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La seguridad del paciente comienza con el acceso a la atención sanitaria

Tradicionalmente, los programas de seguridad del paciente se han centrado en el análisis y prevención de los eventos adversos que se producen durante la atención clínica. Pero la seguridad del paciente comienza mucho antes: comienza en el acceso a la asistencia sanitaria. 
Este es el argumento central del artículo sobre los incidentes de seguridad que se producen antes de atender al paciente, recientemente publicado en JAMA.

Los autores señalan que las demoras y dificultades en el acceso a la asistencia son más que meros problemas de gestión o de eficiencia administrativa, y deben considerarse incidentes de seguridad del paciente. Por ello, proponen abordar los problemas de accesibilidad aplicando algunos principios propios de las organizaciones de alta fiabilidad.

Estudios previos han demostrado que los riesgos de seguridad del paciente comienzan antes de la valoración clínica, desde la llegada del paciente al centro sanitario. Se han descrito, sobre todo en los servicios de urgencias, eventos adversos por retrasos diagnósticos y deterioros clínicos no detectados, asociados a la sobrecarga asistencial y a los tiempos de espera.

Hassid y Kaafarani amplían el espacio temporal en el que puede verse comprometida la seguridad del paciente, situándolo antes del contacto físico con el sistema sanitario. Su aportación más relevante consiste en considerar que las barreras para conseguir cita y las dificultades para recibir la atención precisa, a tiempo y por el profesional más adecuado en cada caso, impactan directamente en la seguridad del paciente con consecuencias clínicas que pueden ser graves.

El editorial llega en un momento oportuno. Su publicación en marzo de 2026 coincide con la del informe sobre los 10 problemas más preocupantes para la seguridad del paciente en 2026, que sitúa los problemas de acceso a la asistencia en el segundo puesto entre los principales riesgos. Aunque el informe alude específicamente al deterioro de la accesibilidad en las zonas rurales, la realidad en nuestro país es que las dificultades para acceder a la atención sanitaria constituyen un problema en aumento, que afecta también al ámbito urbano y que incrementa las desigualdades sociales en salud.

Las dificultades para conseguir cita, las demoras para la realización de pruebas diagnósticas y el incremento de las listas de espera empujan a la población a buscar vías alternativas de acceso a la atención sanitaria. La evidencia disponible en nuestro país muestra la asociación entre las demoras en atención primaria y la contratación de seguros privados. También en este aspecto se cumple la ley de los cuidados inversos: las personas con mayores ingresos son las que pueden recurrir con más facilidad a seguros médicos privados, lo que introduce un importante factor de inequidad en el acceso a la asistencia.

Las listas de espera constituyen una de las expresiones más visibles de los problemas de accesibilidad. Detrás de ellas confluyen factores organizativos complejos, como los recursos insuficientes, las dificultades de planificación, la sobrecarga asistencial o la fragmentación de los circuitos de atención. Su impacto va mucho más allá de la demora en la atención: retrasos diagnósticos, deterioro clínico, pérdida de oportunidades terapéuticas y peor pronóstico. Son, exactamente, los riesgos que Hassid y Kaafarani reclaman que el sistema aprenda a identificar.

Aunque las barreras para el acceso a la asistencia han estado fuera del radar de la seguridad clínica, sus consecuencias pueden ser igual de graves que las de los eventos adversos derivados de la asistencia sanitaria. 

Cuando un paciente no puede acceder a tiempo a la atención que necesita, algo está fallando en el sistema. Independientemente de que los problemas de acceso se deban a dificultades administrativas, a obstáculos organizativos o a decisiones de gestión inadecuadas, se trata de fallos que merecen ser analizados, registrados y corregidos con el mismo rigor que los que se producen durante la atención clínica. Reconocer su importancia es el primer paso para hacerles frente.


+ info:
Hassid VJ, Kaafarani HM. Patient Safety Begins With Access: Safety Events That Occur Before Meeting the Patient. JAMA. Publicado en línea el 11 de marzo de 2026. 
ECRI & Institute for Safe Medication Practices (ISMP). Top 10 Patient Safety Concerns 2026. Plymouth Meeting, PA: ECRI. Publicado en línea el 9 de marzo de 2026.
Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). Demoras en la Atención Primaria y aseguramiento privado. Publicado en línea el 5 de julio de 2023. 

Publicado por Rosa Añel

Cómo citar esta entrada: 
Añel Rodríguez RM. La seguridad del paciente comienza con el acceso a la atención sanitaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria [20 de mayo de 2026; consultado 20 de mayo de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/05/la-seguridad-del-paciente-comienza-con.html 


"Tutorial DIY: Monta tu maletín rural". Taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC. Zaragoza, 21 de marzo de 2026


María Escorihuela es médica de familia en el consultorio de Mazaleón, en Teruel. Es la actual coordinadora del grupo de trabajo de Medicina Rural de la Sociedad Aragonesa de Medicina de Familia y Comunitaria, integrante del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente de la semFYC, y autora del del blog "Diario de una médica rural".

Recientemente ha participado como docente en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, que tuvo lugar en Zaragoza los días 20 y 21 de marzo de 2026. La entrevistamos para que nos cuente los detalles de su taller "Tutorial DIY: Monta tu maletín rural".

Sano y salvo: El maletín del médico de familia puede parecer algo poco relevante, incluso anticuado. ¿Cómo surgió la idea de hacer este taller?

María Escorihuela: El grupo de trabajo de medicina rural recuperó una iniciativa de hacía algunos años, consistente en impartir talleres sobre el maletín del médico rural para los médicos residentes. El comité científico nos propuso adaptarlo para este congreso y nos pareció una idea fantástica. Desde el principio tuvimos claro que debíamos actualizar nuestras presentaciones así que recopilé bibliografía al respecto. Resultó que, en su mayor parte, la biblografía existente se limitaba a propuestas de listados del contenido del maletín o al diseño de herramientas destinadas exclusivamente a resolver demandas de atención urgente.  

Me asaltaba constantemente la pregunta: ¿Esto es lo que me hubiera gustado que me contasen antes de preparar el maletín que iba a utilizar a diario? Estaba decidida a abordarlo desde el punto de vista del uso seguro del maletín; y debíamos contar todo eso que no se estaba publicando porque pertenece a la experiencia personal. Porque el maletín es mucho más que un contenedor de materiales y utensilios. Es una herramienta clínica, una extensión de la capacidad resolutiva del médico en el domicilio. Un maletín bien pensado y organizado es una forma de estar preparado para actuar lo mejor posible en cualquier circunstancia.

S. y s.: ¿El mantenimiento del maletín puede considerarse una práctica segura?

M. E.: Si, indudablemente la forma en que se prepara, organiza y revisa el maletín es en sí misma una práctica de seguridad, tanto para el paciente como para el profesional. Mantenerlo ordenado, revisar su contenido y adaptarlo a la práctica real forma parte del trabajo clínico responsable.

S. y s.:  Entonces, más que llenar el maletín de materiales, lo importante es pensar y decidir que es lo que verdaderamente es más necesario llevar.

M. E.: Exacto. Preparar el maletín obliga a anticipar las situaciones clínicas a las que te enfrentas, revisar tus propias competencias y tomar decisiones conscientes sobre lo que realmente necesitas. Ese proceso ayuda a evitar la improvisación, reduce incidentes, mejora la confianza profesional y favorece un uso más eficiente de los recursos.

S. y s.: ¿Qué aspectos prácticos consideras clave en la organización del maletín?

M. E.: Algunos aspectos importantes son elegir el tipo de maletín según las necesidades, organizar los compartimentos de forma funcional para el trabajo diario, protegerlo de factores que afectan a los materiales como las temperaturas extremas o la humedad y, por supuesto, revisar periódicamente su contenido y controlar las caducidades. Además, hay que pensar en la gestión segura de los residuos que se generan durante la atención, por lo que es importante llevar un pequeño contenedor de utensilios punzantes y residuos biológicos. 

La idea es diseñar un maletín con el que resolver casi todas las consultas domiciliarias que se plantean a un médico de familia, y no solo las urgentes. Pero, como sabemos, en el maletín no cabe todo, ni es pertinente llevar materiales de uso excepcional. Por eso proponemos la creación de algunos “kits” accesorios o pequeños módulos que pueden complementar al maletín en un momento dado y están pensados para escenarios clínicos concretos o para habilidades específicas que utilicemos con relativa frecuencia. 

Hablamos de un compartimento de suturas o cirugía menor, uno preparado para conseguir un acceso de vía venosa y sueroterapia, uno de terapias respiratorias, uno de vía subcutánea en situación paliativa y uno para un sondaje vesical evacuatorio; aunque podrían configurarse muchos diferentes según las necesidades de cada profesional.

Listados del material, fármacos y “kits” accesorios propuestos para el maletín rural

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S. y s.: Desde la perspectiva de la seguridad del paciente, ¿qué errores crees que deberían evitarse en relación con el uso del maletín?

M. E.: El maletín debe contener aquello que realmente permite diagnosticar y tratar los problemas más frecuentes y responder a las primeras actuaciones en situaciones urgentes. Uno de los errores más habituales suele ser llevar material o medicación que apenas se usa o que no sabe utilizar, o llevar fármacos o materiales caducados, lo que equivale a no poder disponer de ellos. Estas situaciones aumentan el riesgo de incidentes de seguridad del paciente. También es importante evitar el exceso de material innecesario, así como las carencias de lo verdaderamente importante. 

S. y s.:  En tu taller, has evitado presentar las típicas listas de "material imprescindible”, ¿por qué?

M. E.: Si, así es. Porque creo que ese enfoque tiene poco sentido. El maletín es mucho más que un contenedor de material. Cada profesional debería diseñar su maletín según su práctica, su entorno y sus necesidades reales. No hay dos médicos iguales y, por tanto, tampoco debería haber dos maletines iguales. Además, el maletín no es algo estático: cambia con el tiempo, conforme evoluciona el conocimiento médico y la experiencia profesional, pero también es diferente según el contexto en el que se trabaja. Por esa razón pusimos este título al taller “DIY”, del inglés “do it yourself”, porque nadie diseñará mejor tu maletín que tú misma.

Presentación del taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, el 21 de marzo de 2026 en Zaragoza

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S. y s.: ¿Qué mensaje darías a residentes y a jóvenes médicas y médicos de familia para tener el maletín siempre a punto, con lo estrictamente necesario, y así ser lo más eficientes posible durante la atención domiciliaria?

M. E.: El mensaje clave es que merece la pena diseñar nuestro maletín con tiempo. Los pasos indispensables serían: crear los listados de material y fármacos adaptados a nuestro perfil profesional y nuestra comunidad, elegir el continente en función de ese contenido y de nuestras necesidades, ordenarlo buscando la funcionalidad por encima de la lógica, elegir un sistema de reposición y control de caducidades fiable y cómodo, asegurar la gestión de los residuos rigurosa.  Porque un maletín que se improvisa con cada atención, o que no se abre o no se revisa provoca inseguridad; pero un maletín que se mantiene vivo y cuidado se convierte en el mejor aliado del médico de familia.

S. y s.: Enhorabuena María, es un gran trabajo, muy bien explicado, práctico y de ayuda no solo en el entorno rural, también en el urbano, para mejorar la calidad y la seguridad de la asistencia en los domicilios y en la comunidad.


Publicado por Sano y salvo

Cómo citar esta entrada:
Sano y salvo. "Tutorial DIY: Monta tu maletín rural". Taller impartido por María Escorihuela en el IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC, Zaragoza 21 de marzo de 2026. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [11 de abril de 2026; consultado 11 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/tutorial-diy-monta-tu-maletin-rural.html


Complejidad, atención geriátrica y seguridad del paciente

La atención a las personas mayores suele describirse como complicada. Pero en realidad es más que eso: es compleja. Múltiples factores interactúan entre sí, los cambios pueden amplificarse de forma inesperada y los resultados no siempre siguen trayectorias previsibles.

Aunque usamos los términos “complicado” y “complejo” indistintamente, conviene detenerse en los matices. Una situación complicada está compuesta por muchos elementos y variables, pero sus relaciones tienden a ser estables y, con análisis y tiempo suficientes, se puede llegar a entender su funcionamiento y sus interacciones para abordarla de forma adecuada. Una situación compleja, en cambio, se caracteriza por interacciones dinámicas, con retroalimentación y adaptación constante; incluso disponiendo de la mejor información y un análisis cuidadoso, siempre queda una parte de incertidumbre, porque el sistema cambia mientras lo observamos y mientras intervenimos. Las situaciones complejas son más difíciles de abordar que las situaciones complicadas.

En la atención a las personas mayores confluyen ambas circunstancias: el abordaje de los problemas de salud es complicado (multimorbilidad, fragilidad, polifarmacia, necesidad de conciliación y coordinación de las diferentes intervenciones, etc.) y se trata de una realidad compleja, donde la seguridad de la asistencia depende de reconocer interacciones, puntos de inflexión y cascadas de intervenciones inadecuadas. 

La Revista de la Sociedad Americana de Geriatría ha publicado un editorial titulado Cuando las pequeñas cosas suman: aprovechar la teoría de la emergencia para decodificar la complejidad en la atención geriátrica, que parte de la premisa de que los pacientes geriátricos funcionan como sistemas complejos: pequeñas variaciones pueden desencadenar cambios bruscos y desestabilizadores.

La complejidad clínica se define como la interacción dinámica entre múltiples condicionantes y características del propio paciente y factores del sistema sanitario. Una interacción que genera trayectorias no lineales, efectos emergentes y un elevado nivel de incertidumbre. 

Las autoras proponen un marco conceptual para comprender y abordar esta complejidad. Los resultados en salud no pueden explicarse únicamente por factores clínicos aislados, sino por la interacción entre cuatro dominios (biológico, funcional, psicológico/cognitivo y social) y por las propiedades emergentes que surgen de esa interacción.

Las propiedades emergentes ayudan a entender por qué la evolución clínica de las personas mayores resulta difícil de predecir. Entre ellas destacan cuatro conceptos clave de la teoría de la complejidad: 

  1. Dinámica no lineal. En los sistemas complejos los efectos no son proporcionales a las causas. En geriatría, un desencadenante aparentemente menor —una infección leve, un cambio de medicación o una alteración social— puede precipitar eventos importantes como delirium, fragilidad o pérdida de autonomía.
  2. Autoorganización. Los sistemas complejos generan patrones de funcionamiento sin que exista un control central. En la práctica clínica esto se observa en cómo pacientes, familias y profesionales desarrollan rutinas y estrategias adaptativas para afrontar las limitaciones funcionales o cognitivas.
  3. Transiciones de fase o puntos de inflexión. Cuando se supera un determinado umbral, el sistema puede cambiar bruscamente de estado. En geriatría esto se refleja, por ejemplo, en el paso relativamente repentino de una situación estable a la fragilidad o a la discapacidad tras una situación de estrés aparentemente menor.
  4. Dependencia de la trayectoria. Las decisiones y eventos tempranos condicionan las posibilidades futuras. Intervenciones iniciales, hospitalizaciones o procesos de descompensación pueden marcar trayectorias de deterioro que después resultan difíciles de modificar.

Resumen gráfico de la teoría de la complejidad aplicada a la atención geriátrica. Traducido al español por Rosa Añel para Sano y salvo, del original "When Little Things Add Up: Harnessing Emergence Theory to Decode Complexity in Geriatric Care" publicado en la revista Journal of American Geriatrics Society.


Desde esta perspectiva y como se muestra en la figura, las autoras recomiendan estas cuatro líneas de acción en la práctica clínica:

  1. Evaluación dinámica a lo largo del tiempo. Más que “fotografías” puntuales, proponen una monitorización sensible a cambios y fluctuaciones que pueden actuar como señales tempranas. Por ejemplo, variaciones funcionales o cambios cognitivos sutiles.
  2. Detección temprana de señales de deterioro. La vigilancia de cambios leves pero significativos requiere que profesionales y personas cuidadoras estén preparadas para reconocerlos y actuar con rapidez, evitando que se consoliden en "trayectorias de deterioro". Por ejemplo, cambios en la marcha, el apetito, el sueño, el estado de ánimo o la cognición.
  3. Prevención de cascadas de eventos adversos. Los eventos adversos rara vez ocurren de forma aislada: se retroalimentan en bucles que amplifican la vulnerabilidad del paciente a lo largo del tiempo. Prevenirlos exige identificar los “puntos de intervención de alto impacto” capaces de interrumpir esas cascadas, como sucede con las interacciones y efectos secundarios de la polifarmacia, o con las consecuencias de la inmovilización por hospitalización o cirugía.
  4. Plan de cuidados interdisciplinar. Dado que los problemas se retroalimentan entre los cuatro dominios (biológico, funcional, psicológico y social), los enfoques aislados o específicos para el abordaje de cada enfermedad resultan insuficientes. Se necesitan intervenciones combinadas y coordinadas que generen efectos sinérgicos y sostenibles. Por ejemplo, en un plan de acción dirigido a un paciente frágil, mejorar el estado nutricional combinado con entrenamiento de fuerza y equilibrio facilita su participación en actividades grupales estructuradas y reduce el aislamiento, con efectos positivos en el estado de ánimo y bienestar psicológico. 

En términos prácticos, aplicar la teoría de la complejidad a la asistencia geriátrica implica cambiar el enfoque clínico: pasar de una gestión estática, reactiva y centrada en enfermedades aisladas a una planificación de la atención más dinámica, proactiva y orientada a la persona.


+ info:
Izquierdo-Porrera AM, Kheirbek RE, Sorkin JD. When Little Things Add Up: Harnessing Emergence Theory to Decode Complexity in Geriatric Care. J Am Geriatr Soc. 2025 Dec 23. doi: 10.1111/jgs.70239. Epub ahead of print. PMID: 41437418.

Publicado por: Rosa Añel y Elena Serrano

Cómo citar este artículo: 
Añel Rodríguez RM, Serrano Ferrández E. Complejidad, atención geriátrica y seguridad del paciente. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [10 de marzo de 2026; consultado 10 de marzo de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/03/complejidad-atencion-geriatrica-y.html


Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia


La continuidad de la atención es uno de los pilares fundamentales de la medicina de familia. No es solo un principio ético y organizativo: cada vez contamos con más evidencia de que una relación continuada a lo largo de la vida con el mismo profesional de medicina de familia (longitudinalidad) se traduce en mejores resultados de salud, en un uso más racional de los servicios sanitarios y en una relación médico-paciente de confianza que favorece la seguridad y la calidad asistencial.

Un estudio publicado recientemente en The Lancet Primary Care aporta una contribución decisiva a este debate. Sus autores, Prior et al., analizaron la información de salud y uso de servicios sanitarios de más de 4,5 millones de personas adultas en Dinamarca. Estas personas fueron seguidas durante un año a partir de 2022, para estudiar la relación existente entre la continuidad en la adscripción a un mismo cupo de medicina de familia y diversos resultados clínicos.

Los hallazgos son claros: quienes habían permanecido más tiempo en el mismo centro de salud tenían menor riesgo de mortalidad, menos hospitalizaciones no planificadas y un menor uso de los servicios de urgencias fuera de horario. 

Aunque los cambios frecuentes de médica/o de familia se asociaron a peores resultados en salud, estos efectos negativos podían mitigarse si posteriormente el paciente permanecía más años en el mismo centro. 

Los resultados principales se pueden consultar en la siguiente infografía, que muestra la asociación entre los años adscritos a la consulta actual (estratificados por cambios previos de consulta) y las variables resultado del estudio: la mortalidad, la continuidad asistencial intersectorial, los contactos hospitalarios no programados y los contactos con la atención urgente fuera de horario en atención primaria.


Estos resultados se suman a otros ya conocidos. En Noruega, un estudio del año 2022 de Sandvik et al. demostró que ser atendido por el mismo médico de familia durante más de 15 años aumentaba en un 30% la supervivencia de los pacientes, además de reducir ingresos hospitalarios y visitas a urgencias. La revisión sistemática de 2018 de Pereira Gray et al.,que incluyó 22 estudios de diferentes países, demostró que tener el mismo médico de familia durante más de 10 años reducía un 30% el uso de servicios de urgencias, un 28% las hospitalizaciones y un 25% la mortalidad.

La evidencia es consistente en diferentes países y sistemas sanitarios: la longitudinalidad, es decir, el mantenimiento de una relación continuada en el tiempo entre paciente y el/la médica/o de familia se comporta como un verdadero “factor protector de la salud”.

En España, esta reflexión ha sido recogida y desarrollada en el editorial publicado por Añel y Astier en la Revista Clínica de Medicina de Familia, ya reseñado anteriormente en este blog. En ese artículo se destaca que la longitudinalidad no es únicamente una cuestión de organización o conveniencia, sino una característica esencial que protege frente a la fragmentación de la atención sanitaria, mejora la eficiencia y refuerza el compromiso del sistema con las personas y las comunidades. La longitudinalidad es, en definitiva, un determinante más de salud, comparable a otros más clásicos, como la alimentación, la vivienda o la actividad física.

La coincidencia entre la evidencia internacional y la experiencia española refuerza la necesidad de preservar y reforzar este valor en nuestros centros de salud. Sin embargo, sabemos que la longitudinalidad se encuentra amenazada por la sobrecarga asistencial, la escasez de profesionales y las dificultades para garantizar una asignación estable de médico y enfermera de familia a cada persona. La tentación de modelos organizativos basados en la inmediatez y la atención episódica puede ser comprensible en contextos de presión asistencial, pero sus costes en salud y equidad son muy elevados como demuestra la evidencia científica.

El estudio danés aporta un mensaje especialmente relevante para la política sanitaria: la continuidad no es un lujo, es una necesidad real de salud pública. Invertir en longitudinalidad significa invertir en supervivencia, en menos hospitalizaciones y en una atención más eficiente y segura. Y es, además, una forma de fortalecer el vínculo de confianza que constituye el corazón mismo de la medicina de familia.

En un momento en el que se debaten reformas y modelos alternativos, conviene recordar que la longitudinalidad no es un atributo opcional, sino un derecho de los pacientes y una obligación de los sistemas sanitarios. Las y los médicos de familia en España, como en Dinamarca y Noruega, sabemos que acompañar a nuestros pacientes a lo largo de su vida es una de las intervenciones más poderosas, eficaces y menos costosas que podemos ofrecer.


+ info:
Prior A, Rasmussen LA, Virgilsen LF, Vedsted P, Vestergaard M. Continuity of care in general practice and patient outcomes in Denmark: a population-based cohort study. Lancet Prim Care. 2025;1:100016. DOI: 10.1016/j.lanprc.2025.100016
Sandvik H, Hetlevik Ø, Blinkenberg J, Hunskaar S. Continuity in general practice as predictor of mortality, acute hospitalisation, and use of out-of-hours care: a registry-based observational study in Norway. Br J Gen Pract. 2022;72(715):e84-e90. DOI: 10.3399/BJGP.2021.0340
Pereira DJ, Sidaway K, White E, Thorne A, Evans PH. Continuity of care with doctors—a matter of life and death? A systematic review of continuity of care and mortality. BMJ Open. 2018;8:e021161. DOI: 10.1136/bmjopen2017-021161
Añel Rodriguez RM, Astier Peña MP. Longitudinalidad en Atención Primaria: un factor protector de la salud. Rev Clín Med Fam. 2022;15(2):75-76. DOI: 10.55783/rcmf.150202
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Cómo citar este artículo:
Vidal Alaball J, Astier Peña, MP. Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [14 de septiembre de 2025; consultado 14 de septiembre de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/09/mas-anos-juntos-mas-salud-la.html


“No hacer en perspectiva de género”, una guía imprescindible para una Atención Primaria más segura y equitativa

La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) ha publicado recientemente un documento que señala con claridad cómo el sesgo de género sigue presente en las decisiones clínicas cotidianas.

El documento “No hacer en perspectiva de género”, en el que han participado profesionales de los diferentes grupos de trabajo de semFYC, supone una valiosa aportación a la calidad y la equidad de la asistencia en Atención Primaria, al poner el foco en las prácticas clínicas de bajo valor que perpetúan desigualdades de género y que pueden comprometer la seguridad del paciente. 

No estamos ante simples errores técnicos: se trata de prácticas asistenciales que, al ignorar las diferencias de género, reproducen desigualdades, refuerzan estigmas y, en muchas ocasiones, aumentan los riesgos clínicos.

Cada recomendación “No hacer” va acompañada de una explicación sobre el sesgo de género al que se refiere y los posibles daños clínicos o éticos asociados. Se ofrece, en cada caso, una alternativa de buena práctica, y se concluye indicando las referencias bibliográficas de la mejor evidencia científica disponible.

Buena parte de las 12 recomendaciones incluidas en esta publicación abordan los problemas derivados de la falta de atención a las características propias de las pacientes mujeres. Unas peculiaridades o diferencias que, hasta hace poco, no se han contemplado ni en la asistencia clínica ni en la investigación. 

No se ha tenido en cuenta, por ejemplo, que los trastornos del embarazo como la preeclampsia, la diabetes gestacional o los partos prematuros no son eventos clínicos aislados, sino auténticos marcadores de riesgo vascular a largo plazo. Ignorar estos antecedentes supone un sesgo de género en la valoración integral del riesgo cardiovascular en las mujeres. Si las guías de prevención primaria y secundaria no incluyen estos eventos obstétricos como factores de riesgo, se produce una infravaloración del riesgo vascular en las mujeres.

En relación con la menopausia, no se recomienda instaurar un tratamiento hormonal sustitutivo con el objetivo de prevenir la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares o la demencia, ya que los beneficios no superan a los riesgos.

Otro caso especialmente sensible en términos de seguridad clínica es el infradiagnóstico de la cardiopatía isquémica en mujeres, una de las formas más documentadas de inequidad diagnóstica en medicina. El documento apunta cómo los síntomas que presentan las mujeres con angina de pecho o con infarto —denominados “atípicos”, por ser diferentes a los que presentan los hombres— son frecuentemente ignorados, lo que se traduce en retrasos diagnósticos y peores resultados clínicos. No se trata solo de desigualdad: hablamos de diagnósticos omitidos y tratamientos no iniciados.

También se advierte sobre la medicalización de cuidadoras con síntomas de sobrecarga física y emocional, a las que se prescriben psicofármacos en lugar de ofrecer apoyo emocional y medidas no farmacológicas: un claro ejemplo de iatrogenia por sesgo de género. Esta práctica, además de no resolver el problema de fondo, expone a las pacientes a riesgos evitables debidos a los efectos adversos y a la dependencia de la medicación.

Se señala también la sobreutilización de pruebas de cribado de cáncer de cuello uterino, endometrio, ovario y mama en población de bajo riesgo. La práctica rutinaria de recomendar revisiones ginecológicas anuales sin una indicación clara ni estratificación del riesgo no solo es innecesaria, sino que puede generar daños. Se recomienda realizar un cribado oportunista adecuado al perfil de riesgo de cada mujer.

Pero no solo las mujeres resultan perjudicadas por los sesgos de género durante la asistencia sanitaria. En el caso de la depresión, por ejemplo, se produce una infravaloración del riesgo de suicidio en hombres, por no aplicar un enfoque de género en la valoración y abordaje de dicho riesgo.

Además de todo lo anterior, se incluyen recomendaciones sobre la comunicación con las personas trans, la exploración de los problemas de índole sexual, y la influencia de los roles de género en los procesos de participación y desarrollo comunitario.

En definitiva, este documento es más que un listado de prácticas a evitar: es una llamada a reflexionar sobre el valor añadido de introducir la perspectiva de género tanto en la práctica clínica como en la investigación y en la formación. Y no solo por una cuestión de equidad y de calidad asistencial, sino también como un elemento fundamental de la seguridad del paciente. 

Como profesionales tenemos la responsabilidad de revisar y adecuar nuestras prácticas, identificar los sesgos que perpetúan las desigualdades y actuar en consecuencia. Para todo ello puede ser de utilidad el documento "No hacer en perspectiva de género".

+  info:
Recomendaciones "NO HACER". 2014. Grupo de Trabajo de la semFYC para el proyecto Recomendaciones «No hacer»
Recomendaciones "NO HACER" (2ª parte). 2015. Grupo de Trabajo de la semFYC para el proyecto Recomendaciones «No hacer»

Ver en este blog otras entradas sobre recomendaciones no hacer


Publicado por Lourdes Luzón y Rosa Añel
Cómo citar esta entrada:
Luzón Oliver L, Añel Rodríguez RM. “No hacer en perspectiva de género”, una guía imprescindible para una Atención Primaria más segura y equitativa. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [20 de julio de 2025; consultado 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/07/no-hacer-en-perspectiva-de-genero-una.html


Prevenciones, las justas: prevención prudente, infra/sobreprevención y deprevención


En una reciente entrada en este blog apuntábamos que, como en la prescripción prudente, en la prevención prudente podemos decir que "actividades preventivas, las justas". Ni más, ni menos.

En esta entrada proponemos nuevos conceptos como prevención prudente, sobreprevención y deprevención, así como unas primeras recomendaciones para su aplicación en la práctica, en el contexto actual.

Necesitamos desarrollar nuevos términos, paradigmas y actividades para ajustar las medidas de prevención, a la luz de la evidencia científica, para hacerlas más efectivas, eficientes, seguras, equitativas y practicables en el mundo real.

En lo relativo a la prevención —como en cualquier otro tipo de intervención sanitaria— tanto los excesos como los defectos pueden perjudicar la salud.

Todo el mundo tiene claro que no aplicar un tratamiento preventivo o curativo, cuando está indicado, puede perjudicar al paciente. Pero hay menos conciencia del peligro de los excesos en el tratamiento farmacológico, la sobremedicación, y menos aún de los riesgos asociados a los excesos en las actividades preventivas, que proponemos llamar sobreprevención

La sobreprevención es la realización de actividades preventivas que no han demostrado mejorar la salud de las personas a las que se aplican o que tienen un balance negativo entre los daños y los beneficios que generan.

Los daños pueden deberse, en primer lugar, a los efectos adversos de las pruebas o tratamientos preventivos.

Por ejemplo, en EE.UU., tras promover el actual secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. el uso de la vitamina D como alternativa a la vacunación para prevenir el sarampión contra toda evidencia—, se ha producido un aumento inédito tanto de las hospitalizaciones por intoxicación de vitamina D como de sarampión. Este último es el otro riesgo de una actividad preventiva ineficaz cuando se usa en vez de otra eficaz: la persona que se somete a ella pierde la oportunidad de evitar un daño prevenible. Es la antítesis de la prevención, lo que podríamos llamar disprevención: actuaciones que no evitan daños, sino que los producen. 

El uso de la hidroxicloroquina o la ivermectina para la prevención de la COVID-19 es otro ejemplo reciente con desastrosos resultados. El desabastecimiento de la hidroxicloroquina por su uso fuera de indicaciones también afectó a las personas que la tenían prescrita en afecciones en las que sí está indicada, otro efecto colateral a tener en cuenta cuando se consumen recursos valiosos y limitados en actividades prescindibles.

La llegada a la potestad reguladora de los que defienden estas medidas dispreventivas en diversos países, y notablemente en uno de la importancia de EE.UU., abre una preocupante era de riesgos nuevos o reemergentes para la salud pública. Siguiendo con el ejemplo de la ivermectina, en el estado de Arkansas acaba de ser liberalizada su venta sin receta médica, una reivindicación de los que propugnan su uso, sin base científica, con fines tan dispares como prevenir y tratar la COVID o tratar el cáncer.

Las propias pruebas de cribado —detección de enfermedades en personas sin síntomas de padecerlas— también pueden producir efectos adversos: radiaciones ionizantes acumulativas, hematomas o síncopes con caída por venopunción... Sólo son asumibles, por bajo que sea su riesgo, si la probabilidad de que el paciente salga beneficiado por su realización supera a la de que sea dañado. Toda prueba cuya realización no es de esperar que mejore los resultados de la atención, incluso si sus efectos adversos no son graves ni frecuentes, es inaceptable tanto desde el punto de vista de la seguridad del paciente como desde el de la eficiencia del sistema.

Una prueba de cribado puede así mismo producir daño por falsos resultados positivos, que tienen un impacto psicológico en el paciente, pueden causarle problemas sociales o laborales y a menudo generan nuevas pruebas y tratamientos innecesarios.

Los falsos positivos pueden deberse a la falta de validez de la prueba, que puede ser intrínseca o debida a su aplicación en poblaciones con baja prevalencia del problema a cribar. Hay pruebas como la determinación del PSA que tienen cierta utilidad en el manejo del paciente con síntomas compatibles con cáncer de próstata, pero no como método de cribado en población general asintomática. Encontrar los subgrupos de población, por edad, raza u otras variables, en los que las pruebas tienen un balance daño/beneficio favorable es objeto de continuas revisiones para el PSA y otros métodos de cribado.

No es igual el valor predictivo de una prueba en pacientes con síntomas de una enfermedad, estudiados por el médico que la ha solicitado para afinar el diagnóstico —una población en la que la prevalencia de la enfermedad es muy alta— que en personas asintomáticas en las que la prevalencia es baja. Se trata de una simple cuestión de cálculo: a menor prevalencia, menor valor predictivo positivo.

En algunos casos, los positivos son reales pero intranscendentes: no hubieran generado ningún problema al paciente, al que sí le pueden causar daños los tratamientos innecesarios inducidos, además de las preocupaciones por el hallazgo. Una variante es el caso de enfermedades que no tienen mejor pronóstico por la detección en fase asintomática respecto a la detección cuando aparecen síntomas, por su lenta progresión o porque no existe un tratamiento eficaz para ellas. Cargar a un paciente asintomático con el peso del diagnóstico de una enfermedad que no se le puede tratar es una forma de ensañamiento que atenta directamente contra el principio ético de no maleficencia.

Los anteriores son casos de sobrediagnóstico: la identificación de una enfermedad o hallazgo incidental que, de no haberse detectado, no hubiera tenido consecuencias para el paciente. El sobrediagnóstico, un efecto adverso en cascada de la sobreprevención, suele generar a su vez sobretratamiento. En la imagen contigua representamos esta cascada de la sobreprevención.


La cascada de la sobreprevención

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Por ejemplo, tanto la U.S. Preventive Services Task Force como el  Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud desaconsejan el cribado del cáncer de tiroides en personas asintomáticas, ya que es más probable que obtengan un daño (por cirugías innecesarias) que un beneficio. Algo que es lo opuesto a la finalidad de una actividad preventiva.

Los programas que producen sobrediagnóstico, si no se miden los resultados en las personas, se retroalimentan: los que los hacen exhiben los hallazgos como éxitos (suponiendo gratuitamente que se ha beneficiado a todos los participantes con hallazgos) y consiguen así más recursos para seguir produciendo más sobrediagnóstico.

La aplicación inadecuada de actividades preventivas incluye su infrautilización, lo que podríamos llamar infraprevención. Es algo que está sucediendo, por ejemplo, con vacunas eficaces y seguras, tanto por el desistimiento de personas intoxicadas por la desinformación como por las dificultades de acceso por razones de poder adquisitivo en países que no la proveen gratuitamente. En el mencionado caso del resurgimiento del sarampión en EE. UU. se combinan ambos factores, ya que el nuevo gobierno ha combinado la difusión de bulos sobre las vacunas con el recorte presupuestario, el despido de personal y el cierre de centros que vacunaban a personas de bajos ingresos.

La equidad en el acceso a las pruebas preventivas es un aspecto que no se puede negligir porque, si se hace, los programas de cribado pueden acabar aumentando las brechas en salud entre las personas más y menos favorecidas socialmente. Por ejemplo, el riesgo de morir por cáncer de cérvix es mayor en las mujeres que ejercen la prostitución, que están entre las que menos se realizan las pruebas de detección temprana. Si simplemente se ofrece la prueba, sin una actitud proactiva hacia los colectivos más vulnerables, se dedicarán los recursos en mayor medida a las personas que menos lo necesitan. Esta inequidad en la prevención hará que las diferencias en la mortalidad se mantengan e incluso aumenten.

Para evitar caer tanto en la infraprevención —para minimizar las enfermedades evitables— como en la sobreprevención —para evitar daños y gastos innecesarios—, los responsables de las campañas poblacionales y los profesionales sanitarios hemos de usar la prudencia. Para practicar la prevención prudente hay en identificar las intervenciones preventivas efectivas y las personas que puedan beneficiarse de ellas, y descartar aquellas cuyo beneficio, en general o en determinadas poblaciones, sea mínimo o incierto.

En atención primaria se hacen actividades de prevención de eficacia demostrada y relevante, como la vacunación, la detección precoz de determinadas enfermedades con cribados de alto impacto o el consejo breve para dejar de fumar. Y hay otras que no se deberían hacer, como los programas de cribado sin evidencia sólida de beneficio neto, los chequeos de salud sistemáticos aplicados a personas sin factores de riesgo o los electrocardiogramas y otros exámenes en personas asintomáticas sin una indicación clara. 

La prevención prudente necesita una gestión prudente de la prevención: una gestión racional de las actividades preventivas que garantice una atención primaria equilibrada en sus prestaciones y centrada en el paciente. En la toma de decisiones sobre las actividades preventivas que realiza un servicio o sistema sanitario deben participar tanto los directivos como los profesionales implicados en su aplicación y las personas a las que se dirigen. Además de evaluar cada una de las actividades de forma aislada, se ha de evaluar el impacto conjunto de todas ellas en la salud y la calidad de vida de las personas a las que se aplican, así como la carga de trabajo que suponen y su compatibilidad con la realización de otras actividades.

La prevención debe enmarcarse en la medicina mínimamente impertinente y, tras una cuidadosa selección de las actividades entre las opciones existentes, incluida la de no hacer nada, deben aplicarse de la manera menos disruptiva para el paciente.

La gestión prudente de la prevención también debe tener en cuenta los costes de oportunidad, es decir, los resultados que podrían obtenerse de invertir los recursos en otras actividades más efectivas y eficientes.

La prevención debe estar basada en la evidencia, la experiencia, el conocimiento de los recursos disponibles y la coherencia con la actividad de la organización. Los planes de prevención han de ser realistas, aplicables y coherentes con los demás aspectos de la práctica de los profesionales.

A la hora de hacer planes preventivos personalizados, la toma de decisiones compartida entre los profesionales y los destinatarios contribuye a mejorar la relación entre ambos y la adherencia a las actividades consensuadas.

En atención primaria, recapitulando, la prevención es esencial, pero debe llevarse a cabo con sensatez. No debe convertirse en una carga insoportable ni para el paciente ni para los profesionales, ni debe imponerse a costa de la adecuada atención clínica a los pacientes enfermos. Debe estar basada en la evidencia, focalizada en quienes más lo necesitan y aplicada de manera prudente para evitar el sobrediagnóstico, los eventos adversos derivados del intervencionismo innecesario y la sobrecarga del sistema. 

Por todo lo expuesto proponemos definir la prevención prudente como aquella que selecciona las actividades preventivas teniendo en cuenta:

  • la evidencia científica sobre sus resultados en las personas,
  • las relaciones daño/beneficio y coste/efectividad más favorables para cada población objetivo,
  • los costes de oportunidad respecto a otras inversiones alternativas de los recursos utilizados,
  • la sobrecarga de los profesionales y del sistema sanitario,
  • la decisión informada de las personas a las que se ofrecen los programas,
  • el acceso equitativo a las actividades preventivas, 
  • el acceso al tratamiento de los problemas de salud detectados.

Si cuando se detecta que a un paciente se le han prescrito más medicamentos de los convenientes está indicada la deprescripción, cuando se están realizando más actividades preventivas de las convenientes procede reajustarlas mediante la deprevención.

Definimos la deprevención como un proceso de revisión del uso de actividades preventivas innecesarias o inapropiadas para una persona o una población. Tras evaluar la relación daño/beneficio de cada actividad y su papel, coherencia y oportunidad para esa persona o población, en un contexto y momento determinado, se puede considerar su mantenimiento, su suspensión o su modificación, ajustando su intensidad o frecuencia. 

El objetivo es reducir daños evitables y evitar actuaciones innecesarias que consumen recursos limitados. Es una toma de decisiones informada y compartida para adecuar el uso de las actividades preventivas, que busca mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, reducir la sobrecarga de trabajo de los profesionales y mejorar la eficiencia del sistema.

En una entrevista reciente, Iona Heath, referente en medicina de familia, comentaba el artículo que ya reseñamos sobre el impacto del creciente número de actividades preventivas en la atención a los enfermos. Entre otras interesantes declaraciones hacía esta advertencia:“La atención primaria ha empezado a asustar a los sanos y a descuidar a los enfermos”.

Los responsables de las campañas y programas de prevención deben usar la ciencia y la prudencia para seleccionar qué actividades se programan y quién las realiza. Los responsables de la atención primaria deben encontrar un equilibrio entre los recursos que se dedican a la prevención y a la atención.

Los médicos de familia debemos recuperar y armonizar las funciones que nos son propias, sin renunciar a la prevención, pero practicándola de manera eficiente, integrada en su práctica clínica: no como tareas impuestas a justificar en la burocracia,sino como parte de la relación terapéutica que profesional y paciente construyen en su relación longitudinal, a lo largo de la vida.

Necesitamos una prevención basada en la evidencia y en la prudencia.


+ info:
Palacio Lapuente J. No hacer para poder hacer: sensatez en las políticas, la gestión y la práctica. Atención Primaria, 2023; 55(7), 102646. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2023.102646.
Rosa María Añel Rodríguez, María Pilar Astier Peña, Txema Coll Benejam, ¿Por qué resulta cada vez más complicado “hacer lo que hay que hacer” y “dejar de hacer lo que no hay que hacer”? Estrategias para revertir las prácticas de bajo valor, Atención Primaria, 2023; 55(7), 102630, https://doi.org/10.1016/j.aprim.2023.102630.
"Necesitamos un mayor compromiso con la continuidad de la atención y priorizar a los enfermos por encima de los sanos". Entrevista a Iona Heath. [Internet] salud 2000 (FASDP) nº 166  [marzo de 2025; consultado 18 de abril de 2025]. Disponible en: https://fadsp.es/wp-content/uploads/2025/04/SALUD2000_166_4.Entrevista-Iona-Heath.pdf 

Ver en este blog: 
Añel Rodríguez RM, Palacio Lapuente J. Cuando la prevención se convierte en un problema: una mirada crítica desde la atención primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [4 de marzo de 2025; consultado 30 de abril de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/03/cuando-la-prevencion-se-convierte-en-un.html
Añel Rodríguez RM, Astier Peña MP. Prácticas de bajo valor: dificultades para su desimplementación. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [4 de octubre de 2022; consultado 30 de abril de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/10/practicas-de-bajo-valor-dificultades.html

Publicado por Jesús Palacio y Rosa Añel. Diseño de la infografía: Txema Coll

Cómo citar este artículo: 
Palacio Lapuente J, Añel Rodríguez RM. Prevenciones, las justas: prevención prudente, infra/sobreprevención y deprevención. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [1 de mayo de 2025; consultado 29 de abril de 2025]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2025/05/prevenciones-las-justas-prevencion.html


Seminario web para la preparación del Día Mundial de la Higiene de Manos 2025


El próximo 5 de mayo se celebrará el Día Mundial de la Higiene de Manos 2025. La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve esta campaña desde hace 17 años. 

La campaña de este año se enfoca en el uso de guantes, más concretamente en su uso adecuado en el contexto de la higiene de manos. Independientemente de que se utilicen guantes o no, la higiene de las manos —realizada en el momento oportuno y de la forma adecuada— sigue siendo una de las medidas más importantes para proteger a pacientes y profesionales frente a las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria. De ahí la importancia de promover su inclusión en las estrategias nacionales de prevención y control de infecciones.

La OMS ha organizado un seminario web de preparación del Día Mundial de la Higiene de Manos 2025, con un programa de una hora de duración y de inscripción gratuita. 
El seminario, que tendrá lugar el 8 de abril a las 13:30 CET, tiene como objetivos los siguientes:
  1. Educar sobre las prácticas óptimas de higiene de manos, utilizando la técnica apropiada y de acuerdo con los 5 momentos de la OMS, junto con los momentos para el uso apropiado de guantes durante la asistencia sanitaria.
  2. Demostrar cómo maximizar el uso de los recursos preparados para la celebración del Día Mundial de la Higiene de Manos 2025.
  3. Describir el impacto ambiental y climático de los guantes en la generación y gestión de residuos, especialmente cuando se utilizan de forma inadecuada.
  4. Estimular las actividades del Día Mundial de la Salud 2025 en el período previo al 5 de mayo de 2025.
Os animamos a inscribiros y participar en esta actividad de sensibilización y preparación dirigida a preparar la celebración del Día Mundial de la Higiene de Manos 2025.

Publicado por Sano y salvo


Así fue la III Jornada de buenas prácticas asistenciales en la Atención Primaria del Servicio Extremeño de Salud (SES), 6 de noviembre de 2024, Don Benito, Badajoz. Resumen y acceso a los contenidos de las ponencias


El pasado miércoles día 6 de noviembre se celebró en Don Benito, Badajoz, la III Jornada de buenas prácticas asistenciales en la Atención Primaria del Servicio Extremeño de Salud, bajo el título "Cómo identificar y eliminar las prácticas de bajo valor en Atención Primaria". 

En esta jornada, organizada conjuntamente por el Servicio Extremeño de Salud (SES), la Fundación para la Formación e Investigación de los Profesionales de la Salud de Extremadura (FundeSalud) y el Ministerio de Sanidad, quedó patente el compromiso de los gestores y profesionales de la atención primaria del SES con la calidad de la asistencia sanitaria, y los esfuerzos que están realizando para potenciar las buenas prácticas y eliminar las intervenciones de bajo valor. 

Tras agradecer a todos los implicados el trabajo realizado, D. Francisco Javier Félix, médico de familia y responsable técnico del proyecto, dio paso a la mesa inaugural. D. José Luis Mora, subdirector de Atención Primaria del SES; D.ª Eulalia Poveda, gerente del área de salud Don Benito - Villanueva de la Serena, y Elisabeth Medina, concejala de Sanidad de Don Benito, a su vez, agradecieron y destacaron la importancia de hacer realidad un año más esta jornada que, con el lema "Juntos, construyendo salud", tiene por objetivo mejorar la calidad de la asistencia sanitaria en el SES. 

A continuación tuvo lugar la primera mesa de divulgación científica, titulada "Recomendaciones sobre prácticas de bajo valor" con los siguientes ponentes e intervenciones (notese que haciendo clic en el título de las ponencias se puede acceder a sus contenidos, disponibles en nuestro canal de SlideShare): 

El contenido de las ponencias presentadas en esta mesa motivó un enriquecedor debate, con la participación activa de los asistentes.

Tras un breve descanso se desarrolló la segunda mesa, moderada por D. Manuel Moreno, Director Médico y D.ª Pilar Carmona, Directora de Enfermería del Área de Salud Don Benito - Villanueva de la Serena. Esta mesa estuvo dedicada a la explicación del origen y de la evolución del proyecto en Extremadura, con las siguientes intervenciones:

Tras las dos mesas de debate y divulgación científica se realizaron, de forma síncrona, un taller general sobre estrategias para revertir las prácticas de bajo valor, a cargo de D. Txema Coll, médico de familia y técnico de la Unidad de Calidad y Seguridad del Paciente del Área de Salud de Menorca, y seis talleres específicos, enfocados a identificar y revertir las prácticas de bajo valor en las siguientes áreas asistenciales:

Estos seis grupos de trabajo, de carácter multidisciplinar, han elaborado 62 nuevas recomendaciones de buenas prácticas —tanto en el sentido de "No Hacer" como en el sentido de "Hacer"— con el objetivo general de mejorar la calidad de la atención sanitaria que reciben los pacientes en la Atención Primaria, y con los siguientes objetivos específicos:

  • Evitar la yatrogenia secundaria a intervenciones innecesarias.
  • Disminuir la variabilidad injustificada en la práctica clínica.
  • Difundir entre la población general la utilización adecuada de recursos, y entre los profesionales, las buenas prácticas asistenciales.
  • Liberar tiempo para que los profesionales puedan realizar mejor sus funciones, sustituyendo las intervenciones de escaso valor por las basadas en la mejor evidencia científica disponible.

Próximamente el comité científico-asesor del proyecto, formado por las sociedades científicas de atención primaria de la comunidad (de medicina, semFYC, SEMERGEN y SEMG; de enfermería, SEFYCEX y AEC; de farmacia, SEFAP y de pediatría, SPAPEX) y la oficina de evaluación de medicamentos del SES (EvalMed) realizará una última revisión de estas 62 nuevas recomendaciones para incorporarlas de forma definitiva al documento "Nuevas recomendaciones de buenas prácticas para atención primaria" de la Dirección General de Asistencia Sanitaria del SES. Se sumarán así a las 25 buenas prácticas seleccionadas, a partir de las recomendaciones propuestas por el Ministerio, que ya han sido adoptadas y divulgadas para su implementación en la atención primaria del SES, y que se pueden consultar en el siguiente documento:
  

Documento de consulta de las 25 recomendaciones de buenas prácticas priorizadas en la Atención Primaria del Servicio Extremeño de Salud, noviembre 2023


En el acto de clausura, D. José Luis Mora se encargó de exponer las conclusiones de la jornada y de exhortar a los gestores a hacer todo lo posible para allanar el camino a los profesionales asistenciales, para facilitarles "hacer lo que hay que hacer, y dejar de hacer lo que no hay que hacer". 

Con este proyecto, iniciado en 2022, el SES ha dado un paso al frente en la desimplementación de las prácticas de bajo valor en el primer nivel asistencial. Se convierte así en otro referente en el desarrollo y promoción de recomendaciones "No Hacer" en el ámbito de la atención primaria en España, junto a Cataluña, con el proyecto Essencial, liderado por la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS), y a Castilla y León, con el proyecto No Hacer de la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León (Sacyl).

+ info:
Palacio Lapuente J. No hacer para poder hacer: sensatez en las políticas, la gestión y la práctica, Aten Primaria. 2023 May 9;55(7):102646. doi: 10.1016/j.aprim.2023.102646.
Añel Rodríguez RM, Astier Peña MP, Coll Benejam T. ¿Por qué resulta cada vez más complicado “hacer lo que hay que hacer” y “dejar de hacer lo que no hay que hacer”? Estrategias para revertir las prácticas de bajo valor. Aten Primaria. 2023 Apr 27;55(7):102630. doi: 10.1016/j.aprim.2023.102630. 
Ver en este blog
"Si NO es necesario puede HACER daño". Proyecto desarrollado por la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [15 de diciembre de 2022; consultado 15 de diciembre de 2022]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/12/si-no-es-necesario-puede-hacer-dano.html 
Añel Rodríguez RM, Astier Peña MP. Prácticas de bajo valor: dificultades para su desimplementación. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [4 de octubre de 2022; consultado 4 de octubre de 2022]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/10/practicas-de-bajo-valor-dificultades.html

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Cómo citar esta entrada:
Así fue la III Jornada de buenas prácticas asistenciales en la Atención Primaria del Servicio Extremeño de Salud (SES), 6 de noviembre de 2024, Don Benito, Badajoz. Resumen y acceso a los contenidos de las ponencias. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [12 de noviembre de 2024; consultado 12 de noviembre de 2024]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2024/11/asi-fue-la-iii-jornada-de-buenas.html


"Activando al paciente en su seguridad", mejor caso que enseña presentado por profesionales en formación en la XVI Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria. Entrevista a Dña. Inés Sebastián Sánchez, residente de Medicina Familiar y Comunitaria

Inés Sebastián Sánchez es residente de Medicina Familiar y Comunitaria en el centro de salud Univérsitas de Zaragoza. El pasado martes 11 de junio participó en la XVI Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria, donde obtuvo el premio Fernando Palacio al mejor caso que enseña presentado por profesionales en periodo de formación, con el trabajo titulado "Activando al paciente en su seguridad". 

Hemos querido entrevistarle para que nos explique con detalle los aspectos más relevantes de su intervención, y hacer llegar esta información a nuestros lectores.

Sano y salvo: ¿Cuál es su opinión sobre la temática planteada este año para la jornada de seguridad del paciente en atención primaria, "El papel activo del paciente: juntos por una atención segura”?

Inés Sebastián: Me parece muy relevante ya que, en el pasado, era frecuente tomar las decisiones de salud “para el paciente”, pero sin apenas contar con el paciente. A lo largo de la jornada hemos compartido experiencias y situaciones en las que hemos visto cómo hacer al paciente partícipe de su atención sanitaria, lo que facilita que las decisiones de salud sean compartidas y, por tanto, se obtengan mejores resultados a la vez que se minimizan los riesgos. Por ello, considero muy apropiada la temática de este año, ya que el paciente es quien mejor se conoce y el más interesado en que el proceso asistencial sea seguro y de calidad.

S. y s.: ¿Podría comentarnos cuál ha sido el núcleo de su ponencia?

I. S.: Se trata de una reflexión que surge a raíz de una rotación externa en Irlanda, donde no cuentan con un sistema de información electrónica compartida entre los diferentes centros sanitarios, ni con una historia farmacoterapéutica común. Esta dificultad en la coordinación con otros niveles asistenciales, conllevó dos incidentes de seguridad sin daño en dos pacientes mayores. En el primer caso, por falta de información tras un alta hospitalaria y en el segundo caso por desconocimiento de las alergias farmacológicas.  

Nuestro aprendizaje de esta situación, tanto a nivel europeo como en España cuando accedemos al sistema sanitario en otras CC. AA., es fomentar el uso las nuevas herramientas tecnológicas (Historia Clínica Digital del SNS, EU Patient Summary) que nos aportan información clínica del paciente. Puesto que en ocasiones no están disponibles, el punto clave es empoderar al paciente como elemento esencial para su propia salud, repasando en consulta su historia clínica, para que sea él quien mejor conozca sus patologías y sus tratamientos, de forma que, independientemente del punto de atención, el sanitario tenga la máxima información posible para poder tomar conjuntamente las decisiones más adecuadas, adaptadas a sus necesidades.

"Activando al paciente en su  seguridad". Premio Fernando Palacio al mejor caso que enseña presentado por profesionales en formación. XVI Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria. Madrid, 11 de junio de 2024

S. y s.: ¿Qué mensajes clave le gustaría transmitir a los profesionales de atención primaria, en relación con su trabajo, para lograr un impacto real en la seguridad del paciente, en relación con el trabajo en equipo en el día a día, en nuestras consultas y en la relación con los pacientes?

I. S.: Consideramos que dar información sencilla y adaptada al paciente, así como dar un espacio abierto al diálogo y a las preguntas, con tiempo suficiente, es fundamental para evitar que posteriormente surjan dudas o que se produzcan fallos y errores evitables. Con cada cambio de tratamiento, imprimimos la nueva receta electrónica para tener claros los nombres de los medicamentos, indicando el motivo por el que lo toma y en qué momento del día. También les recordamos que lleven un registro en papel con sus alergias y las medicaciones a las que han presentado reacciones adversas, para que no se produzcan fallos cuando los atienda otro compañero sanitario.

S. y s.: ¿Dónde podemos encontrar más información sobre el área de conocimiento que trata en su comunicación? 

I. S.: Sobre la importancia de activar al paciente en su seguridad y medidas para llevarlo a cabo, os recomiendo la lectura del artículo "La participación del paciente en su seguridad", publicado en el número especial sobre seguridad del paciente de la revista Atención Primaria

Sobre las estrategias de información asistencial compartida, a nivel de España la información se encuentra en la web del Ministerio de Sanidad, en el apartado Historia Clínica Digital del Sistema Nacional de Salud y a nivel europeo, en el apartado Historia Clínica Electrónica en la UE


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Como citar esta entrada:
"Activando al paciente en su seguridad", mejor caso que enseña presentado por profesionales en formación en la XVI Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria. Entrevista a Dña. Inés Sebastián Sánchez, residente de Medicina Familiar y Comunitaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [9 de julio de 2024; consultado 9 de julio de 2024]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2024/07/activando-al-paciente-en-su-seguridad.html


"¿Podemos mejorar el manejo de la mastitis lactacional en Atención Primaria?", mejor comunicación oral corta presentada en la XVI Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria. Entrevista a Dña. Henar Martínez Sanz, farmacéutica de Atención Primaria


Henar Martínez Sanz es farmacéutica de Atención Primaria en la Dirección Asistencial Sureste del Servicio Madrileño de Salud. El pasado martes 11 de junio participó en la XVI Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria, donde obtuvo el premio Fernando Palacio a la mejor comunicación oral corta, con el trabajo titulado "¿Podemos mejorar el manejo de la mastitis lactacional en Atención Primaria?". 

Hemos querido entrevistarle para que nos explique los aspectos más relevantes de su intervención, y así hacer llegar esta información a nuestros lectores.

Sano y salvo: ¿Cuál es su opinión sobre la temática planteada este año para la jornada de seguridad del paciente en atención primaria, "El papel activo del paciente. Juntos por una atención segura”?

Henar Martínez: La seguridad del paciente no se entiende sin contar con el paciente. Es fundamental que el paciente juegue un papel activo y se implique en su propia seguridad, pues es siempre la última barrera (y a menudo la más efectiva) para que los incidentes de seguridad y errores de medicación que hayan podido producirse no le alcancen, evitando así posibles daños. Para que esto sea una realidad los profesionales sanitarios debemos formar e informar bien al paciente que, conocedor de sus patologías y tratamiento (lo que llamamos paciente empoderado), será capaz de detectar y prevenir posibles errores.

S. y s.: ¿Podría comentarnos cuál ha sido el núcleo de su comunicación?

H. M.: La comunicación describe un caso de mastitis lactacional con mala evolución debido a un manejo inadecuado, empezando por una prescripción de antibióticos no recomendados para esta infección hasta un retraso en la atención y derivación hospitalaria. La mujer desarrolló un absceso mamario que requirió drenaje en quirófano, que posteriormente se complicó con una fístula y un galactocele que tardó meses en cerrar. A pesar de todas estas dificultades la paciente continuó con la lactancia, con el apoyo y seguimiento por parte de su matrona.

"¿Podemos mejorar el manejo de la mastitis lactacional en Atención Primaria?". Premio a la mejor comunicación oral corta. XVI Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria, Madrid, 11 de junio de 2024


S. y s.: ¿Qué mensajes clave les gustaría transmitir a los profesionales de atención primaria, en relación con su trabajo, para lograr un impacto real en la seguridad del paciente, en relación con el trabajo en equipo en el día a día, en nuestras consultas y en la relación con los pacientes?

H. M.: Se trata sin duda de un “caso que enseña” del que podemos aprender que todos los profesionales sanitarios deberían estar formados en el manejo de la mastitis, tanto médicos de familia, pediatras, enfermeras y matronas. Por otro lado, el acceso a las guías de antimicrobianos tiene que ser más ágil para su consulta rápida desde la historia clínica. Deberían existir recursos humanos suficientes para garantizar el acceso a la valoración temprana de la mujer por una matrona u otro profesional formado en manejo de la mastitis, con tiempos de consulta adaptados a la carga de actividad. Y por último, es fundamental que toda mujer reciba información antes del parto sobre las medidas para prevenir y tratar precozmente la mastitis durante la lactancia.

S. y s.: ¿Dónde podemos encontrar más información sobre el área de conocimiento tratada en su comunicación? 

H. M.: Existen muchas y muy buenas fuentes de información al respecto, entre las que se encuentran las siguientes:

S. y s.: Añada cualquier cuestión relacionada con el tema de la jornada o con el tema de su comunicación que le gustaría destacar.

H. M.: En el caso que presentamos, una vez más podemos decir que la mujer, de haber sido adecuadamente informada, podría haber tenido un papel crítico en su propia seguridad, si no evitando el error de medicación producido, sí minimizando el daño acudiendo al hospital ante el primer fracaso del tratamiento antibiótico.


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"¿Podemos mejorar el manejo de la mastitis lactacional en Atención Primaria?", mejor comunicación oral corta presentada en la XVI Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria. Entrevista a Dña. Henar Martínez Sanz, farmacéutica de Atención Primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [27 de junio de 2024; consultado 27 de junio de 2024]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2024/06/podemos-mejorar-el-manejo-de-la.html