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En enero de 2026, coincidiendo con su 18 aniversario, el blog Sano y salvo alcanzó los tres millones de vistas. Tan solo tres meses después, en abril de 2026, ha superado los cuatro millones. En este mes de abril ha habido más de medio millón de vistas, la cifra mensual más alta desde la creación del blog del Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).
Una progresión exponencial que refleja el interés creciente por los asuntos que trata esta publicación.
En Sano y salvo se publican reseñas de artículos, guías y material de actualidad relacionado con la seguridad del paciente en el ámbito de la atención primaria o de interés para el conjunto del sistema sanitario. El blog no acepta financiación de la industria y ofrece sus contenidos para lectura y difusión libre de los interesados.
El equipo editorial, encabezado por Jesús Palacio hasta abril de 2023, está actualmente liderado por Rosa Añel. La autoría de las entradas publicadas ha sido variada, con la participación destacada de los editores, coordinadores e integrantes del Grupo de Trabajo, así como de otros expertos invitados. Entre los autores hay profesionales de medicina, enfermería y farmacia.
Como enfoque general, en el blog se ha promovido la cultura de seguridad del paciente —que busca encontrar y resolver todos los fallos, humanos y del sistema, que contribuyen a la aparición de eventos adversos— frente a la cultura imperante de la culpa —que solo busca encontrar cabezas de turco, sin promover los cambios necesarios para evitar nuevos eventos adversos—.
Entre los temas que hemos abordado están los problemas relacionados con la medicación y las pruebas diagnósticas, las medidas de prevención de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria, la seguridad y calidad asistencial en epidemias y pandemias, los riesgos de la atención no presencial, la participación del paciente en su seguridad y la atención a las segundas víctimas, los profesionales que quedan afectados cuando sus pacientes sufren un evento adverso. En diversas ocasiones hemos hecho hincapié en que la seguridad de los pacientes y de los profesionales son dos caras de la misma moneda.
Hay una línea editorial cuyas entradas han sido muy consultadas por los lectores: la que aborda tanto los excesos como los déficits en la atención sanitaria. La seguridad del paciente ya no se enfoca solo a hacer bien lo que hay que hacer, sino también a no hacer lo que no hay que hacer. Es por eso que hemos difundido o propuesto conceptos como deprescripción, dediagnóstico o deprevención, así como estrategias de desimplementación de las prácticas de bajo valor.
Estos excesos se acompañan, de una manera creciente, con déficits de atención a problemas relevantes, incluso críticos para la seguridad de los pacientes y la salud pública. Hay dificultades de acceso a una atención de calidad en todo el mundo, con una distribución de gran inequidad entre países, zonas y estratos sociales. El crecimiento de las demoras se ha disparado en los últimos años hasta el punto de que, en muchas y muy pobladas comunidades autónomas de España, han llegado a conculcar en la práctica el derecho a la atención en el sistema público de salud. En algunas comunidades se han recortado las plantillas y los medios de que disponen hasta impedir que se pueda prestar una atención con los mínimos estándares exigibles de calidad y seguridad. Un problema que afecta especialmente a la atención primaria y que llega en algunas comunidades a tener un número creciente de centros de salud, en la atención normal y urgente, sin médicos de familia o con médicos sin la especialidad de medicina familiar y comunitaria.
Hay actividades preventivas de eficacia y seguridad demostradas que han sido atacadas mediante campañas de desinformación —lanzadas incluso por los máximos responsables gubernamentales en países tan destacados como EE.UU.— con consecuencias visibles. Es el caso del resurgimiento de brotes de enfermedades epidémicas en distintos países de Europa y América del Norte, donde hacía muchos años que se habían erradicado, como está ocurriendo con el sarampión.
Este grupo de trabajo insta a tener en cuenta el balance riesgo/beneficio de las intervenciones en gestión y atención a la salud, para descartar las que producen más daño que beneficio. A la luz de la evidencia disponible, se trata de evitar tanto los excesos como los déficits en las prestaciones. Por eso se han publicado entradas sobre el uso prudente de los medicamentos y otros tratamientos, de las pruebas diagnósticas y de las actividades preventivas. En atención a la salud: medicinas, pruebas y prevenciones, las justas.
Además de las entradas sobre los contenidos mencionados, también han sido muy visitadas las dedicadas a la necesidad de preservar y potenciar los atributos de la atención primaria que la hacen singularmente eficiente y segura. Hemos puesto una especial atención a la longitudinalidad, la relación duradera entre el paciente y su médico de familia, por los ataques que está recibiendo en los últimos años. Ataques que contrastan con la contundente evidencia de su impacto beneficioso para la seguridad e incluso la esperanza de vida de los pacientes, para la calidad y la eficiencia del sistema sanitario, y para la satisfacción de los pacientes y de los profesionales.
Con el fin de facilitar la localización y consulta de contenidos, en la columna de la derecha están disponibles una serie de etiquetas y un buscador interno.
Complementan al blog otros canales de difusión como las cuentas en X, Bluesky y Slideshare de Sano y salvo, que contribuyen a la divulgación de las entradas publicadas en el blog y de otras actividades de los integrantes del grupo de trabajo.
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