Contratos de gestión y seguridad del paciente: entrevista a Carlos Campillo

Los contratos de gestión de los servicios públicos de salud españoles recogen cada ejercicio los objetivos, actividades, presupuesto asignado e indicadores de evaluación de los servicios que se prestan a los usuarios. La seguridad del paciente se ha ido introduciendo en los últimos años, con mayor o menor acierto, en estas herramientas de gestión.

Entrevistamos a Carlos Campillo, que trabaja en evaluación clínica de servicios y políticas de salud en el Servicio de Salud de Baleares y ha publicado en la Revista de Calidad Asistencial un interesante artículo sobre el tema.

Sano y salvo: ¿Cómo se puede introducir la seguridad del paciente en los contratos de gestión?

Carlos Campillo: Digamos, en síntesis y preferiblemente, que se debe introducir conociendo sus fundamentos y su situación en los centros asistenciales. Disponiendo de los recursos necesarios para implantar, seguir y evaluar las actuaciones previstas en ellos: sistemas de información fiables, financiación suficiente, fungible, capacidad para formar e informar, reglas de juego claras, incentivos, no sólo dinero…). Ajustando objetivos a esos recursos disponibles (evitando mimetismos compulsivos y que nuestros deseos superen nuestras posibilidades). Considerando, en el conjunto de un servicio de salud, la heterogeneidad entre centros respecto a su conocimiento, “cultura”, práctica asistencial y experiencia previa en seguridad, y la existencia o no de liderazgo clínico. Previendo la viabilidad de las medidas y que los problemas de seguridad, por ser complejos, exigen soluciones complejas: incidir simultáneamente en distintos eslabones de su cadena causal y factores asociados (practicas asentadas, formación, comportamientos, rendimiento de cuentas, conflictos de interés, statu quo…). Las acciones aisladas apenas sirven. Priorizando objetivos e intervenciones con criterios de efectividad (que a veces se da prematuramente por sentada) y eficiencia. Cuando hagamos algo nuevo garanticemos que su beneficio en salud sea incremental respecto a lo que habitualmente hacemos y su coste responda a ello. Creámonos definitivamente que, al hacerlo, algo debemos dejar de hacer (procuremos que sea menos coste-efectivo que lo nuevo); los recursos son limitados y la morbimortalidad y el gasto evitables no son desdeñables. Países más ricos lo hacen. Ya vemos cómo andan nuestra solvencia y sostenibilidad.

S. y S.: ¿Qué sugerencias podrías hacer para evitar errores al vincular los contratos de gestión con indicadores y sistemas de información o notificación de eventos relacionados con la seguridad del paciente?

C. C.: Evaluar lo que se pueda evaluar con rigor. No precipitarse: si los sistemas de información no lo permiten, mejorémoslos antes de evaluar, so pena de aumentar más aún el descrédito. ¿Lo ideal?: evaluar estructura, proceso y resultado, evitando medir y actuar con eventos adversos que no son evitables o sólo lo son en algunos casos, con diseños adecuados (si no se conocen, aprenderlos), sin la compulsión inicial a evaluarlo todo. Cerciorarse de la adecuación de numeradores y denominadores, combinar métodos de medición y captura de eventos adversos, ser muy cautelosos con los de cribado, herramientas gatillo y eventos centinela. Y medir lo importante y grave, no lo que esté de moda o mejor responda a la consecución de incentivos, y sin maquillar datos. 

S. y S.:¿Qué otras consideraciones propones para un mejor uso de los contratos de gestión como instrumento de mejora de la seguridad del paciente?

C. C.: Dimensionar y engastar bien la seguridad en los contratos. Si cayeron en descrédito: ¡quietos! La seguridad ha de integrarse en un todo congruente. Es cultura (se despliega gota a gota). No olvidar que, además de empezar hay que mantener, que la mejor fuente de información está en el frente clínico (silencioso por imperativos que deben desaparecer). A la postre, por derecho, rendiremos cuentas a la sociedad. Tampoco obviemos los pilares de Freidson en la organización social del trabajo: mercado (muy revuelto), gestión y regulación (con periodos en barbecho) y profesionalismo (¿último asidero?).

S. y S.: Muchas gracias por tu amable colaboración.


+ info: Campillo-Artero C. La seguridad del paciente en los contratos de gestión. Rev Calid Asist. 2012 Jul-Aug;27(4):233-9.

Ver en este blog, del mismo autor: Gestión Clínica y Sanitaria ¿Estamos seguros de la seguridad del paciente?


Publicado por Sano y salvo