El hospital de Stafford se ha hecho
tristemente famoso por maltratar a las personas ingresadas con un trato vejatorio, incompetente y negligente por parte de trabajadores sin la capacitación adecuada. Los gestores anteponían el recorte de gastos y los intereses de la corporación a los de los pacientes. En el centro no existían las mínimas garantías no sólo para que los pacientes recibieran el tratamiento adecuado: ni siquiera para su alimentación, su higiene y otros cuidados básicos para su integridad física y moral.
Para que se iniciaran investigaciones y se desvelara lo que estaba sucediendo fue necesario que murieran centenares de pacientes, durante años. Las tasas de mortalidad del 2005 al 2008 revelaron el fallecimiento de entre 400 y 1.200 pacientes más de lo que hubiera sido esperable en un hospital de ese tipo. Sólo ante esta alarmante evidencia las autoridades comenzaron a tener en cuenta las quejas de algunos trabajadores, pacientes y familiares que hasta entonces habían sido desatendidas.
El hospital es del Servicio Nacional de Salud británico, el NHS, pero está gestionado por el
Mid Staffordshire NHS Foundation Trust, conocido como Mid Staffs, que presta servicios sanitarios a una población de 276.500 personas de Stafford y otras localidades en el centro de Inglaterra.
Los
NHS Foundation Trusts son fundaciones que gestionan centros del NHS, pero sobre las que no tienen control directo ni el Departamento de Salud del Reino Unido ni las autoridades locales del NHS. Fueron creados, con la oposición de los que consideraban que suponían una quiebra de los principios fundacionales del NHS, al calor de una normativa promulgada por el gobierno laborista en 2002. En 2009 estalló el escándalo del Mid Staffs. Bastaron 7 años para que un centro del NHS, un sistema de salud famoso por su calidad y eficiencia, modelo del español, se convirtiera en una pesadilla para los pacientes que nadie creía posible en un país desarrollado.
Desde 2009 se han hecho sucesivas investigaciones sobre el Mid Staffs que han culminado con el
informe Francis, tan demoledor que ha obligado al mismo
primer ministro británico David Cameron a pedir públicamente disculpas en el parlamento.
En el informe Francis se denuncia que "el sistema ignoró las señales de advertencia y puso el interés corporativo y el control de costos por delante de los pacientes y su seguridad"
El del hospital de Stafford puede no ser un caso aislado: el primer ministro informó de que
otros cinco hospitales gestionados por trusts, con altas tasas de mortalidad, están siendo investigados.
Este escándalo debería hacernos reflexionar a los españoles, en estos tiempos en los que se impulsan desde las autoridades sanitarias privatizaciones de la gestión, sobre los riesgos de alejar del sistema público de salud el control de los centros y servicios sanitarios. En distintas comunidades autónomas se han promovido centros sanitarios de gestión privada pagados con dinero público, sea por nueva creación o por transformación de centros públicos preexistentes. El gobierno de la comunidad de Madrid se ha destacado en esta línea, con la oposición de trabajadores, usuarios y organizaciones de todo tipo, que temen un deterioro de la calidad de la asistencia. Temor, a la vista de lo sucedido en el Mid Staffs, con fundamento.
Grupo de Seguridad del Paciente de SEMFYC