Interacción potencialmente mortal de la brivudina con las 5-fluoropirimidinas

La brivudina es un fármaco antiviral, análogo nucleósido de timidina, que actúa inhibiendo la replicación de los virus a través del bloqueo de la ADN polimerasa. Es activa frente al virus del herpes simple tipo 1 y frente al virus varicela-zóster.

En España están autorizados desde el año 2002 tres medicamentos con este principio activo: Brinix®, Nervinex® y Nervol® en forma de comprimidos de 125 mg. Su indicación clínica es la del tratamiento precoz del herpes zóster agudo en adultos inmunocompetentes.

Recientemente ha sido notificado al Centro Andaluz de Farmacovigilancia el fallecimiento de un paciente al que se le administró 5-fluorouracilo tres días después de que finalizase tratamiento con brivudina por un herpes zóster. Tras tener conocimiento del caso, se revisó la base de datos de notificaciones de sospechas de reacciones adversas del Sistema Español de Farmacovigilancia (FEDRA), así como la base de datos análoga europea (Eudravigilance) y la bibliografía científica, habiéndose encontrado 29 notificaciones correspondientes a pacientes a los que se les administró brivudina a pesar de estar siendo tratados en ese momento con algún medicamento de la familia de las fluoropirimidinas. La mayoría de esos pacientes (23/29) fallecieron.

La interacción entre brivudina y 5-fluoropirimidinas es conocida y aparece ampliamente referenciada en la ficha técnica y prospecto de los medicamentos con dicho principio activo. No obstante y teniendo en cuenta los datos expuestos anteriormente, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) considera necesario recordar a los profesionales sanitarios en la nota informativa 07/2012 la siguiente información relativa a las contraindicaciones y precauciones especiales de uso de brivudina:
  • La administración de brivudina está contraindicada, entre otros, en pacientes sometidos a quimioterapia antineoplásica, especialmente si están tratados con 5-fluorouracilo, incluyendo también sus preparaciones tópicas, sus profármacos (capecitabina, floxuridina, tegafur) y la combinación de medicamentos que contengan estos principios activos u otras 5-fluoropirimidinas (flucitosina). Esta interacción, que provoca un aumento de la toxicidad de las fluoropirimidinas, es potencialmente mortal.

  • Es necesario respetar un intervalo mínimo de 4 semanas entre la finalización del tratamiento con brivudina y el comienzo del tratamiento con medicamentos 5-fluoropirimidínicos (incluyendo también sus preparaciones tópicas) tales como capecitabina, floxuridina y tegafur (o combinación de medicamentos que contengan estos principios activos) o flucitosina. Como precaución adicional, debe monitorizarse la actividad de la enzima dihidropirimidina dehidrogenasa antes de empezar un tratamiento con medicamentos tipo 5-fluoropirimidina en pacientes que hayan sido tratados recientemente con brivudina.

  • En caso de administración accidental de 5-fluorouracilo o medicamentos relacionados a pacientes tratados con brivudina, ambos medicamentos deberán ser interrumpidos y deberán tomarse medidas inmediatas para reducir la toxicidad de las fluoropirimidinas. Se recomienda una rápida hospitalización, así como medidas para prevenir infecciones sistémicas y la deshidratación. Los síntomas más comunes de toxicidad por fluoropirimidinas son náuseas, vómitos, diarrea y, en muchos casos, estomatitis, neutropenia y depresión de la médula ósea.
+ info: AEMPS. Nota informativa (MUH) 07/2012 - Brivudina (Brinix®, Nervinex® Y Nervol®): interacción potencialmente mortal con las 5-fluoropirimidinas


Publicado por Sano y salvo


¿Son muchos los errores de prescripción? The PRACtICe study Report

El General Medical Council (algo así como el Consejo General de Colegios de Médicos, pero en inglés) ha publicado, en colaboración con la Universidad de Nottingham, el documento Investigating the prevalence and causes of prescribing errors in general practice: The PRACtICe Study. Un extenso y complejo trabajo para determinar la prevalencia y la naturaleza de los errores de prescripción en la atención primaria, además de explorar las causas por las que se producen e identificar algunas medidas que puedan disminuirlos.

Para ello los autores han utilizado una metodología compleja, con diferentes técnicas, que incluyeron la actualización de una revisión sistemática realizada por los autores en 2009, el estudio de las prescripciones hechas a lo largo de un año a una muestra del 2% de los pacientes de 15 médicos generales, entrevistas con 34 prescriptores sobre 70 errores potenciales, 15 análisis de causa-raíz y 6 grupos focales con la participación de 46 profesionales de equipos de Atención Primaria.

El estudio revisó 6.048 prescripciones para 1.777 pacientes. Los errores de prescripción o en el seguimiento se detectaron en uno de cada ocho pacientes, afectando a una de cada 20 prescripciones.

La gran mayoría de los errores fueron de leves a moderados, pero una de cada 550 prescripciones estuvo asociada con un error grave.

Los factores que se han asociado a un mayor riesgo de errores en la prescripción o el control han sido el sexo masculino, edad menor de 15 años o mayor de 64, el número de medicamentos prescritos (la introducción de una nueva medicación incrementaba en un 16% el riesgo de que apareciera un error) y los fármacos prescritos en la siguiente áreas terapéuticas: cardiovascular, infecciones, enfermedades malignas y inmunosuprimidos, músculo-esquelético, ojos, O.R.L. y piel. No hubo diferencias entre prescripciones agudas y crónicas, en cuanto al riesgo de error.

Los autores han identificado una amplia gama de causas de error, tanto en relación con el prescriptor como con el paciente, el equipo, el ambiente de trabajo, la tarea, el sistema informático y la transición entre niveles. A partir de las causas se han identificado distintas estrategias para evitarlos, centradas en la formación, la gestión clínica, el uso eficaz de los sistemas informáticos y la mejora de los sistemas de seguridad, tanto dentro de la atención primaria como en la interfaz con la especializada.

Las 18 páginas del resumen (XV-XXXII) sintetizan muy bien las 259 páginas del documento completo.

En este blog puedes encontrar más información sobre el tema clicando aquí


Publicado por Fernando Palacio


El principio del fin del sistema nacional de salud español

BMJ ha publicado un artículo titulado "El principio del fin del Sistema Nacional de Salud español". La revista lo enmarca bajo el epígrafe de "El asalto al universalismo", es decir al derecho de todos los ciudadanos al acceso a servicios básicos como la sanidad. En diciembre del año pasado BMJ publicó "El asalto al universalismo: cómo destruir el estado de bienestar" que ha tenido un amplio eco que ha trascendido el mundo profesional médico.

Los autores relatan cómo las estrategias para la destrucción del estado de bienestar, inspiradas en el modelo social americano, han llegado a España, cuyo gobierno ha cambiado por decreto el Sistema Nacional de Salud.

Desde la Ley General de Sanidad de 1986, los ciudadanos españoles y los extranjeros residentes en el país teníamos derecho a una asistencia sanitaria financiada a través de los impuestos y gratuita en el punto de asistencia.

El Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, con la excusa de reducir el gasto sanitario, supone una vuelta a un modelo de atención a la salud en el que este derecho se restringe a los asegurados y deja de ser reconocido a todos los ciudadanos y residentes.

El decreto establece nuevas carteras de servicios a prestar a los asegurados, clasificados como básicos, complementarios y auxiliares. Prestación que puede ser hacerse a través de proveedores públicos o privados.

Los autores mencionan que el gobierno español justifica la reforma con la excusa del ahorro de costes sanitarios, en la línea argumental del ministro de estado del gobierno británico, mientras que otros consideran que este argumento es sólo una excusa para privatizar el patrimonio público en contra de los deseos del electorado.

En este blog ya hemos tratado (ver enlaces al pie), desde el punto de vista de la seguridad del paciente, la medidas contenidas en el Decreto-ley 16/2012. Respecto al asunto de este artículo, es conocido que sistemas de salud como el de Estados Unidos de América son menos eficientes que los hasta ahora vigentes en el Reino Unido o en España. Es decir, son más caros y llevan a peores indicadores de salud entre la población.

La exclusión de un sector de la población del acceso gratuito al servicio público de salud supondrá que algunos pacientes no reciban tratamientos adecuados, lo que tendrá consecuencias en su salud y en su esperanza de vida. La presunta disminución del gasto sanitario invocada es más que dudosa: no es más barato atender a un paciente en urgencias hospitalarias que en un centro de salud, por ejemplo. Pero también supondrá un riesgo para el conjunto de la población, especialmente en materia de enfermedades infecciosas, de contagio más probable cuantas más personas permanecen infectadas por no recibir el tratamiento oportuno. Al retroceder en el tiempo nuestro sistema de salud es previsible que volvamos también a patrones epidemiológicos propios de otras épocas que creíamos ya superadas.

El nuevo modelo de atención, como el americano en el que se inspira, previsiblemente empeorará los resultados en salud, comprometerá la seguridad de los pacientes y aumentará el gasto sanitario.


+ info:

Minué-Lorenzo S, García Gutiérrez JF, Mercader-Casas JJ. Beginning of the end
for Spain's national health system.
BMJ. 2012 May 8;344:e3213. doi:
10.1136/bmj.e3213.

Ver en este blog, sobre las medidas del Decreto-ley 16/2012:

La prescripción y los Doce Trabajos de Heracles: más allá del principio activo


Desfinanciación de medicamentos seguros y eficaces: ¿es mejor financiar los menos seguros, menos eficaces y más caros?


La semFYC advierte de los riesgos sanitarios de dejar a los inmigrantes sin atención continuada



Publicado por Sano y salvo


La OMS apuesta por la difusión de alertas de seguridad de medicamentos con una sección en su boletín farmacoterapéutico

El Uppsala Monitoring Centre (UMC) es un centro colaborador de la OMS creado por el gobierno sueco que tiene por objetivo la mejora de la seguridad del paciente y la promoción del uso seguro y efectivo de los medicamentos en cualquier lugar del mundo. Es el organismo responsable del programa internacional de farmacovigiliancia de la OMS encaminado a identificar con la mayor rapidez posible las alertas o señales de farmacovigilancia. Más de 120 países colaboran con este programa.

La OMS establece que una alerta o señal de farmacovigilancia es cualquier información comunicada de una posible relación causal entre un acontecimiento adverso y un fármaco, cuando previamente esta relación era desconocida o estaba documentada de forma incompleta. El proceso de revisión de las notificaciones de sospechas de reacciones adversas a medicamentos encaminado a detectar problemas de seguridad se denomina, por tanto, generación de alertas o de señales. Por lo general, se requiere que haya más de una notificación para que genere una alerta, dependiendo de la gravedad del acontecimiento adverso y de calidad de la información.

El UMC gestiona una base de datos de notificaciones de seguridad de casos individuales llamada VigiBase. Las notificaciones provienen de los centros nacionales de farmacovigilancia de los países incorporados al programa de la OMS. VigiBase contiene actualmente cinco millones de registros de casos individuales en los que hay identificados medicamentos que se han evaluado como sospechosos de contribuir a una reacción adversa en el paciente expuesto. Hasta este año, sólo unas 450 personas, mayoritariamente profesionales de los centros de farmacovigilancia de los diferentes países, recibían información periódica sobre las alertas generadas por el UMC tras el análisis de los datos incorporados a VigiBase.

Nuestros compañeros de “Hemos Leído” nos informaron a primeros de mayo en su blog de que el UCM y la OMS habían decidido realizar una mayor difusión de las alertas de farmacovigilancia que genera el centro colaborador, para que esta valiosa información pueda llegar a un mayor número de profesionales sanitarios y contribuir, de esta forma, a un mayor conocimiento del perfil de seguridad de los medicamentos. Para ello, se ha incluido un nuevo apartado en el Pharmaceuticals Newsletter de la OMS (el boletín de la OMS que revisa aspectos de seguridad y efectividad de los medicamentos) en el que se publicarán las alertas más relevantes generadas por el UCM.

En el primer número de este año figuran las alertas que describen la posible relación entre el tratamiento con saxagliptina y el desarrollo de pancreatitis y entre el tratamiento con venlafaxina y la aparición de preeclampsia, eclampsia y otras complicaciones del embarazo. En el segundo número podéis leer las alertas relativas a la posible relación entre el tratamiento con ranolazina y la aparición de alucinaciones y también sobre la interacción entre donepezilo y los inhibidores selectivos de la recaptación de aminas como causa de síndrome serotoninérgico.


Publicado por Cecilia Calvo Pita


Segundas víctimas: atención a los profesionales involucrados en un evento adverso. Ponencia de José Joaquín Mira en la V Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria

La frecuencia, las causas y las consecuencias de los eventos adversos para los pacientes se han estudiado de forma sistemática en los últimos años. Los planes en materia de seguridad de los pacientes se han extendido al conjunto de las instituciones sanitarias y se han puesto en marcha numerosas iniciativas. Pese a todos estos esfuerzos parece inevitable que, en determinadas situaciones,se produzcan eventos adversos con repercusión relevante para los pacientes.

Ahora bien, aunque es evidente que estos eventos adversos con consecuencias más graves tienen su peor cara en el sufrimiento de los pacientes y sus familiares y amigos, no son ellos los únicos que sufren y se ven afectados. También son víctimas los profesionales que se involucrados directamente o indirectamente en el evento adverso. En la literatura desde los 90 se habla de las segundas víctimas pero, en realidad, ¿qué son estas segundas víctimas?

El término de segundas víctimas fue introducido por el Dr A Wu, de la Johns Hopkins University, en los años 90 para referirse al profesional que se ve involucrado en un evento adverso inevitable y que queda traumatizado por esa experiencia. Sin embargo, aunque el trabajo de A Wu es el más conocido y el que ha puesto sobre la mesa esta problemática, no debemos olvidar el valor del Dr D. Hilfiker quien a principios de la década de los 80 expuso su vivencia personal en el New England Journal of Medicine.

Muchos profesionales a lo largo de vida en algún momento se sienten mal, incómodos, inquietos y, en ocasiones, culpables, por alguna decisión clínica que no ha tenido el resultado que esperaban o, llegado el caso, que haya sido errónea. Es en estos casos cuando decimos que los eventos adversos tienen además de los pacientes, otra víctima: los propios profesionales.

Actualmente, el término de segundas víctimas se ha extendido también para referirse a los profesionales sanitarios que no se ven a sí mismos capaces de afrontar emocionalmente las consecuencias de verse involucrado en un evento adverso con consecuencias más graves para un paciente o un conjunto de pacientes.

¿Estamos hablando de un fenómeno raro o de algo muy corriente en nuestra práctica clínica?

No disponemos de una estadística real de cuál es actualmente la situación en España. De los estudios, pocos hasta ahora, que se han publicado tras encuestar a una amplia muestra de médicos de EEUU y Canadá deducimos que sólo un 5% del total de profesionales pueden librarse a lo largo de su vida profesional de estar cerca o muy cerca de un evento adverso.

En nuestro caso, cuando extrapolamos los datos de los estudios ENEAS y APEAS llegamos a la conclusión de que cada año un 15% de los profesionales sanitarios se ven involucrados en un evento adverso con consecuencias relativamente graves para los pacientes. Esta es la cifra de segundas víctimas con la que estamos trabajando.

¿Qué pasa por la cabeza de los profesionales que se ven involucrados en un evento adverso?

Las reacciones no necesariamente son las mismas en todas las personas. Ahora bien, es común observar: confusión, dificultades de concentración en las tareas, obnubilación, confusión, dificultades de concentración, sentimientos de culpa, ansiedad, pérdida de autoestima, dificultades para disfrutar de un sueño reparador, se revive el evento una y otra vez, cambios de humor, primero en casa y luego en el trabajo, y dudas sobre las decisiones clínicas que deben adoptarse a partir de ese momento.

Lógicamente también tienen miedo a las consecuencias legales y a la pérdida de reputación que puede acarrear su vinculación con un evento adverso.

Estas sensaciones pueden durar solo unos días o unas semanas, pero en ocasiones también pueden durar meses o toda la vida.

Hay que tener muy presente que tras un error clínico y por la confusión y dudas sobre sí mismo que experimenta el profesional, es más probable que si no se afronta esta situación y se esconde u oculta la realidad del suceso, la probabilidad de otro error clínico se incrementa notablemente.

En el estudio que hemos llevado a cabo para conocer mejor la situación de las segundas víctimas y para el que hemos contado con un amplio número de profesionales de distintos ámbitos (salud mental, derecho, aseguradoras, comunicación social, etc.) hemos concretado las consecuencias emocionales, familiares y personales, las consecuencias legales, y también hemos empezado a hablar de las consecuencias de pérdida de reputación que las instituciones donde ocurren los eventos adversos tienen y de la que también deben preocuparse.

¿Qué necesitamos cambiar para que los profesionales no se sientan tan desprotegidos?

Sabemos que las segundas víctimas sufren una clara pérdida en su reputación profesional entre sus propios colegas y que tienen miedo a ser culpados por los pacientes. Por eso cambian su forma de interactuar con pacientes, su modo de práctica se vuelve inseguro. En la literatura se describe esta situación con el nombre de la famosa novela de Nathaniel Hawthorne la “letra escarlata” para describir el rechazo que experimentan de otros profesionales quienes cometen un error clínico. Muchas veces son los propios colegas los que actúan haciendo el vacío al profesional, pero sabemos, gracias a las investigaciones en seguridad del paciente, que la mayoría de los errores tienen en su origen razones de índole organizativa y no tanto personales. Acabar con esta situación es un primer paso.

Poder hablar con otros colegas es necesario, también contar con el suficiente respaldo institucional. En algunos casos será necesaria una intervención concreta, directa y personal a cargo de personal especializado (lo que incluye asesoramiento legal), pero son pocos los casos que pueden llegar a esta situación.

¿Qué podemos hacer desde las sociedades científicas y desde las administraciones sanitarias?

Hay varias iniciativas, todas ellas en EEUU, de las que podemos aprender qué acciones pueden ponerse en marcha. El programa ForYou del Hospital de Missouri es una clara referencia de cómo organizarse para ayudar a las segundas víctimas. El programa de apoyo del Catholic Healthcare West o del Johns Hopkins Hospital son otros dos referentes que conviene tener en mente cuando se está pensando qué hacer para ayudar a las segundas víctimas.

Nuestro grupo de investigación en un proyecto liderado con el Dr J Aranaz, y que contó con financiación de la Fundación Mapfre, ha identificado las principales consecuencias de los errores clínicos en los propios profesionales que se ven involucrados. En este estudio uno de las cuestiones que destacaría es la oportunidad que supone para el conjunto del centro y de la organización sanitaria para aprender y evitar una situación similar en el futuro. La cultura de seguridad que se comparta en el centro es clave para lograr que un error no sea una "situación perdida". Otras cuestiones importantes hacen referencia a cómo preparar a los profesionales (especialmente a los residentes) para afrontar de forma efectiva los eventos adversos, qué deben hacer ante el paciente, sus familiares y sus colegas y sobre qué debe hacer una institución para ofrecer la cobertura necesaria a sus profesionales.

Las sociedades científicas creo que deberían entre sus objetivos poner en marcha actuaciones para que los residentes sean cada día más capaces de afrontar exitosamente estas situaciones y sobre todo para difundir una cultura de seguridad que no se base en ocultar el error o evadirse cuando un paciente sufre un evento adverso.

Las instituciones sanitarias también deben actuar. En un entorno en el que los profesionales estamos sufriendo la crudeza de la crisis económica con medidas que suponen recortes en los recursos que podemos emplear para tratar a los pacientes y en las nóminas: Sentir que la Administración Sanitaria cuida a sus profesionales y se preocupa por su situación emocional y profesional ante un posible evento adverso, parece un camino posible y aconsejable.

José Joaquín Mira
Catedrático de la UMH que también desempeña su labor en el Departament de Salut Sant Joan-Alacant

Solicitamos al Dr. Mira una reseña para Sano y salvo de su ponencia en la en la V Jornada de Seguridad del Paciente en Atención Primaria. Generosamente no solo nos la ha proporcionado, sino que también nos ha dado permiso para compartir la presentación que utilizó como soporte. Por ambas cosas le damos las gracias.

Ésta y otras ponencias y comunicaciones pueden descargarse en la página de la jornada.


La prescripción y los Doce Trabajos de Heracles: más allá del principio activo

La revista Atención Primaria publica en su número de mayo de 2012 la segunda editorial conjunta de los grupos de trabajo de Utilización de Fármacos y de Seguridad del Paciente, que quieren ofrecer propuestas de mejora al Real Decreto-ley 9/2011 y racionalizar mínimamente la gestión y uso del medicamento

Si la primera editorial se centraba exclusivamente en la Isoapariencia, ésta segunda, “La prescripción y los Doce Trabajos de Heracles: más allá del principio activo”, hace una revisión más general tanto del decreto como de sus consecuencias.

Empieza evidenciando las razones exclusivamente económicas que llevaron a su publicación (lo reconoce así el propio decreto) y recuerda que la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial avala la bioequivalencia de los medicamentos genéricos.

Y a partir de aquí comienza a desgranar una serie de propuestas que ya son conocidas pero que, escritas unas al lado de las otras, nos dan una visión general de la incoherencia y el escaso interés que inspira a nuestros gestores, pasados y presentes, el uso racional del medicamento.

La financiación selectiva de fármacos, la extensión de la prescripción por principio activo (PPA) a los otros especialistas, la historia electrónica compartida, la receta electrónica, la conciliación terapéutica, la formación en polifarmacia, la isoapariencia, la generalización de la participación de las oficinas de farmacia, la promoción del autocuidado, la adherencia a las guías o la garantía de una PPA eficaz podrían conformar un contexto racional para la utilización más segura de los medicamentos.

En cualquier caso, y hablando de la PPA, en el mismo decreto en el que se modificaban las condiciones para recibir asistencia o la cartera de servicios (prótesis, transporte sanitario), en el capítulo IV, “Medidas sobre la prestación farmacéutica”, además de modificar la aportación por prescripción, se incluyen (los subrayados son nuestros) estos cambios:

“Artículo 85. Prescripción de medicamentos y productos sanitarios.

1. La prescripción de medicamentos …

2. En el Sistema Nacional de Salud, las prescripciones de medicamentos incluidos en el sistema de precios de referencia o de agrupaciones homogéneas no incluidas en el mismo se efectuarán de acuerdo con el siguiente esquema:
a) Para procesos agudos, la prescripción se hará, de forma general, por principio activo.
b) Para los procesos crónicos, la primera prescripción, correspondiente a la instauración del primer tratamiento, se hará, de forma general, por principio activo.
c) Para los procesos crónicos cuya prescripción se corresponda con la continuidad de tratamiento, podrá realizarse por denominación comercial, siempre y cuando ésta se encuentre incluida en el sistema de precios de referencia o sea la de menor precio dentro de su agrupación homogénea.

3. No obstante, la prescripción por denominación comercial de medicamentos será posible siempre y cuando se respete el principio de mayor eficiencia para el sistema y en el caso de los medicamentos considerados como no sustituibles.”

O dicho de otra manera, una vez que los medicamentos han adaptado sus precios a los de referencia, vuelve la barra libre a la prescripción. ¡Ya me parecía a mí que los delegados de los laboratorios estaban muy tranquilos, siendo que la obligatoriedad de prescribir por principio activo acababa prácticamente con la profesión!


Publicado por Fernando Palacio


Desfinanciación de medicamentos seguros y eficaces: ¿es mejor financiar los menos seguros, menos eficaces y más caros?

Es difícil de creer pero es cierto. El Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones,  modifica la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, añadiendo un Artículo 85 ter sobre "Exclusión de la prestación farmacéutica de medicamentos y productos sanitarios".

Negro sobre blanco, en el artículo 4, apartado 3, puede leerse que uno de los criterios para excluir a un medicamento de la prestación farmacéutica en el Sistema Nacional de Salud es "Que el principio activo cuente con un perfil de seguridad y eficacia favorable y suficientemente documentado a través de años de experiencia y un uso extenso."

Muchos profesionales, ante lo inaudito de la medida, pensaron que era un gazapo que se corregiría: no ha sido así. El BOE de hoy ha publicado una corrección de errores en la que no se modifica este apartado del decreto.

Desde el punto de vista del uso racional de los medicamentos es obvio que un perfil de seguridad y eficacia favorable, demostrado durante años de experiencia y uso extenso, es un valor para un fármaco. Dejar de financiar este tipo de medicamentos supone que la prescripción se desplazará hacia otros fármacos similares menos seguros, menos eficientes, con menor experiencia de uso y, en la amplia mayoría de los casos, más caros.

En el siguiente apartado aparece otro singular motivo de exclusión: "Por estar indicados en el tratamiento de síntomas menores."

Corre el rumor entre los profesionales, que no han confirmado ni descartado fuentes oficiales que sepamos, de que medicamentos como el ibuprofeno y el paracetamol van a dejar de financiarse. Sea o no cierto, ibuprofeno y paracetamol pueden ser un buen ejemplo de combinación de los criterios mencionados. Entre otros muchos problemas, sucede que paracetamol es el medicamento de primera elección en dolor por artrosis de rodilla. Ibuprofeno es de primera elección en cefaleas. Ambas son de primera elección en el tratamiento de la fiebre. Dolor y fiebre pueden ser síntomas "menores" o "mayores", dependiendo de la intensidad y de la causa que los produce. Excluir ambos medicamentos de la prestación del Sistema Nacional de Salud, lo que tendría efectos tanto a nivel ambulatorio como hospitalario, supondría un despropósito incalificable.

Es un ejemplo que podríamos aplicar a otros medicamentos seguros y de eficacia comprobada, que pueden estar indicados en síntomas de intensidad variable relacionados con patologías de gravedad también variable.


Publicado por Sano y salvo