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08 junio, 2010

V Conferencia Internacional de Seguridad del Paciente

Bajo la Presidencia española de la U.E. se ha celebrado en Madrid la V Conferencia Internacional de Seguridad del Paciente. Impecable organización y excelentes ponentes en mesas bien moderadas.

Mucho y muy bueno ¿Cómo resumirlo?. He optado por reflejar aquello que más me ha impactado como médico de familia que ha dejado estos días su pequeña y saturada consulta para seguir aprendiendo cómo mejorar la seguridad de la atención que reciben sus pacientes.

Animo al resto de los asistentes a escribir en este blog sus impresiones desde el mismo o desde otros puntos de vista y con ello enriquecer mi comentario.

Acerca de las infecciones relacionadas con la atención sanitaria y la resistencia antimicrobiana he tomado nota:

Más del 50% de la población adulta española ha reconocido haber tomado antibióticos en el último año (30% “por la gripe”)

El consumo de antibióticos se relaciona con aumento de resistencias bacterianas que provocan retrasos en la administración de tratamientos efectivos y, por tanto, aumento de morbimortalidad, prolongación de la estancia hospitalaria y elevados costes económicos. Aumenta la resistencia con un mayor uso. No está demostrado que un menor uso aumente las complicaciones en los pacientes con patología infecciosa.

En España el 92% de los antibióticos se adquieren con receta (en Francia el 97%, siendo la media europea del 95%)

Otros datos de comparación con el resto de Europa: consumimos más antibióticos de amplio espectro y sigue la tendencia ascendente en la prevalencia de SAMR en nuestros hospitales (los franceses nos muestran que esta tendencia se puede invertir)

La investigación en antibioterapia está prácticamente parada desde los años 60 (en este momento en investigación tan sólo un compuesto frente a gram negativos)

Existe disminución en la oferta de principios activos al tiempo que aumentan las presentaciones.

Las EFG suponen el 43% de las prescripciones.

¿Y qué puedo yo hacer?

Intervenciones no farmacológicas:

Uso prudente de los antibióticos: sólo si son necesarios, con intervalos y duración correctos. Optimización de los tratamientos empíricos. Prescripción basada en la evidencia.

Ayudar a acabar con la práctica ilegal de dar antibióticos sin receta en la farmacia (por ejemplo, no facilitando la misma posteriormente al paciente).

Pedir que se potencie la investigación en antibioterapia (por ejemplo, no favoreciendo con mis prescripciones que el negocio esté en comercializar tantos y tantos fármacos que no suponen avances)

Buscar información y formación transparente y de calidad

Colaborar con las autoridades sanitarias en las campañas de educación sanitaria para un uso correcto de los antibióticos y otras iniciativas relacionadas con la seguridad del paciente.

Respecto a las medidas a adoptar para evitar la transmisión de agentes patógenos sí que podemos usar y abusar del instrumento más poderoso para abordar las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria: la higiene de las manos. El cumplimiento medio de esta sencilla pero eficiente medida es tan sólo del 38% y cumplen menos médicos que enfermeros.

Sigo tomando nota de los representantes de nuestros pacientes que nos dicen que encuentran en la atención sanitaria silencio y ocultación de errores, prevaleciendo las actuaciones reactivas frente a las dirigidas a la prevención de los mismos.

Nos piden gestión proactiva del riesgo, trabajo en equipo, mejorar la comunicación con ellos y entre nosotros, estandarización de procedimientos basada en los mejores conocimientos disponibles, que cuidemos las “alianzas” que establecemos con la industria y que no nos centremos tanto en la sofisticada tecnología, en la búsqueda de nuestro interés, sino en la promoción de buenas prácticas y en ellos, nuestros pacientes.

Ellos por su parte se están planteando qué pueden hacer por los sistemas sanitarios y por el mejor aprovechamiento de los recursos y piden y ofrecen esfuerzo, honestidad, transparencia y participación.

Ya en la última intervención reconforta oír que la Atención Primaria importa y mucho, ¡como nos lo dicen tan poco!

Pero, superado el primer momento de orgullo, vemos que se ha de tomar más bien esta frase como una llamada de atención: siendo tan importante la magnitud del riesgo en AP, no parecen estar llegando por ahora las estrategias encaminadas a lograr una asistencia sanitaria más segura del mismo modo que llegan a otros niveles de atención sanitaria.

Recomiendo visitar la página del proyecto Linneaus.

Por mi parte intento, ya desde el lunes en mi pequeña y saturada consulta, seguir unas concretas recomendaciones de la intervención de su representante: no perder de vista la importancia de una buena interacción con el paciente para que comprenda y siga mis explicaciones, explicaciones que deben ir mejorando día a día; y gestionar mi tiempo de tal forma que pueda establecer rutinas que me permitan adelantar la consulta del paciente si algo puede no ir bien; y registrar, notificar, analizar y aprender de los fallos y errores.


Publicado por Marian López Orive

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