Impacto de la pandemia en la seguridad del paciente percibida por los propios pacientes. Artículo original publicado en la revista Atención Primaria


Continuamos presentando los contenidos del número especial de seguridad del paciente publicado en la revista Atención Primaria 
con el artículo Impacto de la pandemia de COVID-19 en la seguridad del paciente percibida por los pacientes en Atención Primaria

Desde que en 2002 Angela Coulter y Charles Vincent plantearon la pregunta Patient safety: what about the patient?, cada vez son más las voces que coinciden en señalar la necesidad de tener en cuenta el punto de vista de los pacientes, y utilizarlo como una fuente de información adicional y complementaria para mejorar la seguridad del paciente.

En el ámbito de la atención primaria en España, en los últimos años hemos llevado a cabo una iniciativa que está despertando el interés tanto de los gestores como de los profesionales de la salud que trabajan en primera línea. Se trata de la aplicación de una herramienta web, llamada SinergiAPS, que facilita la recogida de experiencias y percepciones de los pacientes sobre la seguridad de la asistencia recibida en su centro de salud en los últimos 12 meses, a través de un cuestionario validado, denominado PREOS-PC (Patient Reported Experiences and Outcomes of Safety in Primary Care). 

La herramienta SinergiAPS administra electrónicamente la información contenida en los cuestionarios cumplimentados en línea por los pacientes, y genera y envía, de forma automática, informes de retroalimentación a los centros de salud. Esta información ayuda a los profesionales a identificar problemas potenciales y a desarrollar mejoras basadas en las áreas problemáticas identificadas, para ofrecer una atención sanitaria más segura. 

Hemos evaluado la herramienta SinergiAPS en un ensayo clínico aleatorizado de 12 meses de seguimiento, en el que participaron 59 centros de salud de Cataluña y de las Islas Baleares y que involucró a los pacientes en la valoración del nivel de seguridad del paciente, desde su propia perspectiva, al inicio y al final del ensayo. 

El ensayo clínico comenzó en enero de 2020. Escasas semanas después de finalizar la recogida de las experiencias de casi 4000 pacientes, comenzó la actual crisis sanitaria causada por la pandemia de COVID-19. Esto supuso una gran disrupción en el seguimiento del ensayo clínico, ya que los profesionales no pudieron priorizar el uso de la herramienta que se les ofrecía. Sin embargo, la irrupción de la pandemia generó la oportunidad de estudiar su impacto en las experiencias de los pacientes, y nos permitió comparar las respuestas de los cuestionarios PREOS-PC administrados antes de la pandemia con los de los pacientes que respondieron a los cuestionarios a los 12 meses de seguimiento, a partir de enero de 2021. 

Los objetivos de este estudio han sido: 1) comparar la seguridad de la asistencia percibida por los pacientes en los centros de salud antes y durante la pandemia de COVID-19, y 2) identificar las características de los pacientes y de los centros de salud relacionadas con una peor percepción de la seguridad del paciente a raíz de la pandemia. 

Los resultados son los que publicamos de forma detallada en el artículo y resumimos en esta infografía:

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Los principales hallazgos han sido 

  • El aumento de pacientes que informaron haber experimentado problemas de seguridad en su centro de salud durante la pandemia, principalmente acusado en el caso de los problemas relacionados con la comunicación (tanto médico-paciente como entre profesionales sanitarios) y con el diagnóstico
  • El aumento de pacientes que han referido haber sufrido algún tipo de daño como consecuencia de la atención sanitaria recibida (u omitida) en su centro de salud: de un 15% antes de la pandemia a un 39% 
  • Los colectivos de pacientes que se han visto más afectados por problemas de seguridad han sido: mujeres, personas con menor nivel educativo y personas con peor estado de salud percibida. Este hallazgo resulta especialmente desalentador, porque sugiere una agudización de las desigualdades sociales en salud preexistentes antes de la pandemia
  • También se han visto más afectados los pacientes de los centros de salud de Cataluña en comparación con los de Baleares, lo que podría ser un reflejo del desigual impacto de la pandemia en ambas Comunidades Autónomas
En conclusión, nuestro estudio sugiere que durante la pandemia se ha producido un notable empeoramiento de la seguridad del paciente en nuestros centros de salud. Es posible que no sea un resultado muy sorprendente ni para los gestores sanitarios ni para los profesionales de primera línea. Y quizás tampoco para los propios pacientes. 
La mayor aportación de este trabajo tal vez sea la de evidenciar que las experiencias de los pacientes, cuando se recogen y evalúan con instrumentos adecuados, pueden ser un recurso muy útil para monitorizar la seguridad del paciente a lo largo del tiempo, comparar centros de salud e identificar colectivos o estratos de población más vulnerables o con mayor riesgo de sufrir eventos adversos, 
Tras 20 años de la famosa pregunta de Vicent y Coulter, se acumulan los argumentos a favor de incorporar la voz del paciente para mejorar los procesos asistenciales. También disponemos de las herramientas para hacerlo de forma rigurosa y sistemática, como SinergiAPS. Lo que falta ahora es conseguir que gestores y directivos incorporen en su agenda la participación del paciente en su seguridad y que se extienda el uso de este tipo de herramientas para así, entre todos, conseguir una atención primaria más segura. 

+ info:
Fiol de Roque MA, Serrano Ripol MJ, Gens Barberá M, Sánchez E, Mayer MA, Martín Luján F, Valderas JM, Ricci Cabello I. Impacto de la pandemia de COVID-19 en la Seguridad del Paciente percibida por los pacientes en Atención Primaria . Aten Primaria. Volumen 53, Suplemento 1, Diciembre 2021 
Contenidos sobre el número especial de seguridad del paciente en Twitter: hashtag #EspecialSegPacAP


Cómo citar esta entrada:
Fiol de Roque MA, Ricci Cabello I. Impacto de la pandemia en la seguridad del paciente percibida por los propios pacientes. Artículo original publicado en la revista Atención Primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [11 de enero de 2022; consultado 11 de enero de 2022]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/01/impacto-de-la-pandemia-en-la-seguridad.html


La actualidad en Seguridad del Paciente en un clic: últimos tuits de @sanoysalvoblog

Artículos, noticias y otros contenidos relacionados con la Seguridad del Paciente en general y especialmente en Atención Primaria, publicados en nuestra cuenta de Twitter @sanoysalvoblog*

*El equipo que mantiene @sanoysalvoblog está compuesto por Cecilia Calvo Pita @cecilicp y Jesús Palacio Lapuente @je_pala. Realiza la publicación de estas selecciones Txema Coll Benejam @txemacoll


Historia clínica y receta electrónica: riesgos y beneficios detectados desde su implantación. Diseño, despliegue y uso seguros


La implantación de las tecnologías de la información sanitaria ha supuesto un cambio muy relevante en la forma de prestar la asistencia sanitaria, mejorando la trazabilidad de la información y contribuyendo a la seguridad del paciente. La mayoría de estudios e informes muestran resultados positivos de la introducción de la historia clínica electrónica (HCE) y la receta electrónica (RE) sobre la calidad y la seguridad de la atención médica y farmacéutica.

Sin embargo existe el peligro de que el diseño, despliegue y uso de estas herramientas no sean del todo efectivos o que, con motivo de su desarrollo, se generen nuevos problemas de seguridad del paciente. 

En este artículo, recientemente publicado en el número especial de seguridad del paciente de la revista Atención Primaria, se detallan los riesgos y beneficios de la HCE y la RE detectados desde su implantación, y se señalan los principales desafíos y desarrollos potenciales en el futuro para mejorar la calidad de la asistencia y la seguridad del paciente. 

La HCE permite incluir toda la información de salud de un paciente en un único soporte, con independencia de dónde y cuándo se genera. Además de su contribución a las funciones asistencial, docente e investigadora, es parte del sistema de información del servicio de salud y pieza fundamental de los sistemas de gestión económico-financiera, planificación estratégica y control de gestión sanitaria, como se muestra en la siguiente figura: 

La RE, integrada en la HCE, permite acceder al historial farmacoterapéutico del paciente, mejora el traspaso de información entre los profesionales que prescriben y los que dispensan la medicación, e incluye herramientas que conforman el sistema de ayuda a la toma de decisiones terapéuticas (bases de datos de medicamentos, paneles informativos de medicación activa, antecedentes de alergias y de reacciones adversas medicamentosas, información complementaria para el farmacéutico, etc.). Representa un cambio sustancial respecto al soporte clásico en papel y conlleva ventajas incuestionables, no solo para pacientes y profesionales sino también para el conjunto del sistema y las administraciones sanitarias. 
Sin embargo, algunos aspectos del propio diseño de la RE y los límites impuestos en su implantación impiden la optimización de sus cualidades. Así, sería relevante, por ejemplo, que el profesional dispensador pudiera conocer el plan terapéutico completo del paciente, ver las indicaciones que han motivado la prescripción, realizar intervenciones menores para resolver las incidencias más frecuentes (dispensación en circunstancias especiales, cambio de forma farmacéutica, presentación, tamaño del envase, tallas o modelos de efectos y accesorios, etc.), registrar parámetros clínicos y analíticos (tensión arterial, perfil lipídico, hemoglobina glicosilada,...) e incluso aportar información relativa a estilos de vida. Todo ello debidamente protocolizado —y basado en el registro y notificación automática al prescriptor— contribuiría a monitorizar y evaluar el estado del paciente y la respuesta al tratamiento. Una evolución en este sentido permitiría utilizar la red de más de 22.000 farmacias comunitarias que hay en España como una potente recurso de salud pública. En la misma línea se deberían potenciar las posibilidades de la RE como canal de comunicación para que ésta sea eficiente, ágil y directa entre el farmacéutico y el médico prescriptor, lo que evitaría muchos contratiempos a los pacientes.
La HCE y la RE han ayudado a solventar muchos problemas de seguridad del paciente, pero también han generado otros por los problemas y dificultades en su implantación, utilización y mantenimiento. Pese al progreso y los avances realizados, aún quedan áreas de mejora para el completo desarrollo de sus potencialidades: 

  • Interoperabilidad 
  • Accesibilidad y trazabilidad de la información
  • Eficiencia
  • Seguridad del paciente
  • Seguridad de la información 
  • Monitorización y gestión de datos
  • Integración asistencial de la red de farmacias
Estas cuestiones, y algunas otras relacionadas con las tecnologías de la información sanitaria como los riesgos derivados de la automatización del proceso de renovación de prescripciones electrónicas llevado a cabo durante la pandemia, o la necesidad de dotar de recursos tecnológicos para potenciar el desarrollo de la atención telemática en atención primaria, se abordan ampliamente a lo largo del artículo. 
Para facilitar su divulgación hemos elaborado la siguiente infografía:
                                                            Clic sobre la imagen para ampliarla

+ info:

Añel Rodríguez RM, García Alfaro I, Bravo Toledo R, Carballeira Rodríguez JD. Historia clínica y receta electrónica: riesgos y beneficios detectados desde su implantación. Diseño, despliegue y uso seguros. Aten Primaria. Volumen 53, Suplemento 1, Diciembre 2021


Cómo citar esta entrada:
Añel Rodríguez RM. Historia clínica y receta electrónica: riesgos y beneficios detectados desde su implantación. Diseño, despliegue y uso seguros. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [8 de enero de 2022; consultado 8 de enero de 2022]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/01/historia-clinica-y-receta-electronica.html


Organización de la Atención Primaria en tiempos de pandemia. Artículo especial publicado en la revista Atención Primaria


La revista Atención Primaria ha publicado recientemente un número especial sobre seguridad del paciente, elaborado por los integrantes del Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC y en el que han colaborado otros profesionales expertos en la materia, de ámbito nacional e internacional. En varias entradas previas de este blog hemos reseñado el primer editorial, en el que se presentan los 15 artículos que componen este número especial, y el segundo editorial que trata más ampliamente sobre la relevancia y pertinencia de este nuevo monográfico de seguridad del paciente en Atención Primaria (AP).
Continuando con la exposición de los contenidos del número especial, os presentamos ahora el artículo titulado Organización de la Atención Primaria en tiempos de pandemia. Probablemente sea éste uno de los artículos de mayor impacto, tanto por el análisis que los autores realizan de la situación en la que se encontraba la AP cuando irrumpió la pandemia, como por la descripción de los cambios organizativos adoptados en respuesta a la misma, sus causas y consecuencias, sus ventajas e inconvenientes. A todo ello hay que añadir la conveniencia de aprender, de los aciertos y de los errores, y el interés de analizar la aplicabilidad de lo aprendido durante la gestión de la pandemia actual, para incorporar lo que ha funcionado y dejar de hacer lo que ha conllevado más riesgos que beneficios, potenciar la AP y estar mejor preparados ante futuras crisis sanitarias.
En el artículo se analizan los principales cambios organizativos llevados a cabo en el primer nivel asistencial y las consecuencias de dichos cambios y de la atención preferente a pacientes con síntomas de infección COVID-19: consecuencias para los pacientes, para los profesionales y para el sistema. 
Se detalla la compleja situación a la que ha tenido que hacer frente la AP en respuesta a la pandemia: desde los problemas generados por el incesante aumento de la carga de trabajo y las medidas de reorganización de la asistencia, hasta todo tipo de dificultades debidas a la falta de evidencia científica y de liderazgo organizacional, pasando por el impacto en la salud de los propios profesionales.
Finalmente, se presentan una serie de recomendaciones para incorporar el conocimiento adquirido durante la pandemia, evaluando la pertinencia de los cambios adoptados, y tratar de mantener una atención primaria segura, accesible y de calidad. 
En la siguiente infografía se resumen los aspectos clave del artículo:

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+ Info:
Coll Benejam T, Palacio Lapuente J, Añel Rodríguez R, Gens Barbera M, Jurado Balbuena JJ, Perelló Bratescu A. Organización de la Atención Primaria en tiempos de pandemiaAtención Primaria. Volumen 53, Suplemento 1, Diciembre 2021 doi:10.1016/j.aprim.2021.102209
Número especial Seguridad del Paciente en Atención Primaria. Aten Primaria. Volumen 53, Suplemento 1, Diciembre 2021

Contenidos sobre el número especial de seguridad del paciente en AP en Twitter: hashtag #EspecialSegPacAP


Cómo citar esta entrada:
Añel Rodríguez RM. Organización de la Atención Primaria en tiempos de pandemia. Artículo especial publicado en la revista Atención Primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [6 de enero de 2022; consultado 6 de enero de 2022]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/01/organizacion-de-la-atencion-primaria-en.html


La OMS actualiza sus recomendaciones sobre mascarillas para profesionales sanitarios y organizaciones médicas británicas piden FFP3 para los que trabajan con pacientes, ante la variante ómicron

 

Ante la extraordinaria transmisibilidad de la variante ómicron del SARS-CoV-2, el virus que más rápidamente se ha propagado de la historia, han surgido nuevas recomendaciones para la protección con mascarillas de los trabajadores sanitarios, dado el alto número de contagios entre ellos. El problema no es solo de salud laboral: las bajas entre los clínicos están siendo tan numerosas que disminuyen la capacidad de los ya sobrecargados sistemas sanitarios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado sus recomendaciones sobre el uso de mascarillas por parte de los profesionales sanitarios que atienden a pacientes con sospecha o confirmación de infección por COVID-19. 
Desde el inicio de la pandemia, la OMS ha analizado continuamente toda la evidencia emergente y ha revisado y actualizado periódicamente sus directrices, utilizando la metodología GRADE que evalúa la calidad de la evidencia y gradúa la fuerza de las recomendaciones. La agencia de salud de Naciones Unidas tiene también en cuenta otras consideraciones, como la situación epidemiológica o la accesibilidad de las mascarillas en los diferentes momentos.
Las nuevas recomendaciones son tres, con diferentes grados de fuerza y evidencia: 

1)  Los profesionales sanitarios deben utilizar una mascarilla filtrante (FFP2, FFP3, N95 u otras mascarillas filtrantes certificadas equivalentes) o una mascarilla quirúrgica junto con el resto del equipo de protección personal (EPP) bata, guantes y protección ocular— antes de entrar en un sitio donde haya un paciente con COVID-19 sospechoso o confirmado. 

Esta recomendación se aplica a cualquier entorno, incluida la atención domiciliaria, las residencias de mayores y centros sociosanitarios y los entornos de atención comunitaria.

Las mascarillas filtrantes deben usarse: 

  • en entornos de atención donde se sabe que la ventilación es deficiente, no se puede evaluar o el sistema de ventilación no tiene el mantenimiento adecuado 
  • de acuerdo a los valores, preferencias y percepciones de los trabajadores de la salud
La OMS señala que se trata de una nueva recomendación condicional o de fuerza débil, basada en evidencia de certeza muy baja.
2)  Deben usar una mascarilla filtrante, junto con el resto del EPP, los profesionales sanitarios que realizan procedimientos generadores de aerosoles y los que trabajan en servicios donde se realizan regularmente en pacientes con COVID-19 sospechado o confirmado, como unidades de cuidados intensivos o semi-intensivos y en urgencias. 
Esta segunda es una recomendación preexistente, con fuerza modificada de condicional a fuerte, basada en evidencia de certeza muy baja. 
3)  Se debe asegurar siempre el adecuado ajuste de la mascarilla (para las mascarillas filtrantes a través de la prueba de ajuste inicial y verificación de sellado, y para las mascarillas quirúrgicas a través de métodos para reducir las fugas de aire alrededor de la mascarilla) al igual que el cumplimiento del uso apropiado del EPP y otras precauciones.
Esta tercera recomendación es una declaración de buenas prácticas preexistente, en la que la OMS considera necesario insistir. Independientemente del tipo de mascarilla, el uso adecuado de la misma es fundamental para garantizar su eficacia y reducir el riesgo de transmisión. Las mascarillas han de verse como un componente clave del conjunto integral de medidas para la prevención y control de la infección por COVID-19.
La OMS insta a aumentar la producción, adquisición y distribución de mascarillas filtrantes y quirúrgicas para su uso en entornos de atención sanitaria, a fin de garantizar un acceso equitativo por los profesionales sanitarios y personas cuidadoras en todo el mundo. Así mismo, en lugares donde su disponibilidad es limitada o hay escasez, sugiere prolongar su uso o proceder a su adecuado reciclaje y reutilización.

En el Reino Unido, ante el aluvión de pacientes y de bajas entre el personal sanitario por COVID-19, tres organizaciones médicas nacionales —el sindicato y organización profesional médica British Medical Association (BMA), la Asociación de Consultores y Especialistas Hospitalarios y la Asociación de Médicos del Reino Unido— plantean que las mascarillas FFP3 deben ser protección que ha de proveerse sistemáticamente a los trabajadores sanitarios que están en contacto directo con pacientes.
La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, que actualizó sus directrices al respecto en las mismas fechas que la OMS, mantiene el uso de FFP3 o equivalente por los profesionales cuando atienden a pacientes con una infección sospechada o confirmada que se propaga fundamentalmente por aerosoles, y cuando se realizan procedimientos que generan aerosoles en un paciente con una sospecha o confirmación de infección que se propaga por gotitas y aerosoles. En las demás situaciones se indica el uso de mascarilla quirúrgica. En cualquier caso, la agencia de seguridad británica plantea que las mascarillas FFP3 se pueden usar más ampliamente cuando el riesgo de transmisión sigue siendo inaceptablemente alto, después de evaluaciones de riesgo locales que deben incluir la ventilación, la capacidad operativa y la prevalencia local de la infección y de las nuevas variantes del SARS-CoV-2.
Las organizaciones médicas mencionadas citan la evidencia creciente del importante papel de los aerosoles en la propagación del SARS-CoV-2, así como la constatación de que aerosoles con coronavirus capaces de infectar pueden generarse incluso con la misma respiración. En el Reino Unido se realizó un estudio, publicado el pasado noviembre, en el que se encontró un descenso drástico en los contagios, al cambiar de mascarillas quirúrgicas a FFP3, de los profesionales que trabajaban en áreas de atención COVID, independientemente de que se realizaran o no procedimientos generadores de aerosoles.
Señalan las organizaciones británicas que la clasificación y separación física de los pacientes que indican las guías se ven comprometidas, en el mundo real, cuando acuden simultáneamente a los centros gran cantidad de ellos, como está sucediendo en la actualidad. Dado el fulgurante ascenso de las tasas de ómicron, plantean que se deben considerar todos los pacientes como portadores potenciales de COVID-19. Creen que es necesario proporcionar mascarillas FFP3 para todo el personal que trabaja en interiores donde circula el aire exhalado por los pacientes.

En España, la situación en el sistema público de salud, y muy particularmente en atención primaria, está siendo cada vez más como la descrita del Reino Unido, con un aluvión de pacientes que provoca su hacinamiento en las áreas de espera y dificulta su clasificación temprana en respiratorio/COVID y no respiratorio/COVID.
Como planteábamos hace un año en la anterior actualización de la guía sobre mascarillas de la OMS los abajo firmantes consideramos que en contextos como el actual en España, con transmisión comunitaria, un elevado número de casos y disponibilidad en el mercado a un precio asequible de las mascarillas filtrantes tipo FFP2 y FFP3, estas son las más apropiadas para profesionales que trabajan en contacto estrecho con los pacientes, tanto en áreas respiratorio/COVID como en las que presuntamente no hay pacientes infectados por el SARS-CoV-2.
Es el caso de los profesionales de atención primaria, con pacientes que tosen en las áreas comunes y las consultas incluso en las áreas no COVID, pacientes y acompañantes con las mascarillas no siempre bien ajustadas, permanencia prolongada en la consulta en presencia de pacientes y acompañantes, exploraciones inevitablemente de contacto o cercanas tanto en consulta como en domicilios...
No COVID es una estimación en el triaje, no un diagnóstico de certeza de exclusión. Muchos pacientes clasificados y atendidos como no COVID han resultado tener la enfermedad, según se ha conocido al ser atendidos o en su evolución posterior. En el mundo real, los profesionales sanitarios están en contacto con pacientes con COVID-19 incluso en las áreas no COVID, dado el alto porcentaje de afectados que pueden no presentar síntomas.
Actualmente, incluso tras el triaje, dado el alto número de infectados sin síntomas, es inevitable que muchos de los pacientes y acompañantes presuntamente no COVID sean realmente casos presintomáticos o asintomáticos en fase contagiosa. No olvidemos tampoco el creciente número de profesionales que se están contagiando de COVID-19. Las mascarillas filtrantes protegen tanto a los profesionales de ser contagiados por los pacientes como viceversa.
Las especificaciones técnicas de las mascarillas son claras: las quirúrgicas sirven para el control de la fuente, para evitar que el que la lleva infecte a otros, pero no evitan que el usuario se infecte, dados sus niveles estandarizados de filtrado. Las mascarillas FFP2 y FFP3 de la norma europea, como las que cumplen el estándar estadounidense N95 que tienen una capacidad de filtrado que se sitúa entre las anteriores, sí impiden el paso de virus como el SARS-CoV-2, tanto en la inhalación como en la exhalación. En el Reino Unido han optado por la que mejor protege, la FFP3, para las situaciones en las que están indicadas las filtrantes tipo N95. Una decisión prudente y realizable, dada la amplia disponibilidad en el mercado actualmente, a un precio asequible, de las FFP3. Tanto el reservar las filtrantes para las situaciones de muy alto riesgo, como que sean FFP2 en vez de FFP3, sólo tenía sentido en la situación de escasez del inicio de la primera ola.
En las condiciones actuales en España, se puede y se debe proveer de mascarillas FFP2 o FFP3 a todos los sanitarios que atienden directamente a los pacientes, en todos los centros y niveles de atención. En el caso de los profesionales de atención primaria, lo excepcional debería ser el uso de quirúrgicas, dada su proximidad a los pacientes tanto en los centros de salud como en los domicilios.

+ info:

WHO recommendations on mask use by health workers, in light of the Omicron variant of concern: WHO interim guidelines, 22 December 2021

Limb M. Give NHS staff working with patients higher grade masks, say medical leaders. BMJ 2021;375: n3162

En este blog:

Actualización de las recomendaciones de la OMS para el uso de mascarillas en el contexto de la COVID-19, tanto en la comunidad como en los centros sanitarios y en la atención domiciliaria

En el número especial de la revista Atención Primaria sobre seguridad del paciente en AP:

Palacio Lapuente J, Martín Rodríguez MD, Aibar Remón C, Jurado Balbuena JJ, Torijano Casalengua ML, Añel Rodríguez R. Prevención de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria en atención primaria. Lecciones de la pandemia. Aten Primaria. 2021 Dec;53 Suppl 1:102225. doi: 10.1016/j.aprim.2021.102225.


Publicado por Rosa María Añel Rodríguez y Jesús Palacio Lapuente

Cómo citar esta entrada:

Añel Rodríguez RM, Palacio Lapuente J. La OMS actualiza sus recomendaciones sobre mascarillas para profesionales sanitarios y organizaciones médicas británicas piden FFP3 para los que trabajan con pacientes, ante la variante ómicron. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [5 de enero de 2022; consultado 5 de enero de 2022 de 2022]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/01/la-oms-actualiza-sus-recomendaciones.html


Pasado, presente y futuro de la seguridad del paciente en atención primaria. Segundo editorial del número especial de la revista Atención Primaria


Continuamos con la presentación de los contenidos del número especial de seguridad del paciente publicado en la revista Atención Primaria. 

En esta ocasión, presentamos el editorial titulado Pasado, presente y futuro de la seguridad del paciente en Atención Primaria. En él se abordan desde los avances conseguidos en los últimos años, los aspectos y elementos que han sido y continúan siendo básicos para la mejora continua de la seguridad del paciente en Atención Primaria (AP), hasta los puntos débiles y las necesidades que estaban sin solucionar cuando llegó la pandemia, y los nuevos riesgos generados por ésta.

El primer nivel asistencial ha tenido que adaptarse sin apenas tiempo y con un enorme déficit de recursos a una situación inédita, gestionando nuevos riesgos sin dejar de hacer frente a los preexistentes. A los incidentes de seguridad del paciente inherentes al trabajo en AP (alto grado de incertidumbre, complejidad creciente del sistema sanitario y de los pacientes, problemas de coordinación entre profesionales de diferentes niveles asistenciales) se han sumado los riesgos derivados de los cambios en la asistencia provocados por la pandemia, que ha agudizado las debilidades y deficiencias preexistentes y ha añadido otras nuevas. 

De la noche a la mañana, los profesionales de atención primaria se han visto obligados a modificar la gestión de la demanda, su organización interna y la forma de prestar la asistencia. Por una parte, el triaje telefónico, la implantación de un doble circuito asistencial, la preeminencia de la atención no presencial y la incorporación de nuevos roles (labores de rastreo, identificación de casos y estudio de contactos) han permitido que el 90% de la población afectada por la COVID-19 haya sido atendida en AP. Sin embargo, se han producido limitaciones en la accesibilidad, problemas y riesgos asociados a la atención no presencial, retrasos en el diagnóstico y tratamiento de patologías no COVID-19 y suspensión de actividades programadas, con un alto impacto en la salud de la población.

Los profesionales de AP han sufrido numerosas bajas por infección COVID-19 y por agotamiento físico y mental que, junto a la invisibilidad social de la labor realizada, han contribuido al desgaste profesional y han terminado minando profundamente a una AP que ya previamente estaba infradotada y muy debilitada.

El adecuado funcionamiento del primer nivel asistencial garantiza un sistema sanitario de mayor calidad, más seguro y más eficiente. El panel de científicos independientes que asesora a la OMS sobre la resiliencia de los sistemas de salud en la gestión de la pandemia señala el refuerzo de la AP como elemento clave para gestionar los riesgos para la salud de la población en situaciones críticas. Además, el deterioro de la AP afecta más a las personas más vulnerables y desfavorecidas desde el punto de vista socioeconómico, es decir, a las quienes más la necesitan. 

Por ello, debemos retomar todo lo que hasta ahora ha dado buenos resultados, continuar trabajando desde la base para apoyar y fortalecer a los equipos de AP con una consolidada cultura de seguridad del paciente: impulsar planes de formación pre y posgrado con contenidos en seguridad del paciente, formar a los directivos y gestores de las organizaciones sanitarias en la gestión de riesgos, promover cambios en la regulación jurídica que faciliten implantar una cultura de seguridad positiva, no punitiva, etc. 

Hemos de ser conscientes de que el trabajo en seguridad del paciente es una carrera de fondo. Siempre será necesario adaptar los estándares de calidad y seguridad a las nuevas situaciones que vayan surgiendo y a sus variaciones. Es crucial aprender a tomar decisiones en base a una adecuada valoración de los riesgos y aplicar las medidas de forma acorde, tanto en el sentido de aumentarlas cuando el riesgo se eleva como de disminuirlas cuando se aminora. 

Entre los objetivos de este número especial de seguridad del paciente están identificar los riesgos relacionados con la pandemia y los cambios que ha traído en la manera de atender a los pacientes en AP, señalar las medidas a tomar para analizar y reducir los riesgos asociados a la situación actual, y buscar oportunidades de mejora que garanticen una atención segura, ahora y en el futuro, en base a las lecciones aprendidas de lo acontecido en el pasado.

Finalizamos con una mención especial a Fernando Palacio Lapuente, fundador y coordinador de nuestro grupo de trabajo, a quien tenemos siempre presente en nuestros proyectos y actividades. Su recuerdo y su ausencia se intensifican en momentos como este. A él queremos dedicarle, de forma muy especial, junto a todos nuestros lectores y seguidores, este nuevo número especial de seguridad del paciente en Atención Primaria.

Actualización 5/1/2022: añadimos esta infografía para facilitar la lectura y difusión de los contenidos del artículo

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+ info:
Astier Peña MP, Torijano Casalengua ML, Añel Rodríguez R, Palacio Lapuente J, Aibar Remón C. Pasado, presente y futuro de la seguridad del paciente en Atención PrimariaAtención Primaria. Volumen 53, Suplemento 1, Diciembre 2021 

Sobre este número especial en Twitter: hashtag #EspecialSegPacAP

Publicado por María Pilar Astier Peña

Médica de familia, Centro de Salud Univérsitas, Zaragoza. Universidad de Zaragoza, GIBA IIS Aragón. Coordinadora del Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC. Integrante de las Juntas Directivas de WONCA (Global Family Doctors) y de la Sociedad Española de Calidad Asistencial.

Cómo citar esta entrada:
Astier Peña MP. Pasado, presente y futuro de la seguridad del paciente en atención primaria. Segundo editorial del número especial de la revista Atención Primaria. [Internet]. Sano y Salvo. Blog de seguridad del paciente en atención primaria. [3 de enero de 2022; consultado 3 de enero de 2022]. Disponible en: https://sano-y-salvo.blogspot.com/2022/01/pasado-presente-y-futuro-de-la.html


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