 2026; consultado 11 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/tutorial-diy-monta-tu-maletin-rural.html


Polimedicación en personas de 65 y más años en España: prevalencia, patrones y retos clínicos


La polimedicación afecta a una de cada tres personas mayores en España. Con este dato arranca el informe publicado en enero de 2026 por el Ministerio de Sanidad. Bajo el título Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad, el informe aporta un análisis detallado de la información extraída de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP) del año 2023. 

Se trata de un documento de especial interés para profesionales de atención primaria, salud pública y gestión sanitaria, porque aborda la polimedicación no solo como fenómeno cuantitativo, sino como expresión clínica de la carga de enfermedad en las personas mayores. 

Definida como el consumo crónico de cinco o más principios activos distintos, la polimedicación afecta al 30% de la población de 65 y más años. Su prevalencia aumenta progresivamente con la edad, alcanzando un máximo en el grupo de 85–94 años, donde casi la mitad de los pacientes (45%) están polimedicados. A partir de los 95 años, esta proporción desciende hasta el 31%, probablemente en relación con una menor intensidad terapéutica y con procesos de deprescripción selectiva al final de la vida.

Los datos reflejan que la polimedicación está estrechamente ligada a la morbilidad. Las diferencias relativas son especialmente marcadas en insuficiencia cardiaca (≈7 veces más frecuente); cardiopatía isquémica (≈5 veces); enfermedad cerebrovascular e insuficiencia renal crónica (≈4 veces), y diabetes mellitus (≈3 veces). Es decir, la polimedicación no es un fenómeno arbitrario, sino un espejo de la multimorbilidad.

El informe muestra que la edad no solo incrementa la probabilidad de polimedicación, sino que también modifica el perfil de los tratamientos. En general, en las edades más avanzadas disminuye el peso relativo de algunos tratamientos preventivos y aumenta el de los tratamientos sintomáticos o de control clínico. Este hallazgo puede explicarse por la propia evolución de las enfermedades y por las decisiones profesionales orientadas a la seguridad clínica. Es el caso de la menor utilización de AINE en edades muy avanzadas o la reducción del uso de estatinas en los mayores de 95 años.

Las diferencias por sexo, aunque discretas en términos absolutos, son consistentes: el 31% de las mujeres están polimedicadas frente al 28% de los hombres, en el grupo de edad de 65 y más años. Más relevantes que las diferencias globales son las observadas en el tipo de fármacos. En mujeres son más frecuentes los tratamientos relacionados con patología ósea (antiosteoporóticos, calcio, vitamina D), tiroidea, salud mental y dolor, mientras que en hombres predominan los tratamientos cardiovasculares (antiagregantes, anticoagulantes, estatinas), urológicos, antidiabéticos y respiratorios. Este patrón refleja tanto diferencias de morbilidad como variaciones en la práctica clínica.

Uno de los apartados metodológicamente más sugerentes del informe es el análisis ecológico que compara, por grupos de edad, la prevalencia de determinados problemas de salud con el porcentaje de personas polimedicadas que utilizan de forma crónica los fármacos indicados para esas patologías. Aun con la limitación propia de un estudio ecológico —no vincula directamente diagnóstico y prescripción en cada paciente individual, sino que compara datos poblacionales— este enfoque permite identificar posibles áreas de sobreutilización e infrautilización.

El análisis realizado permite distinguir cuatro situaciones clínicas relevantes:

  1. Situación esperable: uso del medicamento acorde con la prevalencia de la enfermedad.
  2. Posible sobreutilización: cuando el uso del fármaco supera claramente la prevalencia estimada de la enfermedad.
  3. Posible infratratamiento: cuando el uso del fármaco es inferior a la prevalencia del problema de salud.
  4. Situaciones difíciles de interpretar, como el caso especial de los fármacos cardiovasculares. Los antihipertensivos, anticoagulantes, antiagregantes, diuréticos, betabloqueantes y antagonistas del calcio se consideran medicamentos de “difícil valoración”, porque su indicación no se limita al tratamiento de una enfermedad ya establecida, sino que incluye otras situaciones como prevención primaria y secundaria, indicación de uso en otro tipo de patologías, y variabilidad en los umbrales diagnósticos y objetivos terapéuticos. 



Más que ofrecer respuestas definitivas, el análisis realizado señala dónde conviene revisar la práctica clínica. Porque el problema real no es cuántos fármacos se prescriben, sino si su uso es adecuado, seguro y coherente con la situación clínica del paciente.

La polimedicación no siempre es inapropiada. En algunos casos es simplemente la consecuencia de tratar adecuadamente a pacientes con múltiples enfermedades crónicas. El reto clínico no es reducir el número de fármacos per se, sino mejorar su adecuación. Para ello se proponen las siguientes recomendaciones:

  1. Revisar y optimizar periódicamente la indicación de cada fármaco.
  2. Identificar tratamientos duplicados o sin indicación vigente.
  3. Reevaluar el balance beneficio-riesgo de forma individualizada, especialmente en pacientes con fragilidad, deterioro funcional o esperanza de vida limitada.
  4. Incorporar estrategias estructuradas de deprescripción.

En un contexto de envejecimiento acelerado, informes como este ayudan a pasar de la intuición a los datos, y ofrecen un buen punto de partida para revisar prácticas de prescripción, cuestionar inercias terapéuticas y reforzar algo tan básico —y tan necesario— como la revisión periódica de los tratamientos crónicos. 

Una lectura muy recomendable para profesionales que atienden a personas mayores y especialmente útil en atención primaria, donde la revisión de la medicación sigue siendo una de las intervenciones con mayor impacto en seguridad del paciente.


+ info
Ministerio de Sanidad. Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad: Base de Datos Clínicos de Atención Primaria-BDCAP. Series 8. [Publicación en Internet]. Madrid 2026.

Publicado por Rosa Añel

Cómo citar este artículo:
Añel Rodríguez RM. Polimedicación en personas de 65 y más años en España: prevalencia, patrones y retos clínicos. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [22 de marzo de 2026; consultado 22 de marzo de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/03/polimedicacion-en-personas-de-65-y-mas.html


Complejidad, atención geriátrica y seguridad del paciente

La atención a las personas mayores suele describirse como complicada. Pero en realidad es más que eso: es compleja. Múltiples factores interactúan entre sí, los cambios pueden amplificarse de forma inesperada y los resultados no siempre siguen trayectorias previsibles.

Aunque usamos los términos “complicado” y “complejo” indistintamente, conviene detenerse en los matices. Una situación complicada está compuesta por muchos elementos y variables, pero sus relaciones tienden a ser estables y, con análisis y tiempo suficientes, se puede llegar a entender su funcionamiento y sus interacciones para abordarla de forma adecuada. Una situación compleja, en cambio, se caracteriza por interacciones dinámicas, con retroalimentación y adaptación constante; incluso disponiendo de la mejor información y un análisis cuidadoso, siempre queda una parte de incertidumbre, porque el sistema cambia mientras lo observamos y mientras intervenimos. Las situaciones complejas son más difíciles de abordar que las situaciones complicadas.

En la atención a las personas mayores confluyen ambas circunstancias: el abordaje de los problemas de salud es complicado (multimorbilidad, fragilidad, polifarmacia, necesidad de conciliación y coordinación de las diferentes intervenciones, etc.) y se trata de una realidad compleja, donde la seguridad de la asistencia depende de reconocer interacciones, puntos de inflexión y cascadas de intervenciones inadecuadas. 

La Revista de la Sociedad Americana de Geriatría ha publicado un editorial titulado Cuando las pequeñas cosas suman: aprovechar la teoría de la emergencia para decodificar la complejidad en la atención geriátrica, que parte de la premisa de que los pacientes geriátricos funcionan como sistemas complejos: pequeñas variaciones pueden desencadenar cambios bruscos y desestabilizadores.

La complejidad clínica se define como la interacción dinámica entre múltiples condicionantes y características del propio paciente y factores del sistema sanitario. Una interacción que genera trayectorias no lineales, efectos emergentes y un elevado nivel de incertidumbre. 

Las autoras proponen un marco conceptual para comprender y abordar esta complejidad. Los resultados en salud no pueden explicarse únicamente por factores clínicos aislados, sino por la interacción entre cuatro dominios (biológico, funcional, psicológico/cognitivo y social) y por las propiedades emergentes que surgen de esa interacción.

Las propiedades emergentes ayudan a entender por qué la evolución clínica de las personas mayores resulta difícil de predecir. Entre ellas destacan cuatro conceptos clave de la teoría de la complejidad: 

  1. Dinámica no lineal. En los sistemas complejos los efectos no son proporcionales a las causas. En geriatría, un desencadenante aparentemente menor —una infección leve, un cambio de medicación o una alteración social— puede precipitar eventos importantes como delirium, fragilidad o pérdida de autonomía.
  2. Autoorganización. Los sistemas complejos generan patrones de funcionamiento sin que exista un control central. En la práctica clínica esto se observa en cómo pacientes, familias y profesionales desarrollan rutinas y estrategias adaptativas para afrontar las limitaciones funcionales o cognitivas.
  3. Transiciones de fase o puntos de inflexión. Cuando se supera un determinado umbral, el sistema puede cambiar bruscamente de estado. En geriatría esto se refleja, por ejemplo, en el paso relativamente repentino de una situación estable a la fragilidad o a la discapacidad tras una situación de estrés aparentemente menor.
  4. Dependencia de la trayectoria. Las decisiones y eventos tempranos condicionan las posibilidades futuras. Intervenciones iniciales, hospitalizaciones o procesos de descompensación pueden marcar trayectorias de deterioro que después resultan difíciles de modificar.

Resumen gráfico de la teoría de la complejidad aplicada a la atención geriátrica. Traducido al español por Rosa Añel para Sano y salvo, del original "When Little Things Add Up: Harnessing Emergence Theory to Decode Complexity in Geriatric Care" publicado en la revista Journal of American Geriatrics Society.


Desde esta perspectiva y como se muestra en la figura, las autoras recomiendan estas cuatro líneas de acción en la práctica clínica:

  1. Evaluación dinámica a lo largo del tiempo. Más que “fotografías” puntuales, proponen una monitorización sensible a cambios y fluctuaciones que pueden actuar como señales tempranas. Por ejemplo, variaciones funcionales o cambios cognitivos sutiles.
  2. Detección temprana de señales de deterioro. La vigilancia de cambios leves pero significativos requiere que profesionales y personas cuidadoras estén preparadas para reconocerlos y actuar con rapidez, evitando que se consoliden en "trayectorias de deterioro". Por ejemplo, cambios en la marcha, el apetito, el sueño, el estado de ánimo o la cognición.
  3. Prevención de cascadas de eventos adversos. Los eventos adversos rara vez ocurren de forma aislada: se retroalimentan en bucles que amplifican la vulnerabilidad del paciente a lo largo del tiempo. Prevenirlos exige identificar los “puntos de intervención de alto impacto” capaces de interrumpir esas cascadas, como sucede con las interacciones y efectos secundarios de la polifarmacia, o con las consecuencias de la inmovilización por hospitalización o cirugía.
  4. Plan de cuidados interdisciplinar. Dado que los problemas se retroalimentan entre los cuatro dominios (biológico, funcional, psicológico y social), los enfoques aislados o específicos para el abordaje de cada enfermedad resultan insuficientes. Se necesitan intervenciones combinadas y coordinadas que generen efectos sinérgicos y sostenibles. Por ejemplo, en un plan de acción dirigido a un paciente frágil, mejorar el estado nutricional combinado con entrenamiento de fuerza y equilibrio facilita su participación en actividades grupales estructuradas y reduce el aislamiento, con efectos positivos en el estado de ánimo y bienestar psicológico. 

En términos prácticos, aplicar la teoría de la complejidad a la asistencia geriátrica implica cambiar el enfoque clínico: pasar de una gestión estática, reactiva y centrada en enfermedades aisladas a una planificación de la atención más dinámica, proactiva y orientada a la persona.


+ info:
Izquierdo-Porrera AM, Kheirbek RE, Sorkin JD. When Little Things Add Up: Harnessing Emergence Theory to Decode Complexity in Geriatric Care. J Am Geriatr Soc. 2025 Dec 23. doi: 10.1111/jgs.70239. Epub ahead of print. PMID: 41437418.

Publicado por: Rosa Añel y Elena Serrano

Cómo citar este artículo: 
Añel Rodríguez RM, Serrano Ferrández E. Complejidad, atención geriátrica y seguridad del paciente. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [10 de marzo de 2026; consultado 10 de marzo de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/03/complejidad-atencion-geriatrica-y.html


Medicamentos a evitar para una atención más segura: la lista negra de Prescrire 2026


Desde el año 2013, la revista francesa Prescrire publica anualmente su lista de medicamentos a evitar para mejorar la calidad y la seguridad de la asistencia sanitaria. Esta revisión, resultado de una metodología fiable, rigurosa e independiente, proporciona una lista documentada de medicamentos que son más peligrosos que beneficiosos, para no exponer a los pacientes a riesgos desproporcionados. 

La “lista negra” de medicamentos a evitar en 2026 está compuesta por 108 medicamentos en los que se ha identificado un balance beneficio-riesgo negativo para todas las indicaciones enumeradas en su autorización de comercialización, en Francia o en la Unión Europea. Sobre ellos, Prescrire ofrece información detallada del motivo por el cual suponen un riesgo para los pacientes y, cuando es posible, de las alternativas terapéuticas más adecuadas.

En la lista de 2026 se añaden cuatro nuevos fármacos y salen dos de los que estaban incluidos en años anteriores, todos ellos autorizados en España. 

Los cuatro nuevos fármacos a evitar, porque exponen a los pacientes a efectos adversos desproporcionados a su falta de eficacia clínica, eficacia incierta o eficacia demasiado modesta en comparación con un placebo, son los siguientes:

  1. Andexanet alfa (▼Ondexxya®, uso exlcusivamente hospitalario en España), un antídoto para los anticoagulantes de acción directa que actúan inhibiendo el factor Xa (apixaban, rivaroxaban, edoxaban) autorizado para hemorragias graves en pacientes tratados con estos anticoagulantes, expone a eventos tromboembólicos graves en comparación con la atención habitual.
  2. Condroitina (Condrosulf® u otros), un ácido mucopolisacárido propuesto para la osteoartritis sin evidencia de eficacia clínica, expone a los pacientes a efectos adversos a veces graves, incluidas reacciones de hipersensibilidad (eritema, urticaria, edema de Quincke).
  3. Fezolinetan (▼Veoza®), un medicamento autorizado para los sofocos relacionados con la menopausia, expone a las pacientes a efectos adversos desproporcionados que incluyen hepatotoxicidad, trastornos digestivos y neuropsiquiátricos, así como dolor en diversas localizaciones.
  4. Gefapixant (▼Lyfnua®), primer medicamento autorizado en la Unión Europea para pacientes afectados por tos crónica (tos que dura más de 8 semanas y no desaparece incluso después de utilizar otros medicamentos o se desconoce su origen), expone muy frecuentemente a trastornos del gusto, neumonía y litiasis urinaria.

Los dos fármacos que desaparecen de la lista negra son los siguientes: 

  1. Ácido obeticólico (anteriormente comercializado como ▼Ocaliva®), cuya autorización de comercialización fue revocada por la Unión Europea. Este derivado de los ácidos biliares estuvo autorizado para la colangitis biliar primaria. En este contexto, no mejora la condición de los pacientes, ni en monoterapia ni en combinación con ácido ursodesoxicólico. Con frecuencia empeora los síntomas principales de la enfermedad (prurito y fatiga) y parece presentar riesgo de efectos adversos hepáticos graves, a veces mortales.
  2. Piracetam (Nootropil® u otro), un psicoestimulante que está autorizado para diversas situaciones clínicas como el vértigo, los déficits cognitivos y neurosensoriales en ancianos, la dislexia en niños y las mioclonías de origen cortical. Tras un reanálisis en 2025 de su relación beneficio-riesgo en las mioclonías corticales, los datos muestran un posible, aunque incierto, beneficio clínico en esta rara afección. Esta evaluación solo incluye medicamentos que son más peligrosos que beneficiosos en todas las indicaciones incluidas en su autorización de comercialización; por lo tanto, el piracetam se elimina de la lista. Sin embargo, su balance beneficio-riesgo sigue siendo desfavorable en las demás situaciones contempladas en su autorización: carece de eficacia clínica demostrada, a la vez que expone a los pacientes a hemorragias, nerviosismo, agitación y aumento de peso.


Como hemos destacado en años previos en este blog, la “lista negra” es una gran ayuda para seleccionar con sentido crítico qué medicamentos iniciamos y cuáles mantenemos o no en función de su balance beneficio-riesgo. 

Hace dos años publicamos la relación completa, adaptada y traducida al español, de los 105 medicamentos a evitar en 2024, explicando caso a caso por qué son más peligrosos que útiles, e indicando las alternativas a utilizar. En 2025 se añadió la reboxetina (Norebox®, Irenor®), no autorizada en Francia pero sí en España; se volvió a incluir la fenfluramina (▼Fintepla®) y se retiró ulipristal 5 mg (Esmya®).

Integrar estas recomendaciones en los acuerdos de gestión y en las herramientas de apoyo a la prescripción ayudaría al uso seguro de la medicación. Además, los profesionales de atención primaria podemos divulgar este conocimiento en nuestros centros de salud y unidades docentes. Así lo hicieron en esta sesión del año pasado de Docencia Rafalafena (Castellón), centrada en los medicamentos de mayor interés de uso habitual en atención primaria. También en el Centro de Salud Calaceite (Teruel), en una sesión sobre la edición más reciente de la lista de Prescrire, cuya presentación se ofrece a continuación con permiso de la autora para su uso en otros centros.

Contenidos de la sesión clínica "La lista negra de Prescrire 2026" elaborada por Maria Escorihuela


En atención primaria podemos traducir la "lista negra" de Prescrire en acciones concretas: evitar iniciar tratamientos con estos fármacos salvo indicación excepcional y justificada; buscar alternativas más seguras y efectivas cuando existan; planificar su deprescripción consensuando con el paciente un plan de retirada; realizar un seguimiento más estrecho, estar atentos a las señales de alarma y notificar cualquier sospecha de reacción adversa al Sistema Español de Farmacovigilancia

+ info
Para mejorar la atención médica, algunos medicamentos que conviene evitar: una revisión de 2026
Medicamentos a evitar para una atención más segura: la lista negra de Prescrire 2024

Cómo citar esta entrada: 
Escorihuela Gimeno M., Añel Rodriguez RM, Palacio Lapuente J. Medicamentos a evitar para una atención más segura: la lista negra de Prescrire 2026. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [7 de enero de 2026; consultado 7 de enero de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/01/medicamentos-evitar-para-una-atencion.html


Prescripción pragmática, adaptada al nivel de fragilidad de las personas mayores: nueva guía británica

La Sociedad Británica de Geriatría, el Real Colegio de Médicos Generalistas del Reino Unido y la Real Sociedad Farmacéutica del Reino Unido han publicado una guía de ayuda a la toma de decisiones para reducir los problemas relacionados con la medicación en pacientes frágiles de edad avanzada.

La Nueva guía de prescripción pragmática para personas mayores con fragilidad moderada o grave se apoya en dos pilares clave para la seguridad del paciente:

  1. Estratificar el enfoque terapéutico por grado de fragilidad. Los pacientes con fragilidad leve pueden beneficiarse de los mismos objetivos terapéuticos que las personas sin fragilidad. Sin embargo, en los pacientes con fragilidad moderada o grave la prioridad es evitar el deterioro funcional, las caídas, los ingresos y otros eventos adversos, más que perseguir los objetivos de control que indican las guías clínicas "clásicas".
  2. Tomar decisiones compartidas con cada paciente y sus familiares y personas cuidadoras. Las recomendaciones de esta guía están pensadas para facilitar el intercambio de información respecto a qué se espera conseguir con cada medicamento, en cuánto tiempo, qué probabilidades de beneficio y posibles daños existen, y cómo se alinean estas expectativas con las preferencias y objetivos vitales de la persona mayor.

El término "prescripción pragmática" se refiere a la prescripción razonada y adaptada al nivel de fragilidad de cada paciente, priorizando reducir la carga superflua de medicamentos y, en consecuencia, los daños derivados de esos tratamientos farmacológicos.

La evidencia disponible sobre la utilidad de muchos medicamentos es débil cuando se trata de personas mayores con fragilidad moderada o grave. Estas personas están infrarrepresentadas en los ensayos clínicos. Sin embargo, los resultados de los estudios se extrapolan, obviando que las personas con fragilidad, sobre todo las de avanzada edad, son más vulnerables a los efectos adversos de la medicación. 

Las guías de práctica clínica estándar, centradas en una sola enfermedad, tienden a recomendar una mayor prescripción, mientras que la experiencia clínica con personas frágiles y polimedicadas indica que es mejor simplificar los tratamientos. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que ninguno de estos dos enfoques es universalmente válido. La mejor solución pasa por individualizar la atención a través de la toma de decisiones compartida, así como ajustar la intensidad de los objetivos terapéuticos al pronóstico y la situación funcional de cada paciente. Estos dos elementos son la base para aplicar esta nueva herramienta. 

La guía ofrece información y recomendaciones para ayudar a todos los prescriptores, tanto de atención primaria como hospitalaria, a establecer objetivos terapéuticos más flexibles que los indicados en las guías habituales. Se trata de ajustar los objetivos a alcanzar en cada paciente, adecuándolos a su situación actual y teniendo en cuenta también cuál es su esperanza de vida.

Un ejemplo claro es el tratamiento farmacológico de la hipertensión arterial. Estudios observacionales recientes han mostrado que en personas con demencia los efectos adversos asociados a antihipertensivos pueden duplicarse y que, en mayores de 75 años con fragilidad moderada o grave, tener una presión arterial sistólica muy baja (<130 mmHg) se asocia con mayor mortalidad que tener cifras más altas (140–180 mmHg). Estos datos obligan a replantearse objetivos de control tensional demasiado estrictos en pacientes frágiles, especialmente cuando ya presentan deterioro funcional o cognitivo.

A continuación, presentamos la guía, traducida al español, en la que se detallan seis situaciones que plantean la necesidad de adecuar las intervenciones a la situación de los pacientes, sopesando los posibles beneficios y perjuicios. Son situaciones frecuentes en personas de edad avanzada y fragilidad moderada-severa. 

Guia de prescripción pragmática para reducir el daño en personas mayores con fragilidad moderada o grave  traducida al español del original “Pragmatic prescribing to reduce harm for older people with moderate to severe frailty” por Rosa Añel para Sano y salvo


Las personas mayores con fragilidad moderada o grave consultan con frecuencia en atención primaria y son pacientes de difícil manejo porque acumulan diagnósticos, tratamientos y visitas a distintos niveles asistenciales. Que su atención esté bien orientada y sea lo más segura posible supone un reto actual y futuro, debido a los cambios demográficos esperables para los próximos años. 

En este contexto, la nueva guía de prescripción pragmática es una ayuda concreta y manejable, que puede y debe incorporarse a la práctica clínica diaria de los prescriptores para lograr una medicación más segura y proporcionada. Es una invitación a revisar cómo prescribimos, a simplificar los regímenes terapéuticos en lo posible y a alinear mejor los tratamientos con los objetivos de las personas mayores frágiles. Son pacientes que precisan una prescripción basada en la evidencia y la prudencia, que tenga en cuenta su especial vulnerabilidad para no acabar causándoles más daño que beneficio.


+ info:
Woodford H. New guidance to enable pragmatic prescribing for older people with moderate to severe frailty [Internet]. London: British Geriatrics Society. [24 de noviembre de 2025; consultado 6 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://www.bgs.org.uk/new-guidance-to-enable-pragmatic-prescribing-for-older-people-with-moderate-to-severe-frailty 
Petchey L, Gentry T. More harm than good: why more isn’t always better with older people’s medicines [Internet]. London: Age UK; 2019 [consultado 11 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://www.ageuk.org.uk/siteassets/documents/reports-and-publications/reports-and-briefings/health--wellbeing/medication/190819_more_harm_than_good.pdf

Publicado por Rosa Añel y Jesús Palacio

Cómo citar este artículo:
Añel Rodríguez RM, Palacio Lapuente J. Prescripción pragmática, adaptada al nivel de fragilidad de las personas mayores: nueva guía británica. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [12 de diciembre de 2025; consultado 12 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/12/prescripcion-pragmatica-adaptada-al.html


18 de noviembre, Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos 2025


El 18 de noviembre se celebra el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos 2025, una iniciativa que el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) promueve cada año desde 2008. El objetivo es sensibilizar sobre la amenaza que supone la resistencia a los antimicrobianos y promover el uso adecuado de los antibióticos en la salud humana, animal y medioambiental. Con el lema “De la resistencia a la resiliencia: los trabajadores de la salud lideran el cambio”, la campaña de este año pone el foco en el liderazgo profesional.

La mayor parte de las infecciones comunitarias son atendidas en atención primaria y no requieren antibióticos. Por eso es clave la adecuación de la práctica clínica en el primer nivel asistencial. Entre las recomendaciones para que los antibióticos conserven su eficacia se encuentran las siguientes: 

  • Diagnosticar bien antes de prescribir: diferenciar entre etiología viral y bacteriana, y valorar en cada caso la gravedad, las comorbilidades y el riesgo de complicaciones.
  • Usar antibióticos solo cuando estén indicados, a la dosis y duración recomendadas por las guías de práctica clínica locales, evitando los tratamientos innecesarios y las pautas con dosis o duración excesivas.
  • Ofrecer alternativas: medidas generales de autocuidado, antitérmicos o analgésicos, y prescripción diferida cuando sea pertinente y aportando información precisa sobre síntomas y signos de alarma que indicarían que es necesario realizar una reevaluación.
  • Optimizar las medidas de prevención de las infecciones: vacunación, higiene de manos, educación sanitaria y controles de las tasas de infección en todos los niveles asistenciales.
  • Promover el enfoque "Una sola salud" o One Health: coordinar y armonizar las medidas de mejora y los mensajes entre los ámbitos de la salud humana, medioambiental y animal.

En su página web, el ECDC facilita diferentes materiales y herramientas para desarrollar y personalizar la campaña. Para Atención Primaria, ofrece estos documentos en español:

Para compartir las acciones realizadas y reforzar su divulgación en redes sociales a nivel mundial, el ECDC propone los hashtags #EAAD, #AntimicrobialResistance y #KeepAntibioticsWorking. En nuestras cuentas, y en otras que publican contenidos sobre este asunto, usamos también el hashtag #ResistenciaAntibióticos.

El Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos coincide con la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antimicrobianos, que se celebra del 18 al 24 de noviembre. Con el lema “Actuemos ya: protejamos nuestro presente, aseguremos nuestro futuro”, la campaña de este año subraya la urgente necesidad de adoptar medidas audaces, coordinadas e intersectoriales para hacer frente a la resistencia a los antimicrobianos, una creciente amenaza mundial que ya afecta a nuestra salud, sistemas alimentarios, medio ambiente y economías. La resistencia a los antimicrobianos no es un problema lejano; es un peligro que ya está aquí y que exige medidas inmediatas y sostenidas. Mientras que las infecciones farmacorresistentes van en aumento, la concienciación, la financiación y las medidas adoptadas siguen siendo insuficientes.

La Organización Mundial de la Salud aporta un registro de todos los seminarios online que se van a celebrar en el contexto de la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antimicrobianos, con posibilidad de inscripción gratuita.

En nuestro país, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) coordina el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), que en 2025 estrena marco estratégico para el periodo 2025–2027 y actualiza sus líneas de vigilancia, prevención, control, uso prudente, investigación y comunicación, con un enfoque integral. Entre las acciones de comunicación dirigidas a los profesionales y al conjunto de la ciudadanía, destacan sus campañas con vídeos y otros materiales gráficos disponibles en diferentes idiomas en su página web. La campaña PRAN 2025 lleva por título “Usar bien los antibióticos es vital" y muestra al mismísimo Alexander Fleming enfrentándose a un mal uso de los antibióticos: desde alguien que los toma sin receta hasta quien los abandona antes de tiempo o los comparte con su mascota. 


Además, como cada año, la AEMPS organiza una jornada de sensibilización para mejorar el uso de los antimicrobianos. Con el lema “Desmontando bulos, frenando resistencias”, el encuentro de este año centrará su atención en el impacto de la desinformación y en la importancia de identificar y desmentir los bulos sobre las resistencias antimicrobianas. 

La Jornada PRAN 2025 tendrá lugar en el Ministerio de Sanidad el martes 18 de noviembre, de 10:00 a 13:30 h., con posibilidad de asistir de forma presencial u online, previa inscripción gratuita, y estará estructurada en dos mesas redondas. Una primera mesa destinada a conocer las principales herramientas para identificar noticias falsas en los medios de comunicación y en redes sociales, y una segunda mesa sobre la responsabilidad social y la acción ciudadana en la era digital.

El uso prudente y responsable de los antibióticos es tarea de todos. Cada decisión clínica y cada mensaje a nuestros pacientes cuenta para pasar de la resistencia a la resiliencia.


Publicado por Sano y salvo

Cómo citar esta entrada: 
18 de noviembre, Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos 2025. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [11 de noviembre de 2025; consultado 11 de noviembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/11/18-de-noviembre-dia-europeo-para-el-uso.html


La Regla de Jess: tres pasos para evitar los retrasos diagnósticos en Atención Primaria

El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) ha elaborado, junto con el Departamento de Salud y Asistencia Social y el Real Colegio de Médicos de Familia, una guía para promover que se reconsidere el diagnóstico cuando el paciente consulta por el mismo motivo en tres o más ocasiones. 

La Regla de Jess nace a raíz de la historia real de Jessica Brady, una joven de 27 años que falleció en diciembre de 2020 por un cáncer diagnosticado de forma tardía. Según las noticias que recogen este suceso, durante cinco meses Jessica consultó en unas 20 ocasiones, recibió atención por al menos seis médicos diferentes, y solo en tres ocasiones fue valorada de forma presencial. Tras el fallecimiento de Jessica, su familia reclama una mejor atención a los pacientes que acuden varias veces por los mismos síntomas y una mayor concienciación y detección del cáncer en adultos jóvenes, con el fin de que lo ocurrido pueda ayudar a otras personas. 

La Regla de Jess contiene tres recomendaciones enfocadas a que los médicos de familia adopten una estrategia de parar y reenfocar la evaluación diagnóstica cuando el paciente consulta tres veces por los mismos síntomas, especialmente si estos persisten de forma inesperada, se agravan, o continúan sin tener explicación. Cualquiera de estas situaciones debe ser considerada como una bandera roja —una alerta de que algo no va bien— que requiere reevaluar el caso de forma estructurada siguiendo estos tres pasos:

  1. Reflexionar. Volver sobre lo que dijo el paciente y valorar qué ha cambiado o que se ha podido pasar por alto. Ofrecer un seguimiento clínico más estrecho y una continuidad de la atención para futuras consultas por el mismo motivo. Si las consultas previas han sido no presenciales, visitar al paciente presencialmente y realizar una exploración física. 
  2. Revisar. Pedir una segunda mirada (peer review) y revisar el caso con otros profesionales. Evaluar cualquier señal de alarma o bandera roja que pueda sugerir otras posibilidades diagnósticas. No excluir ningún diagnóstico por la edad o las características sociodemográficas del paciente.
  3. Reconsiderar. Plantear si se debe ampliar el estudio con pruebas complementarias o valoración por otros especialistas.
Los tres pasos de la Regla de Jess. Infografía elaborada por @roanelSP para @sanoysalvoblog

Atención primaria es un ámbito asistencial con un alto grado de incertidumbre, en el que se atiende un amplio espectro de enfermedades, a menudo en fases iniciales de su evolución y con síntomas muy inespecíficos. A las características propias del desempeño de la atención primaria se añaden las condiciones de trabajo, que pueden ser mas o menos favorables según las decisiones de gestión que se adopten. 

Entre las condiciones de trabajo que limitan la capacidad diagnóstica de los médicos de familia se encuentran las siguientes: 

  • Elevada carga asistencial y tiempo limitado de atención por paciente.
  • Dificultades para la realización y recepción ágil de los resultados de determinadas pruebas diagnósticas.
  • Incremento de las diversas modalidades de atención no presencial.
  • Problemas de coordinación con los especialistas hospitalarios, agravados también por la emergencia de las interconsultas no presenciales. 

A los elementos estructurales y organizativos se suman otros factores, como los sesgos cognitivos o heurísticos. Se trata de atajos mentales que se emplean habitualmente durante el proceso diagnóstico en atención primaria. Aunque resultan muy útiles para decidir con rapidez en la práctica cotidiana, aumentan el riesgo de errores diagnósticos por un enfoque inicial inadecuado, sobre todo cuando los profesionales están sometidos a una alta presión asistencial.

En este escenario se entiende que la atención primaria sea mucho más vulnerable a los errores diagnósticos que la atención hospitalaria. Los especialistas hospitalarios (también llamados especialistas focales) prestan una atención focalizada en un órgano, aparato o sistema (cardiología, neumología, neurología, endocrinología, etc.). Su objetivo es estudiar a fondo las enfermedades relacionadas con un área clínica, lo que tiende a generar errores por exceso (sobrediagnóstico y sobretratamiento) más que por defecto (infradiagnóstico y retrasos diagnósticos).

El ejercicio de una medicina prudente y proporcionada se ha convertido en una labor de funambulista. En nuestro día a día, en la consulta de atención primaria, hemos de sortear el difícil equilibrio entre adecuación e inercia. Saber “esperar y ver” cuando el proceso no impresiona de gravedad, adoptando y acordando con el paciente y la familia una serie de medidas de seguridad, pero también ser capaces de identificar las situaciones que requieren avanzar en el proceso diagnóstico de forma inmediata. Como se señalaba en una entrada previa de este blog, "cuando un médico de primaria observa síntomas comunes de enfermedades normalmente benignas, no puede ni debe inicialmente ensañarse con pruebas complementarias para descartar enfermedades poco comunes y malignas. Pruebas que, prescritas sin prudencia, pueden causar más iatrogenia que beneficio a la mayoría de los pacientes, además de disparar hasta niveles inadmisibles el gasto de recursos escasos y susceptibles de usos más eficientes".

La aplicación adecuada de la Regla de Jess nos vuelve a plantear dos cuestiones que son esenciales para la seguridad del proceso diagnóstico en atención primaria:

  1. Establecer una red de seguridad explicando al paciente cuáles son, en cada caso, los síntomas y signos de alarma, en qué circunstancias es necesario volver a consultar y cómo hacerlo, priorizando la atención presencial y aportando un canal efectivo de contacto. 
  2. Potenciar la organización del trabajo en equipo que prime la longitudinalidad y la accesibilidad de los pacientes a sus profesionales de referencia.

Reconocemos el valor de la iniciativa del NHS que trasciende de la singularidad de un caso real, con un desenlace fatal, a una propuesta para una mejor asistencia futura a muchos otros pacientes. No se trata de intervencionismo, sino de detectar situaciones de riesgo de retraso diagnóstico, de reevaluar con método y de proteger al paciente con una red de seguridad efectiva.

+ info: 
Jess’s Rule: Three strikes and we rethink. NHS England. 23 September, 2025.
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Ver en este blog
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Publicado por: Elena Serrano y Rosa Añel
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Cómo citar este artículo: 
Serrano Ferrández E., Añel Rodríguez RM. La Regla de Jess: tres pasos para evitar los retrasos diagnósticos en Atención Primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [28 de octubre de 2025; consultado 28 de octubre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/10/la-regla-de-jess-tres-pasos-para-evitar.html


Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia


La continuidad de la atención es uno de los pilares fundamentales de la medicina de familia. No es solo un principio ético y organizativo: cada vez contamos con más evidencia de que una relación continuada a lo largo de la vida con el mismo profesional de medicina de familia (longitudinalidad) se traduce en mejores resultados de salud, en un uso más racional de los servicios sanitarios y en una relación médico-paciente de confianza que favorece la seguridad y la calidad asistencial.

Un estudio publicado recientemente en The Lancet Primary Care aporta una contribución decisiva a este debate. Sus autores, Prior et al., analizaron la información de salud y uso de servicios sanitarios de más de 4,5 millones de personas adultas en Dinamarca. Estas personas fueron seguidas durante un año a partir de 2022, para estudiar la relación existente entre la continuidad en la adscripción a un mismo cupo de medicina de familia y diversos resultados clínicos.

Los hallazgos son claros: quienes habían permanecido más tiempo en el mismo centro de salud tenían menor riesgo de mortalidad, menos hospitalizaciones no planificadas y un menor uso de los servicios de urgencias fuera de horario. 

Aunque los cambios frecuentes de médica/o de familia se asociaron a peores resultados en salud, estos efectos negativos podían mitigarse si posteriormente el paciente permanecía más años en el mismo centro. 

Los resultados principales se pueden consultar en la siguiente infografía, que muestra la asociación entre los años adscritos a la consulta actual (estratificados por cambios previos de consulta) y las variables resultado del estudio: la mortalidad, la continuidad asistencial intersectorial, los contactos hospitalarios no programados y los contactos con la atención urgente fuera de horario en atención primaria.


Estos resultados se suman a otros ya conocidos. En Noruega, un estudio del año 2022 de Sandvik et al. demostró que ser atendido por el mismo médico de familia durante más de 15 años aumentaba en un 30% la supervivencia de los pacientes, además de reducir ingresos hospitalarios y visitas a urgencias. La revisión sistemática de 2018 de Pereira Gray et al.,que incluyó 22 estudios de diferentes países, demostró que tener el mismo médico de familia durante más de 10 años reducía un 30% el uso de servicios de urgencias, un 28% las hospitalizaciones y un 25% la mortalidad.

La evidencia es consistente en diferentes países y sistemas sanitarios: la longitudinalidad, es decir, el mantenimiento de una relación continuada en el tiempo entre paciente y el/la médica/o de familia se comporta como un verdadero “factor protector de la salud”.

En España, esta reflexión ha sido recogida y desarrollada en el editorial publicado por Añel y Astier en la Revista Clínica de Medicina de Familia, ya reseñado anteriormente en este blog. En ese artículo se destaca que la longitudinalidad no es únicamente una cuestión de organización o conveniencia, sino una característica esencial que protege frente a la fragmentación de la atención sanitaria, mejora la eficiencia y refuerza el compromiso del sistema con las personas y las comunidades. La longitudinalidad es, en definitiva, un determinante más de salud, comparable a otros más clásicos, como la alimentación, la vivienda o la actividad física.

La coincidencia entre la evidencia internacional y la experiencia española refuerza la necesidad de preservar y reforzar este valor en nuestros centros de salud. Sin embargo, sabemos que la longitudinalidad se encuentra amenazada por la sobrecarga asistencial, la escasez de profesionales y las dificultades para garantizar una asignación estable de médico y enfermera de familia a cada persona. La tentación de modelos organizativos basados en la inmediatez y la atención episódica puede ser comprensible en contextos de presión asistencial, pero sus costes en salud y equidad son muy elevados como demuestra la evidencia científica.

El estudio danés aporta un mensaje especialmente relevante para la política sanitaria: la continuidad no es un lujo, es una necesidad real de salud pública. Invertir en longitudinalidad significa invertir en supervivencia, en menos hospitalizaciones y en una atención más eficiente y segura. Y es, además, una forma de fortalecer el vínculo de confianza que constituye el corazón mismo de la medicina de familia.

En un momento en el que se debaten reformas y modelos alternativos, conviene recordar que la longitudinalidad no es un atributo opcional, sino un derecho de los pacientes y una obligación de los sistemas sanitarios. Las y los médicos de familia en España, como en Dinamarca y Noruega, sabemos que acompañar a nuestros pacientes a lo largo de su vida es una de las intervenciones más poderosas, eficaces y menos costosas que podemos ofrecer.


+ info:
Prior A, Rasmussen LA, Virgilsen LF, Vedsted P, Vestergaard M. Continuity of care in general practice and patient outcomes in Denmark: a population-based cohort study. Lancet Prim Care. 2025;1:100016. DOI: 10.1016/j.lanprc.2025.100016
Sandvik H, Hetlevik Ø, Blinkenberg J, Hunskaar S. Continuity in general practice as predictor of mortality, acute hospitalisation, and use of out-of-hours care: a registry-based observational study in Norway. Br J Gen Pract. 2022;72(715):e84-e90. DOI: 10.3399/BJGP.2021.0340
Pereira DJ, Sidaway K, White E, Thorne A, Evans PH. Continuity of care with doctors—a matter of life and death? A systematic review of continuity of care and mortality. BMJ Open. 2018;8:e021161. DOI: 10.1136/bmjopen2017-021161
Añel Rodriguez RM, Astier Peña MP. Longitudinalidad en Atención Primaria: un factor protector de la salud. Rev Clín Med Fam. 2022;15(2):75-76. DOI: 10.55783/rcmf.150202
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Cómo citar este artículo:
Vidal Alaball J, Astier Peña, MP. Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [14 de septiembre de 2025; consultado 14 de septiembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/09/mas-anos-juntos-mas-salud-la.html