Pasado, presente y futuro de la seguridad del paciente en atención primaria. Segundo editorial del número especial de la revista Atención Primaria


Continuamos con la presentación de los contenidos del número especial de seguridad del paciente publicado en la revista Atención Primaria. 

En esta ocasión, presentamos el editorial titulado Pasado, presente y futuro de la seguridad del paciente en Atención Primaria. En él se abordan desde los avances conseguidos en los últimos años, los aspectos y elementos que han sido y continúan siendo básicos para la mejora continua de la seguridad del paciente en Atención Primaria (AP), hasta los puntos débiles y las necesidades que estaban sin solucionar cuando llegó la pandemia, y los nuevos riesgos generados por ésta.

El primer nivel asistencial ha tenido que adaptarse sin apenas tiempo y con un enorme déficit de recursos a una situación inédita, gestionando nuevos riesgos sin dejar de hacer frente a los preexistentes. A los incidentes de seguridad del paciente inherentes al trabajo en AP (alto grado de incertidumbre, complejidad creciente del sistema sanitario y de los pacientes, problemas de coordinación entre profesionales de diferentes niveles asistenciales) se han sumado los riesgos derivados de los cambios en la asistencia provocados por la pandemia, que ha agudizado las debilidades y deficiencias preexistentes y ha añadido otras nuevas. 

De la noche a la mañana, los profesionales de atención primaria se han visto obligados a modificar la gestión de la demanda, su organización interna y la forma de prestar la asistencia. Por una parte, el triaje telefónico, la implantación de un doble circuito asistencial, la preeminencia de la atención no presencial y la incorporación de nuevos roles (labores de rastreo, identificación de casos y estudio de contactos) han permitido que el 90% de la población afectada por la COVID-19 haya sido atendida en AP. Sin embargo, se han producido limitaciones en la accesibilidad, problemas y riesgos asociados a la atención no presencial, retrasos en el diagnóstico y tratamiento de patologías no COVID-19 y suspensión de actividades programadas, con un alto impacto en la salud de la población.

Los profesionales de AP han sufrido numerosas bajas por infección COVID-19 y por agotamiento físico y mental que, junto a la invisibilidad social de la labor realizada, han contribuido al desgaste profesional y han terminado minando profundamente a una AP que ya previamente estaba infradotada y muy debilitada.

El adecuado funcionamiento del primer nivel asistencial garantiza un sistema sanitario de mayor calidad, más seguro y más eficiente. El panel de científicos independientes que asesora a la OMS sobre la resiliencia de los sistemas de salud en la gestión de la pandemia señala el refuerzo de la AP como elemento clave para gestionar los riesgos para la salud de la población en situaciones críticas. Además, el deterioro de la AP afecta más a las personas más vulnerables y desfavorecidas desde el punto de vista socioeconómico, es decir, a las quienes más la necesitan. 

Por ello, debemos retomar todo lo que hasta ahora ha dado buenos resultados, continuar trabajando desde la base para apoyar y fortalecer a los equipos de AP con una consolidada cultura de seguridad del paciente: impulsar planes de formación pre y posgrado con contenidos en seguridad del paciente, formar a los directivos y gestores de las organizaciones sanitarias en la gestión de riesgos, promover cambios en la regulación jurídica que faciliten implantar una cultura de seguridad positiva, no punitiva, etc. 

Hemos de ser conscientes de que el trabajo en seguridad del paciente es una carrera de fondo. Siempre será necesario adaptar los estándares de calidad y seguridad a las nuevas situaciones que vayan surgiendo y a sus variaciones. Es crucial aprender a tomar decisiones en base a una adecuada valoración de los riesgos y aplicar las medidas de forma acorde, tanto en el sentido de aumentarlas cuando el riesgo se eleva como de disminuirlas cuando se aminora. 

Entre los objetivos de este número especial de seguridad del paciente están identificar los riesgos relacionados con la pandemia y los cambios que ha traído en la manera de atender a los pacientes en AP, señalar las medidas a tomar para analizar y reducir los riesgos asociados a la situación actual, y buscar oportunidades de mejora que garanticen una atención segura, ahora y en el futuro, en base a las lecciones aprendidas de lo acontecido en el pasado.

Finalizamos con una mención especial a Fernando Palacio Lapuente, fundador y coordinador de nuestro grupo de trabajo, a quien tenemos siempre presente en nuestros proyectos y actividades. Su recuerdo y su ausencia se intensifican en momentos como este. A él queremos dedicarle, de forma muy especial, junto a todos nuestros lectores y seguidores, este nuevo número especial de seguridad del paciente en Atención Primaria.

Actualización 5/1/2022: añadimos esta infografía para facilitar la lectura y difusión de los contenidos del artículo

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+ info:
Astier Peña MP, Torijano Casalengua ML, Añel Rodríguez R, Palacio Lapuente J, Aibar Remón C. Pasado, presente y futuro de la seguridad del paciente en Atención PrimariaAtención Primaria. Volumen 53, Suplemento 1, Diciembre 2021 

Sobre este número especial en Twitter: hashtag #EspecialSegPacAP

Publicado por María Pilar Astier Peña

Médica de familia, Centro de Salud Univérsitas, Zaragoza. Universidad de Zaragoza, GIBA IIS Aragón. Coordinadora del Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC. Integrante de las Juntas Directivas de WONCA (Global Family Doctors) y de la Sociedad Española de Calidad Asistencial.


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