Prevención cuaternaria: la seguridad del paciente desde la consulta de Atención Primaria

La seguridad del paciente ha protagonizado el inicio del IV Congreso de Residentes, Jóvenes Médicos de Familia, Tutores y Unidades Docentes, organizado por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) y celebrado los días 20 y 21 de marzo de 2026 en Zaragoza.

Pilar Astier, médica de familia y presidenta electa de WONCA (Organización Mundial de Medicina de Familia) y Rosa Añel, médica de familia y técnica de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Bizkaia —ambas integrantes del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente se semFYC— presentaron la mesa inaugural titulada “Prevención cuaternaria: la seguridad del paciente desde la consulta de Atención Primaria". 

Astier y Añel abordaron un problema a menudo infravalorado: una parte importante de los daños evitables en la asistencia sanitaria no se deben a un defecto de intervenciones sino a un exceso. WONCA, siguiendo a Jamoulle, define en su diccionario la prevención cuaternaria como las medidas adoptadas para identificar a los pacientes con riesgo de sobremedicalización, protegerlos de nuevas intromisiones médicas y proponerles tratamientos que sean éticamente aceptables. La prevención cuaternaria constituye una herramienta fundamental para integrar la seguridad del paciente en la práctica clínica diaria y en la formación de los futuros especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria.

La exposición partió de un caso clínico ilustrativo —una paciente de edad avanzada con pluripatología cuya evolución se complica tras diversas intervenciones aparentemente indicadas— para evidenciar lo fácil que resulta generar cascadas diagnósticas y terapéuticas con efectos adversos, deterioro funcional y pérdida de autonomía. Este ejemplo sirvió como hilo conductor para señalar que una parte relevante del daño evitable en los sistemas sanitarios está relacionada con intervenciones innecesarias o desproporcionadas.

Desde esta perspectiva, las ponentes recordaron que la prevención cuaternaria tiene como objetivo proteger a las personas de los daños derivados de las intervenciones sanitarias, incluso de aquellas que se realizan con intención preventiva. Este enfoque obliga a reconsiderar críticamente la práctica clínica habitual, especialmente en contextos como el de la atención primaria donde la incertidumbre, la presión asistencial y las expectativas de pacientes y profesionales pueden favorecer la sobreactuación y el uso inadecuado de recursos.

Uno de los ejes centrales de la sesión fue el papel de la prevención cuaternaria como competencia profesional avanzada a enseñar durante la residencia. Se destacó la necesidad de incorporar de forma explícita en la formación médica especializada aspectos como el manejo clínico de la incertidumbre, la prescripción prudente de pruebas y tratamientos, la revisión crítica de los diagnósticos y tratamientos (y su reversión, cuando proceda), la detección y prevención de cascadas diagnósticas y terapéuticas, y el valor clínico del “no hacer” cuando está indicado. Asimismo, se subrayó el papel del tutor como modelo de práctica clínica prudente, promoviendo el desarrollo del juicio crítico de los residentes y evitando la medicina de complacencia.

Entre los contenidos de la sesión, Añel y Astier presentaron dos decálogos con recomendaciones prácticas orientadas a fomentar una medicina más reflexiva y a facilitar la incorporación de la prevención cuaternaria en el ámbito docente y asistencial:

Decálogo para residentes (clic para ampliar)              Decálogo para tutores (clic para ampliar)

 

Estos materiales pueden resultar especialmente útiles como herramientas docentes y como apoyo para la reflexión individual y del equipo sobre cómo integrar la práctica prudente en la actividad cotidiana.

Se destacó el valor del liderazgo clínico, el trabajo en equipo y la participación de pacientes y cuidadoras como elementos facilitadores del cambio cultural necesario para evitar los excesos en medicina de familia.

Otro aspecto relevante fue la necesidad de avanzar desde el plano teórico al práctico mediante estrategias de desimplementación de prácticas de bajo valor. Entre las acciones propuestas se señalaron las siguientes: 

  • Priorizar la atención centrada en la persona frente a la centrada en pruebas.
  • Informar adecuadamente a los pacientes para ajustar sus expectativas y para facilitar el proceso de toma de decisiones compartidas.
  • Identificar intervenciones innecesarias o potencialmente dañinas.
  • Practicar el dediagnóstico y la deprescripción cuando proceda.
  • Incorporar indicadores sencillos de evaluación y seguimiento.

También se planteó que el médico de familia, que es quien atiende en primer lugar al paciente que solicita acceso al sistema sanitario, ha de cuidar de su seguridad a lo largo del itinerario asistencial. Hay que tener en cuenta que muchos de los eventos adversos que se producen en el ámbito sanitario se originan en los traspasos asistenciales.

El mensaje final es claro: la prevención cuaternaria no es únicamente un concepto teórico, sino una actitud profesional que debe impregnar tanto la formación como la práctica clínica diaria. Incorporarla de forma consciente al aprendizaje de los residentes supone avanzar hacia una medicina más segura, más prudente y más alineada con los valores y con la razón de ser de la Medicina Familiar y Comunitaria. Porque mejorar la salud no siempre consiste en hacer más, sino en saber cuándo es mejor no hacer, cuándo es más prudente la espera atenta y cuándo es necesario deshacer.

Publicado por Sano y salvo

Cómo citar esta entrada: 
Prevención cuaternaria: la seguridad del paciente desde la consulta de Atención Primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [19 de abril de 2026; consultado 19 de abril de 2026]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2026/04/prevencion-cuaternaria-la-seguridad-del.html



0 comentarios: