Medicalización de la vida cotidiana e invención de enfermedades: el caso del duelo en la DSM-5

Lancet cuestiona en un editorial la intención de la Asociación Psiquiátrica Americana de incluir el duelo en la próxima edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).

Hasta ahora, El DSM aconsejaba excluir el duelo antes de diagnosticar un episodio depresivo mayor. En el actual borrador no se excluye. Es decir, la alteración emocional que sufren las personas que acaban de perder a un ser querido se considera una depresión y como tal se ha de tratar. No estamos hablando del duelo patológico por su intensidad o su extensión en el tiempo: la aflicción normal en una persona emocionalmente sana tras el fallecimiento de alguien querido pasa a clasificarse como enfermedad.

La realidad es muy otra, como todo médico o persona con sentido común sabe: lo preocupante es que una persona no se inmute cuando fallece alguien a quien le ligaban lazos afectivos. El duelo es tan normal como la alegría ante el alumbramiento de un hijo: son emociones características del ser humano.

El duelo es un proceso necesario psicológicamente para superar la pérdida y continuar la vida en las nuevas circunstancias. Por eso una persona dolida por esta causa no debe someterse a un tratamiento con fármacos que le impidan superar la situación y enquisten el proceso.

La decisión de Asociación Psiquiátrica Americana, de confirmarse en el texto definitivo de la DSM-5, supondría un paso más en la medicalización de la vida cotidiana, en la invención de enfermedades. Puede que eso sea un gran negocio para algunos psiquiatras y laboratorios farmacéuticos, pero sería desastroso para las personas que, además de sufrir la pérdida de una persona amada, se vean estigmatizados como enfermos y tratados como tales. Es también un problema de seguridad: ningún tratamiento está exento de efectos adversos. Aumentaría también, de manera no sólo inútil sino contraproducente, el gasto sanitario.

Living with grief. Editorial. The Lancet, Volume 379, Issue 9816, Page 589, 18 February 2012.

Traducción en Diario Médico del 21/2/2012, página 2.



Publicado por Jesús Palacio